Redacción Animal Político · 18 de junio de 2024
El día de ayer se dio a conocer el resultado de las encuestas encargadas por Morena para conocer la opinión ciudadana en torno a la reforma al poder judicial. No hubo sorpresas, pero sí hubo trampa.
La pregunta que se dio a conocer reza: Y cómo cree usted que deban ser elegidos los magistrados y jueces del poder judicial, y las opciones que ofrece son: por elección del pueblo de México, o por el Poder Judicial de la Federación. Los ministros de la suprema corte de justicia son electos por el senado, los jueces y magistrados acceden por concurso, no por nombramiento. La consulta es inexacta.
Imaginemos casos similares: usted quién preferiría que lo operara, el cirujano más votado del hospital o el más preparado; usted a quién le encargaría la construcción de su casa: al líder del gremio o al ingeniero con más experiencia. En fin, la consulta es ridícula, pero ilustra lo absurdo de la reforma.
Por supuesto que es reformable el poder judicial, y hay muchas oportunidades para mejorar el acceso a la justicia, pero me parece que el diagnóstico no es el mejor. Antes que pensar en los jueces hay que pensar en cómo fortalecer las capacidades de las policías y las fiscalías, que la ciudadanía acuda con confianza a levantar una denuncia, que las carpetas de investigación de las fiscalías estén debidamente integradas.
Con mucha frecuencia esa es la razón -carpetas mal integradas- por la que los jueces dejan libres a presuntos delincuentes. Los mayores problemas para acceder a la justicia están en lo que ocurre (o deja de ocurrir) antes de que los juzgadores actúen. Es de abajo hacia arriba como hay que sanear nuestro sistema de justicia.
Muchos analistas ya han señalado los riesgos que sobre la autonomía del poder judicial existen si magistrados y jueces son electos, yo añadiría otra dimensión. Hoy los integrantes del poder judicial acceden al mismo por concurso y se promueven por la misma vía, es decir, tienen que demostrar las habilidades y conocimientos para ocupar los cargos a los que aspiran.
Ocupar esos cargos por elección no sólo no nos garantiza el perfil más adecuado, sino que estaremos echando por la borda muchos años de formación. La purga a nuestros juzgadores será monumental y costarán muchos años volver al nivel que hoy tenemos. Reitero, es necesaria una reforma al poder judicial, pero una no animada por la revancha o las ocurrencias. sino producto de una reflexión seria y ordenada. Ojalá haya lugar para la serenidad. Los riesgos con muchos.
* Rodrigo Morales M. (@rodmoralmanz) fue consejero electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal y en el Instituto Federal Electoral. Actualmente es consultor internacional en materia electoral.