blogeditor · 8 de agosto de 2016
Si estás levantando la ceja al leer esto, a mi me pasó lo mismo. ¿Día mundial del orgasmo femenino? Jamás había escuchado tal celebración.
Cuenta la leyenda urbana que en el año 2006, por iniciativa del concejal brasileño Arimateio Dantas, que quería compensar las ‘deudas sexuales’ de su mujer, se empezó a celebrar en su país el Día Mundial del Orgasmo Femenino. La iniciativa se extendió paulatinamente y la celebración ya trascendió las fronteras de Brasil.
Me pareció interesante la conmemoración en dos sentidos:
Para muchas mujeres, en pleno 2016, sentir un orgasmo resulta una cuestión llena de culpa. Países, sociedades, familias enteras no hablan abiertamente sobre el sexo y de las mujeres, y mencionar “esa” palabra resulta perturbador. Congéneres mías no saben si han tenido un orgasmo o si el placer que han sentido puede denominarse así.
Se sigue practicando la mutilación genital femenina (MGF) para que las mujeres jamás sientan placer y cumplan la única función que se piensa deben tener en sus sociedades: la reproductora. Son niñas y mujeres objetos. De acuerdo con cifras de UNICEF por lo menos 200 millones de niñas y mujeres vivas hoy en día han sufrido la mutilación genital femenina en 30 países.
Si a este componente “político-social” del orgasmo sumamos los enormes beneficios que representa para quienes lo tienen, estamos hablando no sólo de un derecho a vivir la sexualidad plenamente, sino del derecho a la salud.
Señalan expertos y psicólogos diversos que los orgasmos rejuvenecen; la oxitocina que se libera durante ellos disminuye el estrés y alivia los dolores, fortalecen el sistema inmune y el sistema cardiovascular y cerebral; mejora la piel pues aumenta la circulación de la sangre en la misma y se limpian las toxinas. ¿Así o más saludables?
Por último, y no está de más recordarlo, uno de los derechos sexuales y reproductivos de las personas es el derecho al placer sexual, que es el derecho a disfrutar del ejercicio de la propia sexualidad, incluyendo el autoerotismo. Los otros son: derecho a la libertad sexual; a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual; a la privacidad sexual, a la equidad sexual, a la expresión sexual emocional; a la libre asociación sexual, a planificar en forma libre y responsable, a Información basada en el conocimiento científico; a la educación sexual integral-comprensiva; al cuidado de la salud sexual.
En otras palabras, ¡Festejemos el orgasmo como mujeres, ciudadanas y habitantes de este siglo! Lo merecemos, tenemos derecho a vivirlo y a hablar libremente de él y nos hace bien.
¡Feliz 8 de agosto! ¿Cómo piensas celebrarlo?