Otra emergencia global: brutalidad policial desenfrenada

blogeditor · 16 de agosto de 2021

Otra emergencia global: brutalidad policial desenfrenada

Más de cuarenta representantes de los llamados Procedimientos Especiales de Derechos Humanos de la ONU lanzaron el pasado 11 de agosto una alerta al mundo, expresando su alarma por la desenfrenada brutalidad policial contra la protesta pacífica por todos lados.

Reportan un crecimiento sostenido del uso excesivo de la fuerza, la brutalidad policial, otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, y la detención arbitraria contra la protesta, mayoritariamente pacífica en todas las regiones del mundo. Lo anterior, frecuentemente extendido también contra periodistas cubriendo las protestas mismas, ha resultado en incontables muertes y lesiones, con frecuencia exacerbadas por la tortura, la violencia sexual, la detención arbitraria y la desaparición forzada, y ha intimidado, traumatizado y antagonizado a amplios segmentos de las sociedades en todo el mundo.

Más preocupante aún es que estos actos de violencia y abuso han sido exacerbados por narrativas polarizantes, discriminatorias e inflamatorias, diseminadas o toleradas por el liderazgo político, las autoridades locales y segmentos de los medios de comunicación, resultando todo ello en atmósferas de casi total impunidad. Lo anterior, además, acompañado de una tendencia hacia la creciente militarización de la policía, su equipo, entrenamiento y reglas de operación, incluyendo el uso de la fuerza y la coerción, orientación que en muchos contextos provoca que la policía funcione más como una fuerza hostil que como una función de servicio y protección.

Recuerdan en su comunicado que el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU ha reconocido que la confianza hacia la policía es fundamental para que realice sus labores y esa confianza depende del respeto a los derechos humanos, las libertades y la dignidad de todas las personas. La alerta recuerda además los estándares de legalidad, necesidad, proporcionalidad y precaución en el uso de la fuerza y hace referencia a diversos mandatos que debe cumplir la policía en un Estado de derecho.

Estamos ante un hecho de gravedad monumental: la brutalidad policial, que debe entenderse como múltiples formas intencionales y reiteradas a través de las cuales la policía se vale de sus poderes para infringir daño, está fuera de control en todo tipo de países a lo largo del mundo entero. La contradicción ha explotado. La policía no solo falla a su mandato de servicio y protección, sino organiza sus operaciones para hacer daño grave a personas que ejercen sus libertades de reunión y expresión.

El comunicado refiere contextos de conflicto y contradicciones políticas y sociales, donde emerge la brutalidad policial. Lo que debemos colocar en el centro es que este rol policial es engendrado desde eso, desde sistemas políticos que no son capaces de procesar el conflicto y sí en cambio producen y toleran entidades policiales y militares en tareas policiales que institucionalizan la violencia fuera de control.

Tal vez hasta antes del lanzamiento de esta alerta global, muchas personas pensaban que la brutalidad policial era cosa de instituciones policiales sin recursos, sin formación, sin leyes, sin estándares, sin tecnología y sin equipo adecuados; no es el caso, la ONU nos está avisando que, sea cual sea el contexto político, social e institucional de la policía, en todas partes ésta reproduce el daño intencional y grave.

Supongo que las y los más de cuarenta firmantes se han quedado con una gran pregunta: ¿qué hacer cuando los derechos humanos son reventados por las mismas instituciones que el Estado creó para protegerlos? ¿Habrá quién tenga respuesta a eso?

@ErnestoLPV