blogeditor · 26 de febrero de 2021
A casi un año de tener las escuelas cerradas en México, empieza a notarse la urgencia de generar protocolos para el regreso a clases que no sólo se centren en lo operativo sino en el planteamiento de una nueva visión de la educación sobre lo que la pandemia nos enseñó y de la que debemos de reflexionar y aprender. Esta nueva visión es urgente para acompañar a las y los estudiantes en su situación socioemocional y para recuperar el rezago, evitar el abandono y, sobre todo, promover un regreso a una educación más relevante que les permita enfrentar los retos que la pandemia ha generado.
¿Cómo lograr que el espacio escolar sea diferente al que dejamos en marzo de 2020? ¿La pandemia nos exige hacer visible una educación realmente centrada en el estudiante? ¿Qué papel juega el maestro en esa transformación? Una tradicional respuesta para estas preguntas es que se requieren necesariamente recursos económicos, políticas públicas y ajustes al marco normativo; sin duda es así. Es responsabilidad del Estado garantizar estas condiciones, pero también hay una oportunidad de volver a las y los docentes para repensar la pedagogía, para reflexionar sobre las metodologías, técnicas y prácticas y cómo pueden ser transformadas para que sus estudiantes encuentren un aula diferente que responda a los procesos de aprendizaje que la pandemia ha delineado.
Para detonar esa reflexión hay 7 elementos fundamentales sobre el aprendizaje que nos pueden guiar:
Las y los maestros llevan un año demostrando que con recursos limitados pueden ser agentes de cambio y que son capaces de construir una narrativa diferente. Son autores de estrategias innovadoras y resilientes para promover el interés por el aprendizaje, y cuidadores del derecho a aprender. Sin embargo, resulta necesario seguir exigiendo a las autoridades un mejor acompañamiento a su labor, pero también darles la batuta para mostrar que su papel en la transformación educativa es vital para la readaptación de NNJ a una educación -post pandemia- donde la tecnología y la presencialidad se combinen. Es su creatividad, su visión, su compromiso y su pasión la que puede modificar la historia de la educación en México. Aprendizajes significativos, detección de problemas de aprendizaje y desarrollo de habilidades socioemocionales serán quizás los pilares de una nueva política educativa a partir de un posible regreso a la escuela, pero sobretodo de un retorno de nuestras niñas, niños y jóvenes que marque la diferencia, y que incluya los aprendizajes que la crisis sanitaria nos ha dejado para ser la mejor versión de sí mismos.
* Laura Ramírez (@Laurami0316) es Directora de activación de Mexicanos Primero. La autora agradece a Patricia Vázquez, pedagoga, exsecretaria de educación del Estado de Puebla y exconsejera del INEE, por sus atinadas reflexiones sobre este tema que sirvieron como base para este artículo.