blogeditor · 26 de julio de 2021
La cantidad de inversión en nuevas tecnologías para electrificar las ciudades, para aumentar la infraestructura para la protección de asentamientos humanos y para lograr que la energía que alimenta nuestras economías sea totalmente limpia, será decisiva para determinar cuál será el futuro económico, ambiental y social de América Latina. La región fue duramente golpeada por la pandemia y las consecuencias económicas se cuentan en millones de personas que cayeron en condiciones de pobreza, además del retraso educativo y el cierre masivo de pequeñas y medianas empresas. Ante esta situación, debería ser prioridad para los gobiernos de la región el lograr atraer inversión local y extranjera a proyectos que además de generar empleos, sean innovadores y resilientes ante los riesgos climáticos.
El reto es enorme, pues país por país, las condiciones políticas y económicas no son las adecuadas para atraer los millones de dólares en inversión que se necesitan. En un artículo recientemente publicado en Bloomberg, Shannon O´Neil hace un recorrido por varias naciones latinoamericanas que nos deja ver los obstáculos que existen en cada una: México ha apostado por la inversión en combustibles fósiles, en Brasil las emisiones de carbono alcanzaron cifras récord bajo el gobierno de Bolsonaro y la devastación en el Amazonas se intensificó, Argentina no ha logrado recuperar la confianza de los inversionistas, Venezuela sufre de convulsiones políticas, entre otros. En el caso de Chile, en cambio, se ha hecho un compromiso muy importante de alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono para 2050.
El caso de la inversión verde es particularmente difícil para la región, porque muchas de las tecnologías necesarias para la mitigación y adaptación al cambio climático son intensivas en capital y el tiempo de recuperación de la inversión es largo. Es decir, los proyectos que se requieren, como instalación de paneles solares o centrales de energía eólica, requieren mucha inversión inicial y el tiempo que pasa entre el desembolso del capital inicial y la puesta en marcha del proyecto puede llegar a ser muy amplio. Si a estos riesgos relacionados con el mercado se añaden riesgos regulatorios y políticos, como el cambio abrupto de las leyes, la cancelación de permisos o la hostilidad de las autoridades, se hace aún más difícil que los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, decidan invertir en estos activos.
A pesar de la reticencia de algunos gobiernos y los obstáculos mencionados, el combate al cambio climático es políticamente viable. Según un informe de la Vanderbilt University, 8 de cada 10 ciudadanos de México y el Caribe consideran que el cambio climático es un problema serio para su país. Esta cifra es dos veces mayor que en Estados Unidos o Canadá, y seguramente irá en aumento conforme los fenómenos climáticos vayan aumentando en intensidad.
La emisión de bonos sostenibles, como los dos emitidos por México este año, son un buen inicio para mandar señales a los mercados y a las instituciones internacionales sobre el compromiso que se tiene para impulsar la agenda verde, sin embargo, el financiamiento público no será suficiente para cubrir todos los costos de la transición a economías resilientes y bajas en carbono. Es imprescindible crear más mecanismos que reduzcan las incertidumbres e ineficiencias en los mercados latinoamericanos, como:
Ganar la confianza de los inversionistas y diseñar planes políticos que trascienden las administraciones en turno siempre ha significado un reto para América Latina, sin embargo, ahora es particularmente importante hacer este esfuerzo, ya que de lo contrario, se corre el riesgo de perder esta ola de innovación y transformación que sin duda dará forma al mundo que existirá dentro de un par de décadas. Este retraso, aunado a los rezagos que ya existen, puede significar que las tasas de crecimiento de la economía de la región sigan bajas, que el combate a la pobreza sea más difícil y que millones de personas sufran las consecuencias.
* Ma. Sabine Santana Sosa (@santana_sabine) es consultora en financiamiento climático para acelerar la transición energética en mercados emergentes. Cuenta con la certificación del programa ejecutivo de finanzas sostenibles por la Universidad de Oxford y es licenciada en economía por El Colegio de México. Coordinadora de investigación de ESG Latam (@ESG_Latam).
Referencias:
O’Neil, S., How Climate Change Can Bring Latin America Back, Bloomberg, disponible aquí.
Vanderbilt University, Climate change concerns much higher in Latin America, Caribbean than U.S., Canada, 2018, disponible aquí.
PNUD, Segunda emisión de bono de 1,250 millones de euros para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible en México, 2021, disponible aquí.