blogeditor · 7 de mayo de 2013
El año pasado Anne-Marie Slaughter escribió en The Atlantic un ensayo titulado: Why Women Still Can’t Have It All donde se discutía la casi peligrosa suposición de que el éxito de las mujeres es solamente un reflejo de su ambición, es decir que las mujeres pueden tenerlo todo (éxito profesional y familiar) dependiendo de su perseverancia. De acuerdo con Slaughter, quien narra lo difícil que fue para ella lograr ascender a estas altas esferas en el mundo de Washington, con las estructuras laborales, sesgos y el rol de la mujer en la sociedad es prácticamente imposible lograr tenerlo “todo” y sobre todo es aún más difícil tenerlo todo a la vez. El texto levantó polémica rápidamente y mujeres de todas partes de EUA contaban sus experiencias. En México, la discusión nos pasó de largo. Pero invito a los lectores a ver estas gráficas e imaginar después cuál hubiera sido el tono de ese debate en México.
De acuerdo con el 42% de los encuestados por Defoe, es la madre la que tiene que trabajar medio tiempo para cuidar a los hijos.
En palabras de Elba Esther sonaría así: “Cuando la mujer tuvo que compartir la responsabilidad del ingreso familiar, no sólo impactó en el deterioro individual sino en el de la sociedad toda. El abandono de la madre en la formación de los hijos convirtió a las escuelas en guarderías juveniles, a los maestros, en solidarios responsables de la educación, y vació de contenido educativo y de convivencia humana, enormes cantidades del tiempo familiar, el cual fue ocupado por el excesivo consumo de la televisión chatarra y el abusivo uso de instrumentos lúdicos envueltos en ropajes de tecnología, también chatarra”.
Un apabullante porcentaje de nuestros encuestados está de acuerdo con los permisos de paternidad.
El año pasado se aprobó la licencia por paternidad, pero si los permisos van a ser solo de cinco días, son unas vacaciones geniales, pero poco ayudan a equilibrar la carga entre el hombre y la mujer.
En México tenemos un largo camino por recorrer en este sentido. Tenemos que dividir la responsabilidad de nuestros hogares e hijos con nuestras esposas. En Las Sufragistas, Amalía García dicen una cosa sobre la que vale la pena reflexionar:
La paternidad y la maternidad no son dos equipos que juegan contra sí. No. Son un mismo equipo, que persigue el mismo fin.