Pandemia o sindemia: nosopolítica y el devenir de las ciencias biológicas

Redacción Animal Político · 14 de febrero de 2024

Pandemia o sindemia: nosopolítica y el devenir de las ciencias biológicas

A poco más de cuatro años del brote del virus del síndrome respiratorio agudo grave tipo 2 o SARS-CoV-2 (perteneciente a la familia de los coronavirus), en Wuhan, China, la vida de los seres humanos ha vuelto a la normalidad, en la medida en que las normas sanitarias, sugeridas o impuestas (en ciertos contextos) por las autoridades médicas y políticas se han relajado, aunque en algunos casos se han descartado por completo. La sana distancia es un viejo fantasma que se pierde en las multitudes de los espectáculos masivos o en las aglomeraciones de los mercados y centros comerciales; el uso continuo de los cubrebocas ha derivado en un problema psicológico ahora reconocido como el “síndrome de la cara vacía”; el confinamiento en el hogar ahora es la añoranza en un mundo que sufre de nuevo el estrés de los traslados largos y el tráfico vehicular de las ciudades; los botes de gel desinfectante ocupan sus lugares en los establecimientos, pero semejan reliquias perdidas en el tiempo; las vacunas han pasado a ser una mercancía más puesta a la venta en las farmacias… No obstante, observar el fin de esta pandemia no implica relajar las medidas sanitarias ni descuidarnos ante futuras pandemias, sobre todo porque se han confirmado casos tanto de COVID-19 como de la nueva variante llamada Pirola.

En este sentido, ante la evidencia científica de que los virus se encuentran en estado de latencia en diferentes especies, los esfuerzos de los seres humanos por convivir con ellos deben encontrar formas para reducir sus efectos negativos. De manera que la mutación y reactivación de un virus, así como la emergencia de uno nuevo, puedan regularse.

Pandemia y nosopolítica

La experiencia obtenida durante la diseminación del virus SARS-CoV-2, que en su evolución continua mutó a lo largo de estos años y dio como resultado muchas variantes (como ómicron, propagada por todo el planeta a causa de las mutaciones que la hicieron más transmisible), mostró que la estrategia pandémica fue el resultado de una interacción entre la medicina y sus equipos expertos y la política. De acuerdo con Michel Foucault, dicha interacción recibe el nombre de nosopolítica.

Tal como hemos argumentado en el artículo titulado A Critique of Pandemic Reason: Towards a Syndemic Nosopolitics, 1 la nosopolítica se encarga de gestionar de manera colectiva la salud y la enfermedad de una población, en la medida en que la salud es una prioridad, tanto como un objeto político, que responde a la siguiente pregunta: cómo incrementar el nivel de salud del cuerpo social. De esta manera, la población se vuelve un objeto de vigilancia, análisis, intervención, modificación, etcétera. Los objetivos prioritarios de dicha práctica son: erradicar las epidemias, reducir la tasa de mortalidad y aumentar la esperanza de vida. Así, para cumplirlos se establecen regímenes de salud que implican intervenciones y controles médicos autoritarios, como la intervención del espacio urbano, la enseñanza de reglas por parte de médicos a los individuos, por el bien de su salud y la de otros, y la instauración del hospital, entendido no sólo como un instrumento esencial de la tecnología médica, sino como una máquina cuyo fin es curar. Por último, el médico, en su interacción con la política, participa en la administración de la salud de la población al recomendar medidas autoritarias en nombre de la salud.

En esta descripción general de la nosopolítica se pueden reconocer, prácticamente todas las medidas sanitarias implementadas durante la pandemia: el confinamiento, el distanciamiento social y la sana distancia; el estornudo de etiqueta, el uso de cubrebocas y de gel antibacterial; la limitación de la circulación en la ciudad y las desinfecciones continuas de espacios públicos o comunes; la medicalización o la vacunación; el internamiento en hospitales establecidos o provisionales, etcétera. Todas ellas trataron de cumplir, cuando menos, con los objetivos de erradicar la epidemia/pandemia, reducir la tasa de mortalidad y aumentar la esperanza de vida de la población. Sin embargo, así como sucede con la descripción que hace Foucault de la nosopolítica propia del siglo xviii, parece que la estrategia pandémica funcionó bajo los mismos términos, como si estuviera situada en ese siglo y, más aún, como si en la actualidad no hubiese otros paradigmas médicos que puedan controlar y regular de otra manera las endemias, las epidemias y, en este caso, las pandemias.

Nosopolítica y sindemia

La estrategia pandémica resultó ser un enfoque estrecho, porque operaba bajo un presupuesto mecanicista que identifica una serie unívoca y causal constituida por el virus-enfermedad-cura y vacunación (para disminuir el riesgo de muerte). Centrada en esta serie unívoca, dicha estrategia no se interesó en incrementar la calidad de vida de la población al atender otras enfermedades endémicas (diabetes, hipertensión, obesidad, tabaquismo, cáncer, etc.), ni mejoró las condiciones en la infraestructura hospitalaria; mucho menos trabajó para incrementar el estatus socioeconómico de los sectores sociales marginados y desfavorecidos. En suma, el enfoque estrecho de la estrategia pandémica respondió de manera reduccionista a la complejidad que suponía el brote del virus SARS-CoV-2.

