Redacción Animal Político · 10 de agosto de 2023
Las personas jóvenes son un sector de la población que vive y se desarrolla en diversos contextos y realidades, por tanto, es indispensable que se respondan a sus necesidades desde su propia participación, acción y propuestas. A lo largo de la historia, se han visualizado a las, les y los jóvenes como personas que se encuentran en un “proceso” para ser adultas, negándoles su dignidad y permeando sus vidas desde posturas adultocéntricas, misóginas, racistas, lgbtfóbicas, entre otras, dejando de lado las diferentes formas de joven en un mismo espacio social.
Las personas jóvenes se enfrentan en lo cotidiano a prejuicios, estereotipos y estigmas basados en su apariencia física, en sus formas de expresión, en sus quehaceres, en sus pasatiempos, etcétera, por ello es necesario que se implementen acciones diferenciadas enfocadas en la construcción de una cultura de igualdad y no discriminación, que respondan a la necesidad de replantearse nuevos órdenes sociales, en donde los derechos humanos sean una garantía y una realidad para todas, todos y todes.
Estas visiones estereotipadas y estigmatizadas de la juventud han estado basadas preponderantemente en ideas de subordinación, dependencia, tutelaje y exclusión de los espacios de decisión, todas ancladas en relaciones adultocéntricas de control, represión y exclusión.
Es indispensable que, desde los distintos sectores sociales, se implementen acciones diferenciadas con una perspectiva de juventudes, en donde partan de concepciones de las personas jóvenes a partir de su realidad y su contexto, considerándoles como personas sujetas de derechos, con necesidades y condiciones diversas.
Las personas jóvenes son discriminadas, vulneradas y violentadas en los espacios privados (familia y amistades) y en los espacios públicos (escuela, en la calle, en espacios laborales), por ello, cada acción que busque atender a esta población deberá tener una perspectiva de juventudes, la cual implica la construcción de acciones sociales y políticas que se basen en lo siguiente:
Finalmente, las personas jóvenes requieren de espacios libres y seguros en donde se reconstruyan las posibilidades de incidir y de modificar su contexto, propiciando su participación y libre desarrollo. Las personas jóvenes deben recuperar los espacios que fueron creados para ellas, incluyendo los espacios de gobierno, política y participación comunitaria. El respeto de los derechos humanos de todas las personas es una labor colectiva, especialmente de aquellas personas que viven la discriminación de manera histórica, como son las, les y los jóvenes. El gran reto es tomar conciencia de que las personas jóvenes son diversas, cambiantes y requieren una atención adecuada a sus necesidades y contextos.
* Verónica Carranza Ansaldo es Subdirectora de Educación en el @COPRED_CDMX.