ODS 3 y cáncer de pulmón en México: reflejo de desigualdades

blogeditor · 9 de abril de 2021

ODS 3 y cáncer de pulmón en México: reflejo de desigualdades

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3: Salud y Bienestar, establecido en la Agenda 2030, propone la meta de garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades. En armonía con este objetivo y con la intención de lograr medir e identificar los avances en las metas establecidas, en México existen herramientas de vigilancia epidemiológica para los tipos de cáncer más comunes, como lo son las Estadísticas de Egresos Hospitalarios, generados por la Secretaría de Salud Federal, las Estadísticas de Mortalidad que integra el INEGI, y las Proyecciones de población que estima CONAPO, las cuales generan información respecto a la incidencia, mortalidad, y morbilidad.

Con base en estas herramientas ha sido posible identificar que, en 2019, la tasa de mortalidad promedio por cáncer de pulmón fue de 5 personas por cada 100 mil habitantes y que las entidades más afectadas se ubican en la región norte del país (hasta 10 casos por cada 100 mil habitantes).

Si bien estas herramientas permiten localizar geográficamente el fenómeno y observar algunas cualidades demográficas, sus alcances aún son limitados, particularmente si lo que se busca es disponer de un sistema de monitoreo y evaluación estratégicos que, además de identificar la enfermedad, permita medir insumos y servicios involucrados en la atención al cáncer, así como el impacto de acciones específicas.

A pesar de su alta incidencia y mortalidad, el cáncer de pulmón aún no cuenta con un programa de atención, y tampoco está cubierto por el Fondo de Salud para el Bienestar (antes Fondo de Gasto Catastrófico), que financia los cánceres de mayor incidencia para las personas que no cuentan con seguridad social.

En enero del presente año, la Red de Estudios sobre Desigualdades del COLMEX dio a conocer el estudio “Cáncer y Desigualdades Sociales, 2020”, un documento de investigación, y de análisis de política pública comparada respecto a los cánceres de mayor incidencia y mortalidad en México. El estudio que fue promovido por el Frente Unido y alineado con los ODS 3 y 10, enfatiza la existencia de determinantes sociales y económicos que impactan en la salud de las personas, y que afectan el ciclo de la atención y control del cáncer.

De acuerdo con los hallazgos de este documento, existen una serie de factores de riesgo asociados al cáncer de pulmón que no necesariamente toman en cuenta la condición de desigualdad. El tabaquismo es el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón. En México 17.6% de la población es fumadora y más de 30 millones de personas han estado expuestas al humo de tabaco de segunda mano. Las entidades con mayor población fumadora se encuentran en la región norte del país y en la Ciudad de México.

Aunque el tabaquismo es el principal factor de riesgo, el cáncer de pulmón también está asociado a la exposición al humo de leña, que afecta principalmente a mujeres. El 13.6% de los hogares de México utilizan la leña o carbón para cocinar o calentar sus hogares. De acuerdo con el INCan, el 27% de los casos está asociado con este factor. Aunque es tentador inferir sobre lo que sugieren estos datos, ¿cómo se vincula esta evidencia con la desigualdad?

Un dato sobre la residencia habitual de las personas fallecidas indica que alrededor del 37% de la población con cáncer de pulmón habita municipios que no forman parte de zonas metropolitanas; estos núcleos urbanos concentran la mayor parte de la infraestructura hospitalaria, lo cual influye en la oportunidad de proveer y demandar servicios. En esta dinámica de oferta y demanda subyacen inequidades que, aunadas a la condición agresiva y la rápida progresión de la enfermedad, provocan que muchas personas nunca lleguen a tener un diagnóstico oportuno ni un tratamiento adecuado. Estas variables dan cuenta de las desigualdades y complejidades que atraviesa el cáncer dentro de la sociedad mexicana

Debido a estas razones, trabajar en conjunto hacia el logro del ODS 3 y cumplir con el propósito de garantizar vidas sanas y promover el bienestar en su población debe ser una prioridad. En efecto, asegurar la salud y el bienestar de la población mexicana significa combatir las profundas brechas de desigualdad de nuestro país. De igual manera, debido a que los ODS están interconectados y son interdependientes, el trabajo del Frente Unido se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: 3 Salud, 5 Igualdad de Género, 9 Industria, Innovación e Infraestructura, 10 Reducción de las Desigualdades, y 17 Alianzas para lograr los objetivos. En concordancia con los ODS 3, 5, 9 y 17, promovemos la creación de una Red Nacional de Referencia, que comunique médicos de primer contacto con médicos especialistas, para atender cualquier sospecha clínica, e identificar oportunamente en qué unidad del país puede atenderse una persona enferma de cáncer de pulmón. Con esto, se busca también reducir el impacto del gasto de bolsillo, asociado con la movilidad y tratamiento.

El cáncer de pulmón debe prevenirse y diagnosticarse oportunamente. Por ello también impulsamos una “Campaña nacional de factores de riesgo”, en alianza con el CONADIC, para concientizar sobre las prácticas poco saludables que pueden estar asociadas a desarrollar cáncer de pulmón, cuya estrategia se vincula al ODS 17.

El Frente Unido también lanzó una “Declaratoria del paciente con cáncer de pulmón” la cual establece que toda persona debe tener acceso a la salud, sin importar su condición social, laboral, así como prevenir que sea discriminada por el estigma asociado a prácticas como el tabaquismo, la exposición al humo de leña, o por su lugar de residencia. Esta acción se vincula con los ODS 3, 5 y 10,

La actual política de universalización de la salud expuso la posibilidad de que pacientes con cáncer de pulmón, pero sin seguridad social, tengan acceso a tratamientos. Sin embargo, la implementación de este ambicioso proyecto requiere la construcción de un Programa Nacional de Control del Cáncer que disponga estrategias interinstitucionales, sistemáticas, efectivas, y perdurables con instrumentos de monitoreo y evaluación de tanto de la epidemiologia, como del desempeño e impacto de acciones. El esfuerzo es de todos y el acompañamiento de la sociedad civil es indispensable.

Nos hemos esforzado por generar alianzas que fortalezcan los sistemas estadísticos y que impulsen la generación de información. Sin embargo, para reducir la desigualdad y trabajar hacia el logro de la Agenda 2030, es imperativo visibilizar la diferencia entre información y evidencia, a la par de impulsar la toma de decisiones basadas en evidencia para verdaderamente promover el bienestar de todos a cualquier edad y en cualquier lugar.

@Clear_Lac