Olímpicamente hablando 1

blogeditor · 25 de julio de 2012

Olímpicamente hablando 1

 

Callipateira

En la Antigua Grecia también pululaba uno de los mas actuales prejuicios y atavismos, es decir, no satisfechos con que solo podían competir los hombres en los Juegos Olímpicos, resulta que a los estadios no entraban mujeres, con excepción  de las doncellas, o sea ni viudas ni casadas ni divorciaditas. Cabe mencionar que en esa antigua Grecia los atletas competían en la más antigua y natural presentación, desnudos.

Callipateira era una joven viuda que llevaba el deporte en las venas, adicta y aferrada al deporte por herencia y por convicción. Su padre, su hermano y su difunto esposo habían sido campeones olímpicos. Ella profunda conocedora del atletismo…esto último lo deduzco yo por la historia que a continuación le cuento.

Callipateira entrenó a su hijo en las artes, deportes y entretenimientos olímpicos, porque los atletas no solo le echaban músculo, sudor y pundonor, ¡no! Los Juegos Olímpicos incluían poesía, música y danza. Así pues, su hijo se presentó en los juegos con la esperanza de medalla, que en esa época era una corona de laurel. ¡Imagínense! Si la entrada a las gradas estaba prohibida para viudas, con mayor razón el área de competencia. Sin embargo, ¿qué no haría una madre y una aficionada al deporte por su hijo y por presenciarlo?

¡Ah! Olvide un pequeño detalle, según las antiguas leyes de los antiguos griegos, el castigo para todas aquella “no doncellas” antiguas o no, que entraran al estadio consistía en arrojarlas a un desfiladero.

Callipateira, como buena estratega, armó la suya y se la jugó. Se disfrazó de hombre, barba de longitud, pelo de altura y una túnica con obstáculos fueron sus aliados para colarse entre los entrenadores.

El joven griego resultó ser una luminaria atlética, supo honrar con la corona a su padre, su abuelo, su tío y por supuesto a su madre. Al tiempo que su hijo ganaba y era vitoreado por todo el estadio, Callipateira avanzaba abriéndose paso a base de brincos y empujones entre entrenadores, atletas y mirones. Sin percatarse que mientras ella ganaba paso su disfraz iba poco a poco perdiendo peso entre la multitud, dejando al desnudo su condición de mujer. Los mirones no siempre resultan ser de palo y el chismerío y denuncia no se hicieron esperar. ¡Una mujer en la pista partiendo plaza! desafiando todo y andando de viuda alegre, sí, alegre por la proeza de su hijo, que era su pupilo.

No se sabe si por mayoría de votos, por compra de los mismos o impugnación del olimpo, pero Callipateira ¡fue perdonada! La versión mitológica dice que por ser hija, hermana, viuda y madre de campeones olímpicos. Sin embargo, el remedio lejos de abrirse a la equidad y justicia, apareció radicalmente obtuso. A partir de ese momento y para evitar sorpresas, los entrenadores fueron obligados a presentarse desnudos.

 

Epílogo

Para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 todos los países tienen por lo menos una atleta mujer, sin embargo siguen existiendo desigualdades, como en el caso de Japón femenil en futbol, campeonas mundiales, cosa que el varonil no ha estado ni cerca de conseguir y que fueron enviadas a los Olímpicos en clase turista, mientras que ellos lo hicieron en bussines class.

Callipateira usó un disfraz para evitar la discriminación, otros neta ¡ni la…disfrazan!