Perdiendo el foco

Mauricio Torres · 26 de abril de 2023

Todos los días hay algo que genera una discusión acalorada, como si en cada una de ellas estuviera en juego la vida de la República. Tanto el oficialismo como la oposición y la crítica argumentan posiciones al límite. Claro que algunas de estas discusiones ameritan poner la mirada allí, pero la gran mayoría es propaganda, ruido político y lucha por el poder. Se ha perdido el foco, se ha difuminado lo verdaderamente importante. 

Ante el pleito por el poder, las descalificaciones y agresiones que se emiten golpean a la democracia. Sobre todo aquellas provenientes desde el poder establecido, el Ejecutivo y su partido en el Congreso ya que son mayoría. Su discurso atenta contra la división de poderes, órganos autónomos y el Estado de derecho. Las democracias no aguantan todo, una democracia frágil resiste menos.

Después de la tragedia en Ciudad Juárez se ha decidido omitir el análisis de la política migratoria y las responsabilidades al más alto nivel. Ante los ataques al INAI se lanzan acusaciones, pero se olvida la impunidad que garantizan las fiscalías del país ante cada caso de corrupción evidenciado gracias a ese instituto. Ante el voto de la SCJN que impide la militarización de la Guardia Nacional no se discute ni el modelo de seguridad ni el fortalecimiento de las policías de los tres niveles. Se aprovecha políticamente el caso García Luna al tiempo que se omite la justicia en México y el resto de casos de vínculos político-criminales que abundan en los partidos. Ante la masacre en turno que alcanza notoriedad mediática se discute a fondo el caso, pero siempre se omite el fenómeno. Ante las pruebas de espionaje por parte de la Sedena con respaldo presidencial se evade la exigencia de rendición de cuentas por parte del Congreso y las omisiones reiteradas de la FGR.

Por otro lado, el incremento brutal de desapariciones no tiene la atención necesaria. Tampoco el control territorial de grupos armados no estatales, la impunidad rampante, la militarización, la ineficacia de los mecanismos de búsqueda de desaparecidos y de reparación a víctimas, entre muchos otros. Adicionalmente, nos enteramos por la prensa internacional de la presencia de organizaciones criminales mexicanas en distintos países que pueden extender sus operaciones gracias a la impunidad garantizada en México y esto no genera ni rubor ni preocupación. 

No, el foco está en las descalificaciones y rara vez en el fondo, en lo trascendente. Se habla de democracia y de pueblo, pero se omite que no hay democracia con los niveles de violencia que vivimos, ni sin el control territorial por parte del Estado, ni sin Estado de derecho, ni con cobro de piso extendido a buena parte del país, ni con miles de fosas clandestinas, ni con partidos políticos vinculados con redes criminales. ¿Qué democracia se defiende si se omite esto?

Lo que interesa es descalificar, mostrar una supuesta superioridad moral, acumular poder, maquillar la realidad, acallar las voces críticas, aplastar la división de poderes y la pluralidad política; al tiempo que se da la espalda a las violencias, a la impunidad y a la ley.

Si las voces cercanas al poder no hablan públicamente y no hay resistencia social, pasan cosas peores.

 

@dayan_jacobo