Peña Nieto tenía razón

blogeditor · 18 de febrero de 2015

Peña Nieto tenía razón

Recordemos que «el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral». Pero convertirse en pueblo es todavía más, y requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía.

Francisco, Evangelii Gaudium.

 

“México está en movimiento”, pero el rumbo que ha tomado el país no es el que tenía en mente el presidente Enrique Peña Nieto cuando acuñó la frase durante su segundo informe de gobierno.

Admito que se trata de un movimiento glaciar, tan lento que resulta casi imperceptible, pero es un movimiento en la dirección correcta. No me refiero a las reformas estructurales o a las últimas estadísticas sobre criminalidad. El cambio está en una actitud colectiva frente a  la corrupción, la impunidad y la desigualdad de todo tipo en nuestro país.

Resulta fácil caer en la trampa y pensar que en México no pasa nada. Otra marcha, otra denuncia, otro hashtag, pero nunca pasa nada. Comparto esta frustración, pero basta con hacer una pausa y revisar el camino recorrido para darnos cuenta de que hemos avanzado.

[contextly_sidebar id=”4tb9W1MQ5BGoL1bx76hRerP4yFixPAIp”]Hace un par de semanas, el presidente Peña Nieto anunció una investigación sin precedente en México. No es la investigación que queremos, mucho menos la que merece un país con aspiraciones como las que debe tener el nuestro, pero es importante entender que la presión social dentro y fuera obligó a Los Pinos a girar el timón y darse cuenta de que era imposible seguir ignorando el tema. Valorar estos pequeños avances como victorias empodera a la sociedad para seguir actuando, desecharlos es una invitación a la apatía.

Lo mismo ocurre con los 43 normalistas de Ayotzinapa.  El gobierno de Enrique Peña Nieto montó una costosa campaña de relaciones públicas que posicionó internacionalmente al mandatario como el “salvador” de un país y la promesa de toda una región. Mientras no se resuelva la desaparición y el asesinato de los 43 estudiantes en Guerrero, no habrá presupuesto que alcance para que la administración recupere algo de credibilidad. Las protestas en las calles y los reclamos de los familiares no han logrado justicia, pero alteraron la narrativa política y exhibieron las carencias de un gobierno que se presume moderno mientras sigue plagado de vicios e intereses del pasado.

Sí pasan y seguirán pasando cosas en México. Poco a poco hemos encontrado la forma de enfrentar y en ocasiones, vencer una cultura de represión y miedo. Se forjaron espacios en los que se difunden libremente ideas que cuestionan y desafían a la voz oficial. Hemos dado varios pasos para derrotar a la apatía y para alejarnos de ese mexicano que no cree en nada, que no lucha por nada porque nada puede hacer para cambiar las cosas. El reto para las instituciones y las autoridades es avanzar al ritmo que marca la sociedad y salirse de un guión insostenible ante esta nueva realidad. El reto para la sociedad es no dar marcha atrás.

Si bien la velocidad y la profundidad de estos cambios resulta insuficiente, negar una evolución me parecería un error. Reconocer que actuar sí tiene un efecto en el rumbo que toman las cosas es fundamental para seguir sumando y al menos en mi opinión, suficiente incentivo para seguir picando piedra.

México está en movimiento…

 

* Enrique Acevedo (@Enrique_Acevedo) es periodista y conductor en Univisión.