Dulce Ramos · 4 de marzo de 2013
El jueves 31 de enero se registró una explosión en la Torre B2 de Pemex que cobró la vida de 37 personas y dejó más de 100 heridos. De este accidente se enteraron el 85% de los encuestados por Defoe.
La mayor parte de los que se enteraron lo hicieron a través de la televisión.
Sin importar los múltiples peritajes que hizo la PGR y sin importar que estos hayan sido avalados por la UNAM, algunos medios decidieron amarrarse a la especulación y sospechosismo (pese a que esa misteriosa maleta solo tenía cosméticos y ropa). Por eso no extraña que un porcentaje importante de los encuestados (39%) crea que la explosión “no fue un accidente”.
Días después del accidente el senador del PRI y líder del Sindicato de Pemex, Carlos Romero Deschamps, anunció que los hijos de los trabajadores que perdieron la vida durante la explosión de gas en la Torre de Pemex obtendrían una plaza en la paraestatal. Esto, claro, sin importar que los hijos estén o no calificados para cumplir con este trabajo. El 75% de los encuestados está muy de acuerdo y de acuerdo con esta propuesta.
Parte del sospechosismo que rodeo la explosión de la Torre B2 de Pemex hacia referencia a una iniciativa en materia de reforma energética que en realidad no fue presentada sino hasta el pasado jueves 28 de febrero.
Defoe preguntó a sus encuestados si estaban enterados de la propuesta de reforma energética y 18% contestó afirmativamente, pese a que cuando se levantó esta encuesta faltaban días para que la Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 del Poder Ejecutivo fuera presentada al Senado.
Estas personas se enteraron de la propuesta de reforma energética, que todavía no se concretaba, gracias a la televisión.
Pero ahora que efectivamente se ha presentado, vemos que las viejas reticencias se mantienen, pues el 55% de los encuestados (sin haber leído la iniciativa) están en desacuerdo con que se permita la inversión privada en Pemex.