Personas sordas en México: superando barreras lingüísticas que no deben quedar solo en el papel

Redacción Animal Político · 16 de octubre de 2024

Imagina un mundo donde cada gesto cuenta una historia y cada movimiento tiene un significado profundo. Este es el día a día para muchas personas, es la conexión y la forma de comunicación entre las personas sordas ya sean señantes, personas sordas hablantes y personas sordas semilingües.

La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente el 6 % de la población mundial vive con algún grado de pérdida auditiva significativa. El 23 de septiembre es declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas como el Día Internacional de la Lengua de Señas, esto para reconocer su importancia y el papel que ha desempeñado en la vida de la población sorda. Esta fecha fue sugerida por la Federación Mundial de Sordos, organismo del que hacen parte alrededor de 135 asociaciones nacionales de personas sordas.

En México, la lengua de señas es reconocida oficialmente como una lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico. Sin embargo, este reconocimiento no ha sido fácil, ya que aún se siguen enfrentando retos importantes para la comunidad sorda, sobre todo en lo que respecta a la garantía de sus derechos humanos. Así, encontramos que el acceso a la educación, al trabajo, a servicios de salud y  vivienda son algunos de los ámbitos en donde es necesario reforzar una inclusión integral y real, no solo social, sino política, económica y desde luego en materia educativa.

La UNESCO afirma que la educación inclusiva es el proceso mediante el cual se tienen debidamente en cuenta las diversas necesidades de todos los niños, jóvenes y adultos mediante una mayor participación en los esfuerzos de aprendizaje, culturales y comunitarios (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, 2022). Además, uno de sus objetivos primordiales es reducir la exclusión fuera y dentro de las instituciones educativas, para finalmente erradicarla. Hablando en términos particulares, ¿México ha logrado generar una inclusión adecuada e integral para las personas con sordas? ¿Los objetivos de la UNESCO se han cumplido más allá de conmemorar una fecha?

Dentro del ámbito educativo se llevan a cabo prácticas que nos hablan de una “falsa inclusión”, pues se ha propuesto (y optado) por  tener infancias sordas en escuelas regulares. Estas acciones sólo han contribuido a que el rezago educativo sea mayor, debido a la inexistencia de profesores capacitados para impartir clases en lengua de señas, ni siquiera con experiencia en algún tipo de orientación al respecto. Como resultado, al interior de estos espacios no especializados nos encontramos infancias y profesorados con limitantes para los procesos de enseñanza. Por otro lado, tenemos padres de familia frustrados que, al no encontrar escuelas especializadas cerca de su casa, se ven en la necesidad de inscribir a sus hijas e hijos donde puedan socializar con otras personas de su edad.

¿Qué falta en el sector educativo para la inclusión que necesitamos para los procesos cognitivos, formativos y de desarrollo personal? En el quinto informe de labores 2022-2023 de la Secretaría de Educación Pública menciona que las unidades encargadas de apoyar a las personas con discapacidad en el entorno escolar son: la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), que se encarga de apoyar a alumnas y alumnos que enfrentan barreras para el aprendizaje (discapacidad o aptitudes sobresalientes) y el Centros de Atención Múltiple (CAM). En este ejercicio fiscal se registraron 3,612 USAER y 1,341 Centros de Atención Múltiple (CAM), lo que indica que sí existen órganos encargados de garantizar una educación inclusiva y de calidad. No obstante, el rezago educativo sigue existiendo.

Como vemos, es indispensable dar la importancia pertinente a los procesos de enseñanza de nuestras infancias, adolescencias y juventudes. Visibilizar los fallos que aún existen dentro de la formación educativa en el país, para resolver  temas puntuales en la materia. Uno de los ejes primordiales es la identificación y canalización temprana de personas sordas, el acceso oportuno a la lengua de señas y servicios relacionados de educadores y educandos. Esto incluye una educación de alta calidad, el conocimiento de la lengua y las prácticas pedagógicas necesarias para asegurar el crecimiento y el desarrollo integral de las personas sordas.

Como sociedad debemos reflexionar sobre la importancia de vivir en condiciones dignas para todas y todos, no es una cuestión de “caridad” o de “incluir” porque se vea bien en un informe. Se debe de tomar con seriedad la garantía y acceso a la educación, al trabajo digno y a una vida justa. La defensa de los derechos humanos nos compete a todas las personas y figuras representativas como lo son el Poder Legislativo, Legislativo y Judicial. Las personas de la comunidad sorda merecen  las mismas oportunidades de vida, el derecho a la NO discriminación y en consecuencia, realidades en sus propios terminos. Es decir, la cultura y difusión de la Lengua de Señas Mexicana.

Hablando de temas de inclusión, igualdad y no discriminación, nos queda mucha tarea por hacer. No solo para la comunidad sorda, sino para todas aquellas poblaciones mayormente vulneradas. Es necesario reforzar las acciones afirmativas para eliminar las barreras de la desigualdad en el país. Tengamos el ojo puesto en la gobernanza que está iniciando para que el siguiente informe tenga un panorama más esperanzador, propuestas claras y sobre todo resultados más allá de cifras y números.

* Eleonora L. Garduño Tobón es colaboradora del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria A. C. (@CentroVitoriaMX).