ONU, brutalidad policial y supervisión policial externa

blogeditor · 7 de septiembre de 2021

ONU, brutalidad policial y supervisión policial externa

En un hecho sin precedentes -creo que no cubierto por medio de comunicación alguno en México-, un grupo de más de 40 personas representantes de los mecanismos especiales de Derechos Humanos de la ONU expresó su alarma por lo que describen como  la “desenfrenada brutalidad policial en contra de la protesta pacífica en todo el mundo”.

“En años y meses recientes, hemos expresado nuestra preocupación debido al continuo incremento en el uso de la fuerza, la brutalidad policial y otras formas de tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como la detención arbitraria en contra de protestas predominantemente pacíficas en todas las regiones del mundo. Esta tendencia, frecuentemente extendida en contra de quienes hacen la cobertura periodística de esas manifestaciones, ha resultado en incontables personas muertas y lesionadas, lo cual muchas veces se ha exacerbado a través de la tortura, la violencia sexual, la detención arbitraria y la desaparición forzada, y ha incluido la intimidación, el trauma y la polarización de largos segmentos de la sociedad en todo el mundo”, alertaron.

Además de recodar algunos de los estándares internacionales normativos en Derechos Humanos para el uso de la fuerza policial (legalidad, necesidad, proporcionalidad y precaución), el comunicado propone implementar una de las más importantes y prometedoras innovaciones en la reforma policial democrática: la supervisión policial externa.

“Para apoyar a las instituciones de investigación y judiciales en la tarea de asegurar la transparencia y la ausencia de colusión y conflicto de interés, los Estados deben establecer mecanismos institucionales independientes de atención a quejas y supervisión, responsables de monitorear y transparentar los reportes del uso de la fuerza de los agentes, haciendo la información accesible por igual para la justicia y el público, incluyendo estadísticas sobre cuándo, contra quién y con qué medios es usada la fuerza, los daños a consecuencia de lo mismo y las medidas de reparación”, recomiendan.

Apenas se publicó un amplísimo reporte en Estados Unidos que da cuenta de la creciente relevancia de la supervisión policial externa y la explosiva multiplicación de nuevas agencias especializadas. En ese país creció casi cuarenta por ciento el número de entidades de supervisión en solo 9 años. La experiencia internacional enfatiza que, si bien crear una entidad de supervisión externa no reconstruye por sí misma la legitimidad de la policía, sin este nuevo mecanismo externo parece difícil y hasta imposible lograrlo.

Yo lo sostengo en estos términos: ninguna mejora en las instituciones policiales o militares en tareas policiales alcanzará el auténtico control del uso de la fuerza -entre muchas otras mejoras-, sin incluir la creación de la supervisión externa especializada. No han alcanzado y no alcanzarán las reformas legales, las reorganizaciones administrativas, los programas de capacitación, los protocolos y los ajustes a los mecanismos internos de supervisión que sean, mientras no se agregue esta nueva generación de contrapesos externos, con enfoque sistémico.

Mientras escribo estas líneas, avanzamos en la etapa final de un proyecto piloto de supervisión externa sobre la Unidad de Asuntos Internos de una policía municipal y la experiencia no deja lugar a dudas: la mirada especializada externa, y a la vez cercana y continua sobre la policía, eleva de manera inmediata los costos de las malas prácticas y multiplica los incentivos para la mejora (pronto se darán a conocer los detalles de esta experiencia sin precedentes).

Cuando la ONU reconoce que la brutalidad policial crece en todas las regiones del mundo, a la vez enseña que todo lo hecho hasta ahora para que la policía respete la ley y los derechos humanos ha sido insuficiente. La expectativa a favor de la no repetición de los excesos de la policía y de las fuerzas armadas en funciones policiales, no puede fundarse en la repetición de todo lo que ya sabemos que no funciona.

La supervisión policial externa no es una varita mágica, pero es un camino distinto y prometedor porque abre permanentemente la caja negra donde esas instituciones se esconden para reproducir su descomposición. Hay evidencia creciente que lo confirma.

Ya la ONU sabe que todo lo hecho hasta ahora simplemente no alcanza. Toca cambiar enfoques y prioridades.

@ErnestoLPV