Pepe, Toño y las reformas del montón

blogeditor · 4 de octubre de 2012

Pepe, Toño y las reformas del montón

¿Qué en dónde diablos estaba yo metido? Pues andaba persiguiendo la chuleta, como todos y tratando de sobre llevar el huevogate que me ayudó en mucho a bajar los niveles de colesterol.

Ya de nueva cuenta instaladísimo, les cuento que el otro día cotorreando con don Eustaquio, el buen hombre que me hace favor de recoger la basura diario en casa sobre la dichosa reforma a la ley laboral.

– ¿Oiga Don Marco?

Porque debo decirle que me habla con don.

– ¿Cómo está eso de la reforma ésa a la ley laboral que presentó el Calderón? Como que no le entiendo nada de nada y la mera verdad, no sé si a mí me beneficiará o me perjudicará. Mire nomás, a mi quien más me preocupa son mis chamacos. Ya el grande tiene 17 años y está por decidirse en qué estudiar. De los otros tres nomás me preocupan que tragan y tragan porque están en pleno crecimiento y me dejan la ropa, pero bueno, mientras haya chamba, pues habrá con qué, ¿verdad?

– ¿Qué le puedo decir, Don?

– Pues lo que me pueda decir, pero la verdad. ¿Nos van a chingar como dicen con la reforma dichosa o la cosa va a mejorar, sobre todo, pa los jóvenes, los chamacos, pues?

– Mire Don Eustaquio. Primero que nada, la reforma laboral que presentó Calderón ya a finales de su “glorioso” mandato…

– Ah chingá, ah chingá, no se adorne que no hay moños.

– Bueno pues, ya al cuarto para la hora de salir, no incluye a los trabajadores que trabajan para el Estado.

– ¿No?

– No, entonces, a usted ni le beneficia, ni le perjudica.

– No me joda. Entonces, ¿para qué tanto pancho?

– Bueno, a los que contempla, son a todos los trabajadores de la iniciativa privada y a las empresas privadas.

– Entonces, si mis chamacos deciden no trabajar para el gobierno, a ellos les va a beneficiar.

Pueque.

– ¿Cómo?

– Me explico. Si lo vemos desde el lado de los empresarios…

Osea, ¿desde los mentados Pepe y Toño que dicen en la tele?

– Exacto, desde los empresarios, la reforma lo que permitiría es que se puedan contratar y despedir a los trabajadores a un menor costo.

– ¡Uy!, pues entonces estamos jodidos, ¿no?

– No necesariamente. Porque normalmente los empresarios al saber que es muy caro no sólo contratar a un trabajador, sino despedirlo en caso de que éste no dé el ancho, entonces normalmente deciden no contratarlo o contratarlo por fuera a través de otra empresa.

– ¿Cómo está eso?

– Sí, le llaman outsoursing o subcontratación, es decir, cuando una empresa que no es en la que un trabajador normalmente labora es quien realmente lo tiene contratado, entonces la empresa donde labora normalmente se libera de toda esa responsabilidad.

– Ah, entonces es como está mi cuñada la Chayo, que trabaja en la Cámara de Diputados en limpieza. Está en una empresa que le da el servicio de mantenimiento a la Cámara.

– Exacto.

– Pero entonces, ¿la Cámara de Diputados no se hace responsable de las obligaciones laborales de mi cuñada?

– Pues debería, pero es muy probable que no. Quien se supondría que se hace cargo en la práctica, es la empresa de mantenimiento que contrató directamente a su cuñada.

– Entonces, ¿también la autoridad se hace guaje y trinca?

– Puede ser.

– Ahora con la reforma laboral, se supone que tanto el patrón “titular”, como el “sustituto” tienen la misma responsabilidad legal con los trabajadores. Así que si la sustituta no aporta las cuotas de seguridad social de sus trabajadores, la empresa titular también es corresponsable.

– Sí pues.

– También otra cosa es que la reforma hace que los empresarios…

– ¿Pepe y Toño?

– Sí, esos, puedan contratar por periodos de prueba de tres meses a los trabajadores  y así decidir si lo contratan por un periodo mayor o no.

Tons, así si te sale balín o pazguato no lo contratas.

– Exacto. De hecho, se viene haciendo, pero ahora sería legal.

– Sí pues.

– Ahora, al ser más “flexible” el mercado laboral los empresarios podrían decidirse ahora sí a contratar a más gente, porque sería menos costoso despedirlos en caso de que no funcionaran o dejaran de ser productivos. Sin embargo, el negrito en el arroz es que no se aprobó la parte que buscaba transparentar y democratizar a los sindicatos.

– ¿Y eso como pa qué?

– Pues para que los trabajadores que están afiliados a algún sindicato puedan decidir libremente sobre los temas más importantes del sindicato y también conozcan cómo se manejan sus recursos.

– ¿Y qué no se los embolsen?

– Exacto.

– ¿Y cómo quiénes se opusieron o como por qué?

– Principalmente los diputados que son además, líderes sindicales.

– ¡Méndigos!

– Pues sí. Parece que no se iban a dar un tiro en el pie y decidieron no aprobar esa parte de la iniciativa de Calderón.

– Oiga, y aquí entre nos, ¿por qué el presi dente lo mandó hasta ahorita y no antes? Como que tuvo mucho tiempo, ¿no? Se parece a mi Jacintita, mi chamaca, deja todo pal último. Que tiene que estudiar pa los exámenes, estudia una noche antes; que tiene que hacer un trabajo, ahí la tiene desvelándonos a todos una noche antes pa terminar las méndigas maquetas esas que le piden en la escuela.

– Pues ya ve. Parece que le quiso aventar un buscapié al PRI.

– No, pus sí, ya ni la hacen. Tons, ¿es otra reforma de montón?

– Espero que no.