Organizados contra el crimen organizado transnacional

blogeditor · 6 de abril de 2022

Organizados contra el crimen organizado transnacional

La Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC), más conocida como la Convención de Palermo, es un tratado multilateral patrocinado por Naciones Unidas bajo la jurisdicción de la Oficina de las Naciones Unidas para el Crimen y las Drogas (UNODC) en contra del crimen organizado transnacional. Fue adoptado en 2000 y cuenta con tres protocolos, a saber:

  • Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños.
  • Protocolo de las Naciones Unidas contra el Contrabando de Migrantes por Tierra, Mar y Aire.
  • Protocolo de las Naciones Unidas contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego.

La semana pasada, la UNODC y la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional realizaron la “Consulta Regional de Seguimiento sobre la Participación de Partes Interesadas para Prevenir y Combatir la Delincuencia Organizada Trasnacional- UNTOC”, con representantes de organizaciones de la sociedad civil (OSC) de América Latina, y la “Reunión Regional Multipartita sobre Estrategias para Prevenir y Combatir la Delincuencia Organizada en América Latina y el Caribe”, con representantes de gobierno y algunas OSC de la región. Ambos encuentros se realizaron en la ciudad de Panamá, con sendos objetivos distintos.

En la primera reunión se presentaron herramientas elaboradas por la UNODC para que las OSC puedan involucrarse en el seguimiento de las políticas existentes contra la trata de personas, el tráfico de migrantes, de armas y de drogas, así como la identificación de retos y vacíos en la implementación de estrategias para combatir estos delitos que tanto laceran a la región y al mundo en general. El objetivo fue diseñar mecanismos de cooperación desde la perspectiva de las “partes interesadas” en la erradicación de estos problemas, así como trazar rutas de acción que fortalezcan el papel de las OSC en la identificación de áreas de oportunidad y en la toma de decisiones.

Causa en Común, al igual que otras organizaciones mexicanas, estuvo presente en el encuentro que visibilizó la necesidad de contar incluso con una definición homologada y más eficiente sobre la delincuencia organizada, ya que el limbo conceptual actual ha permitido a estos grupos diversificar sus actividades de una manera tan redituable que ningún Estado es capaz de hacer frente de manera contundente a su capacidad financiera y de fuego. Asimismo se recalcó la necesidad de contar con mecanismos sancionadores, por lo menos en cuanto a imagen pública, contra aquellos políticos y funcionarios que no han mostrado voluntad para escuchar a las organizaciones que son cercanas a las víctimas, que trabajan por visibilizar las omisiones de los gobiernos o las necesidades de reformas institucionales, e incluso que no escuchan a los académicos que tienen visiones comparadas valiosas para el diseño y evaluación de las políticas públicas que permitan romper con los ciclos de corrupción, impunidad e ineptitud que alimentan el poder de los delincuentes.

La naturaleza de la UNTOC y de los participantes a esa primera reunión fue totalmente diferente a la segunda. La reunión multipartita se tituló “Implementando la UNTOC. De la teoría a la práctica”, y en esta se dio una apertura de alto nivel y la participación de representantes de los gobiernos de los distintos países de la región, con la asistencia de solo tres representantes de la sociedad civil, dos de think tanks de la región y otros más del sector empresarial trasnacional, quienes se reunieron con el objetivo de hablar de prácticas prometedoras contra la delincuencia organizada. El 90 por ciento de las exposiciones, por tanto, fue de políticos, quienes reprodujeron en cada una de las intervenciones el mismo discurso: -estamos comprometidos como gobierno, hemos identificado las amenazas, las rutas de trasiego, se han realizado detenciones importantes, decomisos, compartimos información entre los países de la región, hemos mejorado nuestros sistemas de justicia, protegemos a los migrantes, estamos trabajando con los jóvenes, estamos en proceso de cumplir los parámetros de la justicia restaurativa…-. La representación de México incluso presentó una estrategia de seguridad modelo, en la cual se recalcó la creación de la Guardia Nacional con base en la Policía Federal y “algunos militares”, una institución civil que es pieza clave para la pacificación del país, junto con los programas sociales para inhibir la participación de la población en los grupos delictivos, con los ejemplos insignia de “Jóvenes Construyendo el Futuro” y “Sembrando Vida”.

Todos presentaron escenarios de éxito, lo que agregó al ambiente acartonado y solemne de la reunión, un dejo de esperanza y satisfacción. El debate real se dio en los grupos de trabajo, en donde los participantes más críticos tuvieron la oportunidad de señalar que muchas de esas prácticas en realidad son teorías, discursos o buenos deseos que no han visto la luz o que no han dado los resultados esperados. Otros más propositivos recalcaron la importancia de la acción a nivel regional mediada por la UNODC, así como fue concebida la UNTOC. Causa en Común, por ejemplo, hizo notar la necesidad de la verdadera implementación de la gobernanza para la seguridad, la cooperación de todos los actores de la sociedad desde las unidades mínimas tanto territoriales como jurisdiccionales en un conjunto de estrategias de dos vías, que en política pública se denominan top- down y bottom- up. Espacios de Mujer, por su parte, señaló la importancia de contar con registros más confiables en materia de trata de personas y el compromiso de crear fiscalías especiales con personal capacitado para el rescate de víctimas de este delito, ante las cifras presentadas por el representante del gobierno de Argentina.

Básicamente se evidenció el papel de los actores sociales contra los actores políticos, los primeros críticos y constructivos; los segundos, triunfales, defensores de sus estrategias. Al final la conclusión debió ser la misma que motivó ambas reuniones, reconocer el poder de los grupos delictivos para reponerse de la captura de sus líderes, de sus pérdidas financieras y de los decomisos y seguir operando, y ante ello, la imperiosa necesidad de unirnos, de diversificar nuestros campos de acción e incidencia, de organizarnos contra el crimen organizado trasnacional.

* Nancy Angélica Canjura Luna (@canjural) es licenciada en Ciencias Políticas y maestra en Gobierno y Asuntos Públicos por la UNAM. Se ha desempeñado como profesora en la Universidad Iberoamericana y como investigadora y servidora pública. Se ha especializado en temas de seguridad y violencia, así como género.