blogeditor · 23 de mayo de 2013
Por: Roy Campos (@RoyCampos)
El affaire panista de los recientes días ya ha dado muchos análisis e hipótesis. Hemos escuchado los argumentos de Gustavo Madero, de Ernesto Cordero, de los afines a ambos, hemos escuchado acusaciones fuertes y hasta un twitt del expresidente Calderón tomando partido por los opositores al actual dirigente y de alguna manera justificando el que se les califique como un grupo “calderonista”, aunque en realidad los 38 senadores en algún momento lo fueron. Leímos la carta de Madero a los senadores justificando su decisión y la de 24 senadores declinando su invitación a la reunión que había convocado para nombrar nuevo coordinador de su bancada en el Senado, como se ve, no es la falta de información sino el exceso lo que ha prevalecido.
Difícil para quienes vemos los acontecimientos desde la barrera conocer los detalles porque los políticos nos tienen acostumbrados a decir medias verdades y a tratar de imponer sus agendas y es lo único que hemos visto. ¿Por qué debemos creer todo lo que argumentan? Al no saber quién de ellos dice la verdad prefiero dudar de ambas posturas y me atreveré a jugar con una especie de ficción imaginando situaciones, pero antes algunas cosas que podemos describir más allá de la ficción:
1) Las discusiones públicas parecen más una campaña electoral que un debate de fondo. Escuchamos cosas como “quien empezó a ventilar las diferencias fueron los otros” (cuando todos siguen haciendo públicos sus problemas y cada vez más fuertes); “lo importante son los candidatos en los 14 estados” (como si ellos fueran los que van a ganar o perder esas elecciones o los candidatos los estuvieran esperando para hacer campaña); “teníamos la facultad de hacer lo que hicimos” (cuando ese nunca ha sido el alegato); “la razón de fondo es el pacto” (cuando todos han aprobado y mejorado los contenidos de las reformas que se han aprobado); etc., todos desviando la atención al verdadero pleito, la búsqueda de la próxima presidencia del partido entre dos grupos con enormes diferencias personales.
2) La destitución de Cordero como coordinador era inminente y explicable bajo las reglas del PAN. Si su dirigente tiene la facultad de removerlo ¿por qué se nos hace raro entonces que destituya a quien abiertamente lo desafía, lo contradice y encabeza un grupo que lo critica? Podemos suponer que todos sabían que el tiempo de Cordero en la coordinación estaba contado. Lo mismo pasó con Santiago Creel en 2008, que al ser de un grupo contrario al de Germán Martínez (o de Calderón) fue destituido, pero no lo vimos declarando nada, tenían presidente a fin de cuentas.
3) Han alegado que no han procesado aún la derrota de 2012; yo diría que no han procesado ni siquiera la campaña. Los calderonistas tienen la posición de que debieron defender la labor de su presidente y pedir un voto por la continuidad; los anticalderonistas al contrario culpan al expresidente de haberlos abandonado y argumentan que debieron utilizar un discurso de cambio. Parte del pleito es ése, juzgar a Calderón como culpable o no de la derrota, lo que a su vez se traduce en permitir o no permitir que el PRI y el PRD juzguen como negativo su sexenio.
Ahora la ficción:
Los calderonistas
Reunidos para analizar su futuro lo plantean fácil: “debemos hacernos del partido; así en 2015 palomearemos a los 500 candidatos a diputados y a los muchos candidatos a gobernador, y de ahí tomaremos ventaja para la candidatura del 2018; al mismo tiempo seremos los interlocutores con presidencia y con los otros partidos de oposición”. No ven otra salida, es pelear por su futuro.
Siguen con su análisis y dicen “de un momento a otro Madero cambiará de coordinador, le somos incómodos, busquemos el momento nosotros y no permitamos que lo decida él”; la disyuntiva es “antes o después de los comicios”. Inician el análisis y concluyen que si la remoción se da antes de los comicios le toman ventaja; sea cual sea el resultado le podrán reclamar por mejores resultados, a pesar de que sólo gobiernan un estado de los 14 en los que hay elecciones. Le reclamarían si sólo son mayoría en dos o tres o si pierden algunas capitales que hoy gobiernan. No hay escenario que no puedan aprovechar para acusar a Madero de fracaso así que deciden jugar a ese escenario.
