Redacción Animal Político · 19 de agosto de 2025
El Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex se presentó en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado 5 agosto como un gran cambio estructural en la empresa, que permitirá generar rentabilidad financiera, eficiencia operativa y convertirla en una empresa de energía con una parte importante de energía renovable.
Sin embargo, al analizar las principales medidas, lo más probable es que continúe absorbiendo una creciente cantidad de recursos del Gobierno Federal, sin arreglar y profundizando sus problemas principales.
Destacan tres puntos del plan presentado:
1. Un muy sustantivo apoyo financiero del Gobierno Federal para los siguientes dos años, con la esperanza de que en 2027 Pemex ya no lo necesite. El apoyo se da en tres vertientes: pago de la deuda financiera, pago de adeudos vencidos con proveedores y para proyectos de inversión en 2025.
Al respecto, algo de contexto:
a) Los vencimientos de deuda financiera en 2025 y 2026 ascienden a 23.8 miles de millones de dólares (mmd); lo cual equivale a 24% de su deuda financiera total.
b) Para pago de proveedores y líneas de crédito con los bancos se colocaron 12 mmd vía notas precapitalizadas. El gobierno ha hecho enorme publicidad de esta colocación, que en el fondo es una estructura para evitar que se contabilice como deuda pública. Originalmente esta estructura la comenzaron a utilizar aseguradoras en Estados Unidos hace algunos años para evitar que este tipo de financiamientos se contabilice como deuda.
c) BANOBRAS establece un vehículo para financiar hasta 250,000 millones de pesos de inversiones en 2025. El vehículo contará con garantía del Gobierno Federal lo cual reducirá su costo de financiamiento pero también elimina el incentivo de los fondeadores para revisar y supervisar la rentabilidad de los proyectos en que se invierta.
Todo esto ocurre en un marco donde se oficializa la tasa impositiva sobre ingresos de Pemex de 30 % para el crudo y 12 % para el gas natural no asociado, las tasas más bajas de los últimos 40 años. Es decir, Pemex aportará menos que nunca a las finanzas públicas, pero sí costará al erario. Dado que los hidrocarburos son propiedad de la Nación, se debe buscar maximizar la contribución al erario de las empresas (públicas o privadas) que los exploten.
2. Comparadas con la gran magnitud del apoyo financiero (los puntos a, b y c anteriores suman más de 40 mmd), las medidas operativas son relativamente menores y no se enfocan en las áreas más rentables de la empresa. Esencialmente, más de lo mismo.
En particular, Pemex reduce su exportación de crudo y enfatiza el negocio de refinación, que es donde más dinero pierde. Implícitamente presentan aumentos muy marcados de productividad en refinación que no están sustentados en medidas suficientes. Estiman que el crudo que se entregue al Sistema Nacional de Refinación entre 2025 y 2027 aumente en 28 %, mientras que la producción de gasolina, turbosina y diésel se incremente en 51 % en el mismo periodo.
3. En un nuevo entorno de preponderancia regulatoria de Pemex y de discrecionalidad del Gobierno Federal, el Plan establece que la participación de privados en la producción total de Pemex «Contratos de Exploración y Extracción (CEE), Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEEs) y Contratos Mixtos» pasará de representar el 7.9 % del total en 2026 al 38 % en 2033.
En el mejor de los casos, subsiste la duda sobre lograr un doble reto: garantizar las mejores condiciones para el Estado Mexicano y otorgar certidumbre suficiente a las empresas privadas. Se requerirán procesos abiertos, competitivos y transparentes donde participen empresas líder con amplia experiencia y capacidad financiera, operativa y técnica en el tipo de proyectos específicos donde intervengan.
En suma, el Plan implica una muy significativa transferencia de recursos del Gobierno Federal a Pemex sin los ajustes estructurales que permitan que la empresa mejore su eficiencia operativa ni su sustentabilidad financiera.
* Carlos Sales Sarrapy (@CarlosLSales) estudió la licenciatura en economía en el ITAM y es doctor en economía por la Universidad de Harvard. Fue profesor de finanzas públicas en el ITAM de 1994 a 2020. Actualmente es socio de Tactiv Asesores, una empresa de asesoría financiera y banca de inversión. Previamente trabajó en Presidencia de la República y en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Es miembro del Consejo de Directivo de la Fundación Harvard en México. Fue fundador y miembro del Consejo de Endeavor México. LinkedIn: Carlos Sales Sarrapy