blogeditor · 1 de junio de 2022
Algunas personas confunden la labor de quienes defendemos los mares y bosques; creen que trabajamos en contra de las personas, pero la realidad es otra. En Oceana, así como entre nuestras organizaciones aliadas, sabemos que la gente va por delante, sobre todo la que menos tiene.
En Oceana protegemos al océano para que quienes se dedican a la pesca continúen viviendo de esta actividad y puedan poner, en la mesa de familias mexicanas, producto animal de alta calidad nutricional. Sabemos que para que esto suceda debemos terminar con las prácticas extractivistas que son altamente nocivas y restablecer la abundancia de los mares. Esta abundancia será clave para que cientos de miles de familias en México no caigan en pobreza y es fundamental construir el cambio necesario para que esto pase.
Desde Baja California hasta Quintana Roo y Chiapas, pescadores y pescadoras viven realidades muy distintas. Están las grandes embarcaciones que pescan atún en altamar, las embarcaciones más pequeñas que pescan camarón o pulpo y colocan el producto mexicano en los mercados internacionales, embarcaciones pequeñas que venden producto altamente cotizado en el mercado y las que con trabajo sacan para alimentar a su familia.
En Oceana nos importan todas las comunidades pesqueras, pero las familias pescadoras con su corazón en la pesca y que no pueden vivir de ella son nuestra prioridad, porque el sector pesquero ha sido abandonado desde hace varias décadas y hoy no vemos intenciones ni acciones para rescatarlo de los problemas que enfrenta.
El año pasado buscamos entender el impacto del abandono de las autoridades pesqueras en dos estados prioritarios: Sonora y Sinaloa, y los resultados fueron preocupantes. Más de la mitad de los pescadores de cada uno de estos estados clave están en riesgo de caer por debajo de la línea de pobreza. Si esto no nos hace voltear a ver al sector pesquero, no sé qué lo hará.
A inicios de este año fuimos a Oaxaca a platicar con pescadores que enfrentan problemas como pesca ilegal, y el abandono gubernamental que pueden solucionarse con políticas públicas y leyes que apoyen esta noble actividad. La pesca de barrilete y la de camarón de laguna, principalmente, son importantes en ese estado y los pescadores cada vez se están organizando más para cuidar estos recursos y vender a mejores mercados. Son varias Organizaciones de la Sociedad Civil las que los están apoyando, en lo que los gobiernos actúan.
Llevamos meses viajando a El Cuyo, Yucatán, donde los pescadores organizados quieren establecer un refugio pesquero para cuidar su pesquería más valiosa: la langosta. Ya somos varias organizaciones respondiendo al llamado de quienes quieren cuidar la salud del mar.
Comunidades pescadoras y protectores del océano somos aliados. Necesitamos dar las batallas juntos porque el problema es tan grande y el apoyo tan escaso que necesitamos unir todo lo que tenemos. De manera muy afortunada hay casos donde ambos sectores han combinado esfuerzos y han construido zonas abundantes que protegen a animales marinos y permiten la pesca sustentable. Ahí, con estas personas, es con quienes trabajamos y hacemos alianzas. Ahí, con estos pescadores y pescadoras que aman el mar tanto o más que nosotras es que nos convertimos en guardianes del océano.
Gracias a las comunidades pescadoras hemos construido a lo largo de estos cuatro años la lucha por proteger los mares para recuperar la abundancia de nuestros mares y así alimentar a familias mexicanas, especialmente a les más pobres.
* Renata Terrazas (@Renaterra_zas) es directora de Oceana en México.