blogeditor · 23 de enero de 2017
Pedagógicamente subversivo. Mi experiencia de vida me dice que “un arma en una casa, frente a la violencia en las escuelas, es un riesgo latente“. Yo usé la primera a los 13.
Centrar el debate en la publicidad del video es un acto de infamia. Centrar el debate en el proceso que viven adolescentes y jóvenes es un acto de memoria para Federico, que perdió la vida.
Ser políticamente correcto es una moda y centrarse en la demanda de no compartir las imágenes de los hechos lamentables del Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, es querer tapar el sol con un dedo. Es una salida falsa, por lo que es una urgente tarea y una emergencia nacional la necesidad de reconstruir la realidad social.
Frente a estos hechos, con todo respeto, no me inviten a ser políticamente correcto. Ustedes que se rompieron las vestiduras y asumen su corporal realidad a la moda, ustedes que se asumen indignados por compartir las imágenes, pero que siguen bailando al ritmo de la batucada de la corrupción y la impunidad, son comparsa de la mafia que permite la entrada de armas al país.
Este es un momento en el que me defino políticamente incorrecto y subversivamente pedagógico. Hay que hacer de este instante una acción subversivamente pedagógica que enseñe, que sensibilice y sobre todo, que transforme. Lo que estamos viviendo en parte es producto del aislamiento, de las violencias, de la desesperanza, de la corrupción y del hartazgo.
Hoy más que nunca hay que hacer uso del video y explicarle a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que eso no esta bien, que el origen de la violencia está en las relaciones que naturalizan violencias y delitos, que el uso de las armas no es la salida, que la aproximación en las redes sociales es sólo un cachito de la vida de las personas y que tomar decisiones que no causen daño es la opción para cambiar este país de guerra a un país de convivencia y coexistencia. Este es el momento de que los chavos y las chavas generen una gran discusión y logren participar, discutir, expresar, observar y movilizar.
Asumir que niñas, niños, adolescentes y jóvenes no encontrarán el video es una estupidez; en contraste, es un acto pedagógico asumir que ya lo vieron y que hay que digerirlo juntos. Se vale desde el buen humor, el pensamiento critico y el pensamiento creativo. El video ya está ahí y es visto sin acompañamiento alguno. Quienes proponen no verlo son y han sido la comparsa de los últimos años donde el único tema es instalar comités a modo en “pro” de la infancia en México (como se puede consultar aquí, aquí y aquí).
Subversivamente pedagógico. Cada video, cada imagen, tiene que ser vista y utilizada porque tenemos que volver a sensibilizarnos, porque tenemos que aprender que nos duele esa sangre y porque los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de este país no son idiotas; saben pensar y son críticos. Ellos y ellas tienen que aprender que no se pueden mimetizar con el mundo jodidamente adulto, particularmente los adultos políticos, todos y todas están promoviendo a diario la permisibilidad de la violencia y el delito, incluyendo sus actos de corrupción y sus pactos de impunidad. Ejemplos recientes las falsas quimioterapias a decenas de niños y niñas con cáncer en Veracruz, que por cierto es un delito de lesa humanidad, en el período del ahora excónsul en Barcelona, Fidel Herrera, y del prófugo Javier Duarte. O peor aún, darse cuenta que tienes un ex gobernador regio-mafioso señalado por su capacidad de saquear el erario, que bien pudo invertirse en salud mental y en el fortalecimiento de la salud pública.
Subversivamente pedagógico. Muchos padres y madres explican con claridad la pornografía a sus hijos e hijas, muchas organizaciones enseñan cómo prevenir el abuso sexual a niños y niñas, entonces por qué no enseñar que lo sucedido no es normal y que no hay que esconderlo; cómo hacer memoria y transformación del conflicto si se pretende esconder. Por desgracia la ley está hecha justo para que se pierda en el ambiente político y no en la transformación positiva del conflicto.
Subversivamente pedagógico. Las y los docentes deben entender que lo peor que le puede pasar a un adolescente es el aislamiento en una etapa etaria y en un ambiente en el que lo primero es la socialización. Centremos el debate en la debacle de la política educativa, social, económica y de seguridad. Hoy no podemos cuestionar la asociación de la violencia en la vida de adolescentes y jóvenes, es una realidad que viven todos los días miles de personas en nuestro México.
Centrar el debate del uso de un arma, provocado por las redes sociales, o culpar a las familias, a los docentes, solo beneficia la corrupción e impunidad del Estado. Ellas y ellos, niños y jóvenes, ven y maman todos los días la ilegalidad y permisibilidad de la violencia. Qué les queremos vender a adolescentes, jóvenes, niñas y niños si la corrupción del mundo adulto es el mejor ejemplo para no actuar de buena fe ni buscar el bien de las personas.
Nuestro México es ejemplo de un país roto que se cae a pedazos por la clase política, por el pacto de impunidad. Quizás este es el momento de repensar las vías políticas y tal vez, señor presidente, frente al desastre de país que usted está dejando, este es el momento de pensar acerca de su retiro. Adelantar las elecciones le caería muy bien a México, este país que se está desangrando y que se cae a pedazos.
PD. A los idiotas que proponen mochila segura, no funciona. Viola derechos y criminaliza. En mi experiencia, Josefina Vázquez Mota y Felipe Calderón renunciaron en su momento a tener escuelas saludables; las escuelas saludables son y serán la mejor opción frente a la violencia, salud publica contra su pinche seguridad.