Pocos meses después de haber sido declarada la pandemia por parte de la oms, Richard Horton, director de la revista The Lancet, advirtió que el brote del virus y la enfermedad COVID-19 no serían propiamente controlados o regulados por la estrategia pandémica, sino que se requería un enfoque más amplio. Tomado de Merril Singer, 2 Horton propuso el concepto y el enfoque de la sindemia, para señalar que una enfermedad interactúa de manera sinérgica con otras condiciones biológicas y sociales, así como con otras enfermedades no transmisibles y con las desigualdades económicas. Estas interacciones resultan relevantes para la prognosis, los tratamientos y las políticas públicas, porque de ellas depende también el mejoramiento o el empeoramiento de algún individuo o de ciertos sectores poblacionales frente a las enfermedades. Así, para Horton, este enfoque llevaría a exigir el diseño y la implementación de otro tipo de políticas públicas que tendrían como objetivo principal disminuir las desigualdades socioeconómicas para enfrentar enfermedades emergentes, como lo fue la COVID-19. En este sentido, la advertencia de Horton fue una propuesta para cambiar el enfoque estrecho de la pandemia por uno más amplio, histórico y relacional, llamado sindemia.

Sindemia y conocimiento científico

El enfoque amplio, relacional e histórico, también es necesario en la construcción de explicaciones de los fenómenos biológicos, lo cual presupone incluir en la construcción de las “verdades médicas” (sobre el origen, el desarrollo y las respuestas inmunológicas de cada persona) la perspectiva evolutiva de la vida. Como sabemos, cualquier organismo, incluido el ser humano, es resultado de un proceso histórico, configurado por interacciones complejas y continuas entre el dna y las condiciones cambiantes del ambiente. La interacción entre las variedades del virus SARS-CoV-2 y las diferentes condiciones y características de los individuos hacen compleja y difícil la construcción de las explicaciones científicas. Una explicación científica es, en varios sentidos, una explicación provisional que nos proporciona certeza sobre los fenómenos biológicos, los cuales deben entenderse desde una perspectiva histórica, evolutiva, dinámica y cambiante. Resulta importante reconocer la utilidad de la metodología mecanicista como un instrumento de investigación que nos facilita la comprensión de los fenómenos de la vida y las complejas interacciones entre los virus y los sistemas orgánicos, pero también es importante tener presente la diferencia entre los métodos de investigación y el fenómeno en sí.

Si hay una dinámica evolutiva continua de los virus, en la que los procesos evolutivos no son lineales ni mecánicos, entonces el conocimiento sobre SARS-CoV-2 y la COVID-19 es una verdad relativa limitada a un momento y a un contexto determinado; además, si los tipos de efectos dependen de una serie de factores, entonces es necesario considerar críticamente las medidas sanitarias sugeridas, implementadas e impuesta por las prácticas nosopolíticas que invocan verdades científicas sobre el virus que, de manera simultánea, minimizan otros factores, como la infraestructura médica, los recursos humanos, las condiciones de vida, las enfermedades y, en particular, las enfermedades crónicas, entre ellas, las del sistema respiratorio, entre muchos otros componentes sociales.

En resumen, consideramos que durante la pandemia se infirieron y elaboraron estrategias nosopolíticas que respondían a un tipo de “verdad construida”, basada exclusivamente en una noción mecanicista de la vida. Nos preguntamos: ¿habrían cambiado sustancialmente las medidas nosopolíticas si en los campos de la medicina y las ciencias biológicas hubiera prevalecido una perspectiva (histórica) evolutiva? Consideramos que sí, por lo tanto, en las futuras propuestas nosopolíticas postpandemia COVID-19, deberían considerarse las explicaciones históricas, la imprevisibilidad y la contingencia, en suma, las explicaciones de la biología evolutiva.

* Jorge Vélez Vega participa en el Programa de Becas Posdoctorales de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM, en el que desarrolla, en colaboración con Ricardo Noguera Solano, el proyecto de investigación titulado “Bio-tecno-génesis: antropogénesis, biotecnologías y posthumanismo”, en el Departamento de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias. Ricardo Noguera Solano es profesor de tiempo completo de la Facultad de Ciencias; miembro del Programa Universitario de Bioética donde coordina el “Seminario Raíces evolutivas de la capacidad moral”; actualmente también es secretario técnico del Seminario Universitario de Evolución, UNAM.

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1 Vélez Vega, Jorge y Ricardo Noguera-Solano. 2023. “Una crítica de la razón pandémica: hacia una nosopolítica sindémica”. Estudios Foucault, núm. 35 (diciembre): 122-47.

2 Para profundizar en el concepto y en el enfoque sindémico, véase Singer, Merryll. 2009. Introduction to syndemics: a critical systems approach to public and community health. California: Jossey-Bass.