Ahora piensan en el pretexto, algo que pueda mostrarlos como víctimas y la reforma política es ideal. Saben que Madero participa en el Pacto por México en la elaboración de una reforma, así que sin prevenirlo citan a una conferencia y se le adelantan, tienen la facultad de hacerlo, pueden sumar al PRD a esa conferencia y saben que pueden pasar dos cosas, si Madero la deja pasar se ve débil al ser desafiado sin reaccionar, y si remueve a Cordero se ve intolerante y en posición ideal para ser juzgado después de las elecciones. Está decidido, se van por esa vía.
Los Maderistas (que no son los mismos de la revolución)
Ya había antecedentes: un grupo de senadores dentro de los cuales estaba el coordinador de la bancada se mostraba públicamente crítico de las decisiones de la dirigencia, a pesar de que no se había bloqueado ninguna de las reformas surgidas del Pacto e incluso se habían enriquecido. No era la labor legislativa lo que molestaba al presidente del partido, sino la actitud pública de constante crítica y enfrentamiento. Se valoraba la destitución, pero había dos momentos posibles y los dos eran después de los comicios. Las alternativas eran si se destituía después de la renovación de la dirigencia para no ser considerado el presidente que dividiera al PAN (como se hizo en 2008) o antes de esa renovación para permitir una relación más tersa con su coordinador en las discusiones de las reformas hacendaria y energética, que se ven las más problemáticas. Pero mientras deciden ven la jugada de los calderonistas y no les queda otra alternativa, deciden remover a Cordero. Lo anuncian en fin de semana en medio de las semifinales de futbol, pero la noticia es suficientemente grande como para ser opacada, así que como si fuera una campaña ponen a trabajar a sus “spin doctors” para competir al día siguiente en los medios masivos. Eso ya no lo platico porque todos los escuchamos y leímos en las redes, culpándose mutuamente, argumentando sus facultades, etc., sin ningún argumento real de fondo. A lo más que se llegó es a alegar cercanía con el gobierno sin considerar si esa cercanía permitía imponer agendas ideológicas.
Conclusión
Pues resulta que esa aún no la conocemos. Ya hay nuevo coordinador y Madero opta por alguien que no polariza, pero el pleito seguirá. El grupo de senadores críticos mantendrá su posición sin abandonar su responsabilidad legislativa; es esencial que lo hagan para no ser acusados después de obstruir al partido, pero criticarán a Madero cada vez que se presente la oportunidad.
Las elecciones, sea cual sea el resultado, pondrán a Madero en una posición defensiva. Que si Puebla, que si Culiacán, que si Oaxaca o Baja California, no importa qué lugar, cualquier derrota le será cobrada como si ésta se debiera al pacto o como si en esos lugares nunca hubiera habido alternancias. Pero no importa, es un pleito político y no le darán ventaja rumbo a la renovación de la dirigencia.
Como resultado de lo anterior ya es muy difícil pensar en que Madero decida ir por la reelección, pero este tampoco permitirá que los opositores se adueñen del partido porque correría el riesgo de ser tratado como Espino en 2008, que fue abandonado, corrido de las oficinas en las que atendía otras funciones y maltratado al grado de que hoy está fuera y tratando de formar otro partido político. Así que en el grupo de Madero desde hoy buscan una salida favorable.
Para algunos la pelea se dará con furia en esos dos grupos, cada quien con un candidato popular que los represente y sea respetado por sus militantes. Pero esos militantes panistas hoy son la quinta parte de los que eran al final del sexenio pasado y creo no votarán por quien piensen los pueda dividir aun más, así que veo una contienda más suave con un candidato que no sea incómodo a ninguna de las dos partes. Hay figuras que lo son y que hoy se han mantenido al margen del pleito y que además no les es incómodo a los demás participantes del pacto, en caso de que para ése entonces aún funcione. Así que el desenlace de esta escaramuza terminará bien para el PAN y en aparente empate para ambos bandos, aunque los verdaderos derrotados y vencedores los veremos hasta 2015, cuando conozcamos la composición de sus listas para ocupar la siguiente legislatura y muchas gubernaturas. En el caso de los diputados, la lista se formará por primera vez en 12 años sin un presidente panista.
* Roy Campos es presidente de Consulta Mitofsky