Para Luis González. ¿Y las víctimas en la zona del conflicto?

blogeditor · 25 de noviembre de 2015

Para Luis González. ¿Y las víctimas en la zona del conflicto?

Luis,

Gracias por considerar oportuno iniciar este intercambio de ideas a partir de mi texto París deja más preguntas que respuestas. No podría estar más de acuerdo con tu respuesta, salvo por una gran omisión, muy grande.

Tu texto, estimado Luis, sigue la lógica de la mayoría de los que se oponen a la utilización de la fuerza en Siria-Irak. Se trata de una postura que niega pragmática y moralmente la violencia pensando únicamente en las víctimas de occidente. Tus argumentos, que comparto, giran alrededor de la ineficacia que la violencia en Medio Oriente podría tener para detener los ataques fuera de la región. Extraigo algunas de tus ideas: “Una acción militar contundente podría desatar, por tanto, múltiples actos de violencia, escalados en tiempo y espacio, en varias capitales occidentales con un costo muy elevado para civiles inocentes… Aniquilar al enemigo ha sido históricamente una de las respuestas preferidas para asegurar la propia supervivencia”. 

La historia tiene múltiples ejemplos de que esta estrategia es fallida, solo por mencionar algunos recientes, y de la misma zona podríamos recordar las desafortunadas y brutales intervenciones en Irak y Afganistán. Los argumentos que das en tu texto son similares a los que apunto en el mío: “Evidentemente no se podrá acabar con el terrorismo a través de la fuerza, más bien esta favorece a grupos violentos, como cualquier otra ideología debe ser combatida con ideas… y hechos concretos que favorezcan la paz”.

Sin embargo, todos estos argumentos omiten a las víctimas locales. Como bien lo apuntas “ninguna forma de final solution es aceptable”. Te pregunto, ¿la solución final adoptada en Siria e Irak por el Estado Islámico (EI) debe ser aceptada o dejada a un lado? ¿Qué hacer con su brutalidad que no se restringe a la guerra civil? ¿Qué hacer con el secuestro de mujeres para ser vendidas como esclavas; las violaciones sistemáticas; las decapitaciones públicas; la persecución y asesinato de kurdos, yasidíes, cristianos, chiítas o sunitas moderados? Estamos hablando de ataques sistemáticos y generalizados contra población civil, varios de ellos constituyen crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad e incluso genocidio. ¿Podemos seguir pensando solo en la efectividad para reducir víctimas occidentales?

[contextly_sidebar id=”dBsu0gcdO3QVTT5X6ZbsyBMiHgUITS3Z”]El horizonte moral al que te refieres, el pacto civilizatorio que bien haces referencia, es aquel nacido y construido después de la Segunda Guerra Mundial y que tanto hemos luchado por alcanzar y seguimos perfeccionando. Aquel que reconoce la dignidad, libertad e igualdad de todos los seres humanos, aquel que compromete a la comunidad internacional a detener estas masacres, aquel que busca la paz. No aquel que solo ve a las víctimas cercanas. Usar la violencia, en este caso es responder en nombre de la civilización, no de una civilización sedienta de sangre sino de una que la aborrece. Se debía utilizar la violencia desde antes, no por los atentados en París, Egipto o Turquía. Naciones Unidas lleva volteando a otro lado por cerca de 5 años.

No estoy sugiriendo que el uso de la fuerza sea la norma para todos los casos. En algunos como Nigeria con Boko Haram o incluso nuestro país con la grave crisis humanitaria, debe ser abordado desde la óptica que bien describes y que está resumida en la doctrina internacional de Responsabilidad de proteger (R2P): “La comunidad internacional tiene la responsabilidad de utilizar los medios diplomáticos, humanitarios y otros medios apropiados para proteger a las poblaciones de esos crímenes. Si resulta evidente que un Estado no protege a su población la comunidad internacional debe estar dispuesta a adoptar medidas colectivas para hacerlo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas”. En el caso sirio la situación es distinta, el país vive una brutal guerra civil y el EI controla territorio e intenta destruir total o parcialmente a grupos étnicos y religiosos (genocidio).

Leyendo tu texto y escribiendo estas líneas recuerdo la declaración del primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, después de los atentados que sufrió su país en 2011, “la respuesta será más democracia y más apertura”. Así debería responder occidente, con los valores que el EI quiere desaparecer, con la protección de las personas que el EI quiere asesinar, o ¿seguimos, mejor, solo pensando en “nuestras” víctimas?

Repruebo la forma en que se ha utilizado la fuerza en el pasado. Hay que hacerlo con estricto apego al derecho internacional, de manera racional y coordinada. Sí, la guerra es un horror, pero en ocasiones es necesaria. Guardando proporciones te pregunto, ¿la respuesta a la Alemania nazi debió haber sido en los términos que describes en tu texto?

El horizonte moral al que te refieres, querido Luis, es el de evitar estas persecuciones, ese fue y es el pacto civilizatorio que está en riesgo.

 

@dayan_jacobo