blogeditor · 23 de mayo de 2022
En México estamos ante un nuevo proceso electoral en seis entidades del país: se elegirán gubernaturas en Aguascalientes, Hidalgo, Oaxaca y Tamaulipas; se celebrarán votaciones para presidencias municipales y sindicaturas en 39 municipios de Durango, y Quintana Roo buscará 15 diputaciones por mayoría relativa y 10 de representación proporcional.
Pese al avance que la paridad y las acciones afirmativas han representado en términos de derechos políticos de las mujeres indígenas, su participación aún sigue siendo limitada. Por un lado debido a la violencia política en razón de género concatenada con otras violencias como el racismo y clasismo, y por el otro debido a las prácticas de usurpación y simulación, tal como sucedió en el último proceso electoral 2020-2021, en el que algunas diputadas accedieron a una curul por la vía de candidaturas indígenas sin acreditar su identidad étnica. De igual manera, las cuotas de género han sido utilizadas por los hombres que dirigen los partidos políticos para cumplir con la paridad, pero las mujeres son abandonadas en las campañas electorales por los partidos que las proponen, sobre todo cuando se trata de la distribución de los recursos económicos. Muchas mujeres indígenas realizan campañas sin recursos y en condiciones totalmente adversas y desiguales respecto a las de los candidatos hombres y mestizos.
Diálogos entre políticas en espacios municipales
Durante un encuentro para fortalecer la participación de mujeres indígenas en el ámbito municipal, organizado por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir A. C., tomadoras de decisiones de distintos espacios compartieron reflexiones sobre sus experiencias en cargos públicos. En general, las situaciones más adversas que enfrentan tienen que ver con el constante cuestionamiento al que son sometidas y que busca desanimarlas (su historia de vida, su reputación, si han tenido educación formal o no, su capacidad para desempeñar un cargo público); la invisibilización de su plataforma política, agenda, propuestas y visión que no llega al electorado, y el trabajo con colegas hombres que quieren definir e imponer una agenda de trabajo que ellas no hicieron o con la que no están de acuerdo.
Pese a ello, las funcionarias también reconocieron que participar en cargos públicos es una experiencia positiva que les permite no sólo adquirir y fortalecer conocimientos, confianza, autonomía y sentido de responsabilidad; sino encontrar soluciones a problemas con pertinencia cultural y conocimiento de las dinámicas comunitarias de manera que su participación en estos espacios de representación resulta fundamental.
“Considero que el Congreso es la casa del pueblo donde podemos ir a escuchar que es lo que proponen, para saber qué hacen. Cuando yo estuve se lograron iniciativas y avances para las mujeres, en mi gestión se tipificó la violencia de género como un delito. Por eso las invito a que tengamos valor, de no bajarnos donde estamos, encontrar y mejorar la manera en cómo comunicar nuestras ideas, porque si no se puede por una forma, hay que buscar otra, pero hacer que nuestra causa avance”. (Zoila José Juan, participante del curso: Fortalecimiento de las Mujeres Indígenas en la Participación Política Municipal ILSB 2022).
Dialogar y actuar para mejorar
Mientras las prácticas violentas, discriminatorias y racistas no sean erradicadas y se sigan simulando acciones, las mujeres indígenas no podrán ejercer plenamente sus derechos humanos fundamentales, pues el abismo entre la ley y la práctica permanece.
Es importante generar espacios de diálogo y mecanismos de participación específica para pueblos indígenas, en donde se escuche la voz de las mujeres indígenas, se recuperen sus agendas y se garantice la participación de las mismas en la esfera pública; sin esta interacción será complicado que exista una real inclusión en los espacios de toma de decisiones.
Para asegurar la participación sustantiva no basta con diseñar leyes y políticas públicas desde un escritorio sino que deben ser cercanas al entorno, contexto y cosmovisión de los pueblos indígenas. Deben diseñarse de forma inclusiva, informada, consultada y contextualizada con la palabra de los pueblos, su sentir y su pensar; apegadas al buen vivir y en armonía con nuestras identidades.
* Rosenda Maldonado (@ISBevuoir) es Oficial de incidencia, del Programa de Mujeres Indígenas y Afromexicanas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.