Redacción Animal Político · 19 de junio de 2023
En febrero de 2022, convocado a exponer en uno de los Cafecitos serenos del Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero CDMX, Guido Lara, cofundador de Lexia, mostró evidencia empírica de lo que llamó la normalización de la inseguridad: “Hoy en nuestro país se percibe que la inseguridad es algo como el clima: factor ajeno o no modificable por los humanos”; agregó que el llamado “Culiacanazo” influyó a favor de la percepción de que la llamada guerra contra el narco “es una guerra perdida” y, quizá lo más grave, nos compartió que para algunas personas “la preocupación no radica en que se viva inseguridad y violencia (ya pasa y nos adaptamos a vivir con ella) sino en que llegue a tomar las riendas del poder y sean los delincuentes y no el gobierno quien controle lo que pasa en los lugares donde viven”.
¿Te identificas con algo de esto? ¿Eres una de las personas resignada ante las violencias y la impunidad? ¿Crees que esto ya no tiene remedio en México? Les confieso que en mi vida diaria casi no encuentro a personas convencidas de que la seguridad ciudadana llegará y sí en cambio cotidianamente me preguntan de dónde saco la fuerza para trabajar a favor de algo que cada vez está peor y cuya salida no imaginan posible.
De cara a las elecciones del 2024, quizá nada haría las cosas más fáciles para quienes buscan acceder a cargos de elección popular que regalar el voto de cada quien asumiendo que de cualquier manera las violencias y la impunidad no pararán.
Así que la pregunta para cada persona es dónde se va a colocar ante el tsunami electoral que en la práctica ya empezó. Puede decidirse hacer lo mismo de siempre, es decir, votar sin hacerse mayores preguntas respecto a las ofertas electorales relacionadas con la seguridad ciudadana, la justicia y la paz. Pero también puede haberse algo muy diferente.
Desde los noventa he mirado plataformas electorales y algunas veces he ayudado a diseñarlas. Es casi imposible encontrar alguna que rebase los lugares comunes y explique al menos los ejes de los cómos. Cualquiera puede prometer que bajará los delitos, pero casi nadie invierte en las campañas para explicar cómo lo hará. El discurso político suele ser tan irresponsable que incluso promete erradicar violencias, cuando eso ni siquiera es posible.
Solo que si el electorado no exige más, las personas que buscan el poder jamás ofrecerán más. Les tengo malas noticias: parece haber una tendencia contradictoria en cada vez más lugares: por un lado, las violencias son cada vez más complejas y requieren intervenciones mejor pensadas, planeadas, implementadas y evaluadas y, por el otro, el discurso político es cada vez más simplista, superficial y repetitivo, buscando más la frase pegadora y menos el argumento. Dicen lo que les funciona o lo que creen que les funciona y entonces se ahorran la molestia de siquiera entender las violencias.
Si los partidos políticos no tienen los incentivos para proponer plataformas y candidaturas que se tomen en serio que somos un país que representa ante el mundo un laboratorio de las peores violencias y la casi absoluta impunidad (92 por ciento de impunidad en homicidios violentos en el 2021, según Impunidad Cero), entonces solo queda que la sociedad sí se lo tome en serio.
Una posibilidad es construir una plataforma de estándares mínimos exigidos exactamente por igual a cualquier persona que haya optado por una candidatura, aprovechando y acaso mejorando las experiencias conocidas como el 3 de 3.
Imagínense quitarles el beneficio de simular en las ofertas electorales, haciendo notar cuándo hay una propuesta seria y cuándo es una tomadura de pelo. Tal vez con muy pocos criterios podemos empujar la mejora de las plataformas, acercándonos aunque sea un poco a la vinculación entre la política electoral y la experiencia comprobada de qué funciona y qué no.
¿Qué les parece?