ONGs: factor de cambio en México

Alejandro Martí · 4 de enero de 2011

ONGs: factor de cambio en México

La participación de la ciudadanía en la vida pública, política, cívica y social de los países es la base para  la construcción de una nación democrática en la que se respeten los derechos humanos y las necesidades ciudadanas se vea reflejadas en las decisiones de gobierno.

En los hechos suscitados durante los últimos meses, los ciudadanos encontramos menos incentivos para participar social y cívicamente en la vida pública–política del país, lo cual también se ve reflejado en la falta de interés por la denuncia de actos de corrupción y delitos.

La respuesta de nuestras autoridades y legisladores ha contribuido para convencernos de no participar o, en caso de que lo hagamos, de pensar que no habrá diferencia en las decisiones que tomen y en la manera en la que dirijen al país.

Nuestra joven democracia se enfrenta a la falta de credibilidad en sí misma y en sus instituciones, lo cual pone en peligro su crecimiento y credibilidad. A lo largo de los últimos 10 años de alternancia en el poder, la ciudadanía se ha sentido decepcionada de los políticos.

Si bien esto no es responsabilidad solo del gobierno, no hemos encontrado el beneficio de transitar a la democracia, porque las conductas de los políticos son las mismas que hemos repudiado desde el régimen de partido único. Esta situación es en gran medida resultado de la falta de participación de la ciudadanía en la exigencia de rendición de cuentas, la transparencia, fin de la corrupción, entre otros asuntos.

Debemos tomar con responsabilidad los espacios que a lo largo de la historia hemos ganado, porque de nada sirve tener una presencia en los eventos gubernamentales, que solo legitiman la actividad de las autoridades. Debemos exigir resultados. Es por ello que las organizaciones de la sociedad civil debemos asumir un papel multiplicador hacia la sociedad no organizada, que transforme la pasividad de los ciudadanos, frente a cuestiones de alta importancia como la delincuencia, que le afecta su vida cotidiana. Debemos asumirnos como factor de cambio para aquellos que se sienten decepcionados de la política y, por qué no decirlo, de la democracia.

La ciudadanía debe participar activamente en la construcción de la agenda social, legislativa y política. Porque sólo asumiendo el papel transformador que tenemos, será que lograremos consolidar la democracia mexicana.

Sigamos insistiendo en tener mayores espacios de participación ciudadana,  que van desde la formación de leyes hasta una candidatura ciudadana que no tenga que pasar por un partido político. Pidamos una mayor rendición de cuentas; la transparencia no es suficiente. Sigamos exigiendo gobernantes comprometidos con la ciudadanía, en los hechos,  y no en la demagogia.