Otra jauja electoral

blogeditor · 13 de enero de 2015

Otra jauja electoral

Ha llegado el festín. Candidatos y partidos se disponen a gastar dinero, mucho dinero. Es el momento de borracheras, dispendios y jaujas.

Más de cinco mil millones de pesos tendrán los partidos políticos a nivel federal. Las entidades federativas aportarán, cuando menos, otros dos mil millones de pesos adicionales.

[contextly_sidebar id=”9v1CNGR7MfwoLiW8M7DmB4j3NeID12O8″]Banderolas, monederos electrónicos, televisiones, costales de cemento o arena, varillas, ladrillos, promesas de incorporación a programas sociales, máquinas de coser, mítines, paredes pintadas, pendones, comerciales, diseñadores, maestros del Photoshop, edecanes, operadores, estrategas electorales, dentaduras relucientes, arrugas hojalateadas. En fin, todo un tianguis.

Sin embargo, por escandalosos que parezcan los ríos de dinero entregados a los partidos políticos a través del financiamiento público para sus campañas, no es, ni por mucho, todo el dinero disponible en una elección.

Fig 1También están las aportaciones de los militantes comprometidos que pagan sus cuotas (o incautos a quienes les descuentan algo sin deberla ni temerla). Como parábola bíblica, en año electoral ocurre el milagro de la multiplicación de los padrones, lo que suma a las chequeras de los partidos. No obstante, esta fuente de recursos no figura tanto en el escenario electoral pues no supera el 6 por ciento del gasto total de los partidos, aunque en años de contienda presidencial esta cifra se ha duplicado como ocurrió en 2012.

Fig 2Pero el dinero del festín no para ahí. ¿Para qué otra cosa puede servir el presupuesto? Es sintomático que en años electorales, el gasto público aumente. Más aún, existe una frenética carrera por ejercerlo en el primer semestre del año pues las elecciones suelen ser en los meses de julio (más-menos un mes). Así, entre los años de 1990 y 2014, cuando hubo elecciones federales, el gasto presupuestario del gobierno federal aumentó 6.1 por ciento en promedio anual cuando se compara el ejercicio del gasto en el primer semestre respecto del mismo periodo del año anterior. Cuando no hubo elecciones, el crecimiento del gasto sólo fue de 2.4 por ciento en términos reales.

Por si fuera poco, cuando se trata de inversión física (principalmente obras públicas), el gasto en los años electorales ha aumentado 25.7 por ciento y, cuando no lo hay, sólo un magro 1.1 por ciento. La historia se repite en el gasto de inversión física en energía, hidrocarburos, comunicaciones, transportes, salud. Mención aparte merece el gasto en abastecimiento, agua potable y alcantarillado que en ciclos electorales escaló en 140.5 por ciento en términos reales mientras que en los periodos no electorales sólo creció 9.9.

Fig 3Pero, por si fuera poco, en época electoral también el gobierno se las ingenia para poner más billetes y monedas en circulación que cuando no hay elecciones. Es decir, hay más morralla para gastar. Piense en esto. Cuando trae en la cartera un billete de 500 pesos ¿cuánto tiempo tarda en usarlo en la calle? Ahora imagine si tiene monedas equivalentes a esa misma cantidad ¿usted considera que se lo gastaría más rápido? Pues sí. Ese truco le sale bien al gobierno creando una sensación de liquidez que permite gastar e imaginar que la economía va bien: factor clave para su sostenimiento en el poder.

Fig 4

 

Al tiempo, también está la posibilidad de hacer uso de los programas sociales. Prometer un ingreso constante a una familia que vive en la pobreza puede dar dividendos políticos muy jugosos. Así, por ejemplo, en 2006 el Congreso limitó al Ejecutivo en el gasto de los programas sociales. Hábilmente el gobierno se gastó todo el dinero en el semestre previo a la elección presidencial. Y no le fue mal.

 

Tab 1

Fig 5

¿Estos trucos y otros más no mencionados aquí funcionan? En general sí, pero hay excepciones pues el destino es caprichoso. En cualquier caso, si usted ve caras sonrientes por todas partes, no sufra. Piense que es el dinero de sus impuestos el que está trabajando. Sea con el multimillonario presupuesto que reciben los partidos, o sea con empujoncitos presupuestarios. Siéntase con la cómoda idea de que México no cuenta con un Sistema Nacional Anticorrupción. Duerma tranquilo con que los mismos partidos que gastarán todo este dinero se vigilarán a sí mismos. Relájese.

¿Usted está alistándose para la jauja?

 

@albertoserdan

 

* Fuentes: Banxico, Billetes y monedas en circulación | Fundar, Centro de Análisis e Investigación (2006) Programas sociales y elecciones: Análisis de los programas de combate a la pobreza en contextos electorales durante la administración de Vicente Fox | INE, Financiamiento público de los partidos políticos 1997 – 2014 | INE, Formatos IA de los Partidos Políticos | INEGI, Gastos del sector público | INEGI, Deflactor implícito del PIB | INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor | SHCP, Estadísticas Oportunas de las Finanzas Públicas, Inversión Física Presupuestaria | SHCP, Presupuesto de Egresos de la Federación 2015