Paridad en riesgo si desaparecen plurinominales

Redacción Animal Político · 4 de diciembre de 2025

Paridad en riesgo si desaparecen plurinominales

El 5 de febrero de 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer una serie de reformas que impulsaría en la recta final de su gobierno para concretar la transformación del país que él mismo inició. Entre ellas se encontraba la reforma electoral que heredó a su sucesora Claudia Sheinbaum Pardo.

Tras la publicación del Diario Oficial de la Federación, el pasado 4 de agosto, del Decreto por el que se crea la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral —encabezada por el experredista Pablo Gómez—, la ruta de trabajo contempla la realización de 17 foros temáticos en todo el país, denominados Consulta para la reforma electoral 2025. Estos comenzaron el 12 de noviembre y cuentan con la participación de la academia, sociedad civil, partidos políticos, juventudes, mujeres, organismos internacionales y sector privado. Aúna ha estado presente en varios de estos foros para impulsar una agenda que garantice la participación política de las mujeres.

Los foros deberán concluir en enero de 2026. Además, el plan de trabajo de la Comisión contempla la realización de estudios e investigaciones, consultas en línea, entrevistas y comparecencias.

De entre los cuatro puntos clave de la iniciativa presidencial, hay uno que genera especial preocupación por los posibles efectos en la democracia representativa y en la paridad: la disminución de las posiciones plurinominales en el Senado y en la Cámara de Diputaciones.

Durante los primeros 50 años transcurridos entre la reforma constitucional por la que se reconoció el derecho de las mujeres a votar y a ser votadas y el inicio del nuevo milenio, la participación política de las mujeres en la Cámara de Diputaciones fue escasa. Su porcentaje máximo llegó en la LVII Legislatura (1997 – 2000) con apenas 17.4 %. Mientras que en el Senado, el porcentaje más alto fue de 15.6 % en las Legislaturas LIV (1988 a 1991) y LVII (1997 a 2000).

Esta subrepresentación dio lugar a la siguiente etapa para fortalecer la presencia de mujeres en las posiciones de representación pública: el sistema de cuotas. A nivel federal inició en 2002 con el esquema 70/30, se amplió en 2008 al 60/40 y culminó en 2014 con la reforma que elevó la paridad a rango constitucional. Para la LXII Legislatura (2012 al 2015), la representación política de las mujeres alcanzó el 37.4 % en la Cámara de Diputaciones y el 34 % en el Senado.

La llegada de la paridad no significó el incremento inmediato en el número de legisladoras, pues estaba por terminar el período en curso, pero sí se generó un crecimiento notable en los periodos posteriores.

A partir de la LXIV Legislatura, que inició en 2018, la paridad se hizo efectiva a nivel federal con 241 mujeres y 259 hombres en diputaciones, mientras que en el Senado se eligió a 65 mujeres y a 63 hombres. Para 2021, la LXV Legislatura se integró por 250 mujeres y 250 hombres. La actual Legislatura, que inició sus trabajos en 2024, cuenta con 251 mujeres y 249 hombres, y en el Senado hay 64 mujeres y 64 hombres.

Esta conformación también se refleja en las legislaturas locales, que por ley son paritarias. De acuerdo con el SNIEG, hay 24 congresos estatales que cuentan hoy con más mujeres diputadas que hombres diputados.

La paridad legislativa ha sido posible gracias a la combinación de mujeres electas por mayoría relativa y por representación proporcional. Tomando como referencia el ámbito federal, podemos observar que en la Cámara Baja, en 2018, fueron electas 141 mujeres por mayoría y 100 por representación proporcional; en 2021, 148 por mayoría y 103 por representación proporcional, y en la actual Legislatura, 150 por mayoría y 100 por representación proporcional.

Con respecto al Senado, en 2018, 48 mujeres obtuvieron el cargo por mayoría relativa y 17 por representación proporcional, mientras que en la Legislatura actual 49 mujeres fueron electas por mayoría y 15 por representación proporcional.

Esta proporción es similar en los congresos locales.

Es importante destacar que en México la votación directa en favor de mujeres aún no es mayoritaria. La paridad ha sido posible, en buena medida, gracias a la representación proporcional. Aunque tenemos 72 años de edad adulta como electoras y elegibles, estamos en pañales aún en lo que respecta a tener el piso parejo para competir electoralmente y estamos trabajando en ello para fortalecer la participación política de las mujeres hacia la igualdad sustantiva.

Por ello, la propuesta de eliminar las posiciones plurinominales no solo generaría una desproporción en la asignación de escaños entre los partidos, sino que también podría dejar fuera a personas con experiencia y conocimiento legislativo. Esto ocurre en un contexto en el que el descrédito del Poder Legislativo, lamentablemente, se encuentra alimentado por casos de figuras que llegan a esos espacios sin saber cómo cumplir con una responsabilidad tan alta.

Además, eliminar las plurinominales significaría un retroceso en el avance de la igualdad política que apenas estamos empezando a consolidar. Ninguno de estos efectos sería democrático.

* Mónica Mendoza Madrigal (@MonicaMendozaM) es investigadora posdoctoral, consultora en comunicación política, activista feminista.