blogeditor · 17 de mayo de 2022
Ayer se llegó a las 100 mil personas que continúan desaparecidas. En estos días se hablará al respecto por tratarse de un umbral aterrador. Se dirá que hay 100 mil personas desaparecidas, sin embargo, eso es falso.
El Estado mexicano sigue sin poder saber ni siquiera cuántas personas desaparecidas hay en el país. A estas alturas queda claro que no quiere saber o no quiere aceptar la cifra real.
A partir de la guerra contra las drogas de Felipe Calderón el fenómeno creció de manera exponencial. Al final del gobierno calderonista se filtró una lista de más de 26 mil personas desaparecidas que se pretendía ocultar. Transcurrió la administración de Peña Nieto y no hubo preocupación por atender el fenómeno. Se creó un pésimo registro de personas desaparecidas que alcanzó la cifra de más de 40 mil personas desaparecidas. Ambos gobiernos no pudieron ni quisieron tener un registro confiable.
AMLO inició su gobierno afirmando que las desapariciones serían una de sus principales prioridades. La recién creada Comisión Nacional de Búsqueda tenía por mandato la creación del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNDPNO) que se alimenta con información de las fiscalías de los estados y la FGR. Para ello creó un portal en el que se puede consultar esta información. Las fiscalías alimentan esta base de datos cada que quieren y con información incompleta. No se trata de cifras en tiempo real como lo ha afirmado Alejandro Encinas.
La información que se puede consultar resulta engañosa por la forma en que se presenta, por la cifra negra, por la falta de claridad de las fiscalías y por la mala calidad de la información. Detallo algunos de estos problemas.
Ayer, 16 de mayo de 2022 a las 18:13 horas, el RNDPNO contiene esta información (ver imagen): 245,528 personas desaparecidas, no localizadas y localizadas; 100,009 personas desaparecidas y no localizadas; 145,519 personas localizadas; 88,613 personas desaparecidas; 11,396 personas no localizadas; 9,914 personas localizadas sin vida; 135,605 personas localizadas con vida.
La Ley general sobre desapariciones define a las personas desaparecidas como aquellas “cuyo paradero se desconoce y se presuma, a partir de cualquier indicio, que su ausencia se relaciona con la comisión de un delito”, mientras que las personas no localizadas son aquellas “cuya ubicación es desconocida y que de acuerdo con la información que se reporte a la autoridad, su ausencia no se relaciona con la probable comisión de algún delito”. Si una persona permanece como no localizada por 72 horas debería reclasificarse como persona desaparecida.
La forma de reportar en el portal del RNDPNO genera mucha confusión. Los rubros utilizados generan una falsa impresión. Por lo regular se toma como la cifra de personas desaparecidas la que aparece como personas desaparecidas y no localizadas. Esto es un error.
Las personas desaparecidas no son 100,009 a pesar de que es la cifra que suele usarse como el total del fenómeno. Esas son las que permanecen desaparecidas y no localizadas. El fenómeno de la desaparición debe incluir a aquellas personas que continúan desaparecidas y las que fueron encontradas con y sin vida y que también fueron desaparecidas. Para ser más claro, cada que se encuentra una persona con o sin vida se resta de la cantidad de personas que permanecen desaparecidas. En el hipotético caso de que todas las personas desaparecidas fueran encontradas tendríamos una cifra de cero. La forma de reportar nos está dejando sin la posibilidad de tener cifras reales.
Otro de los problemas es que las fiscalías no realizan con pulcritud la reclasificación de personas no localizadas a personas desaparecidas. Tampoco se sabe cuántas personas que fueron encontradas con y sin vida eran desaparecidas o no localizadas. Las fiscalías al no realizar investigaciones desconocen, por falta de capacidad y voluntad, estos detalles que no son menores.
De igual manera se desconoce el rezago de envío de información, actual e histórica, de cada una de las fiscalías. Es decir, no se sabe cuánta información falta, ni de qué años, ni de qué fiscalías. Esto genera una cifra desconocida de faltantes. Por si fuera poco, a esto habría que agregar la enorme cifra negra que varios colectivos afirman podría más que duplicar los totales existentes.
Por lo anterior, la cifra de personas desaparecidas en México es desconocida. La información sigue siendo incompleta. Ahora que se diga que se llegó a 100 mil es falso.
La deuda es de Estado, no de gobierno. La obligación de este gobierno, como de cualquier otro, es dar respuesta a los problemas propios y los heredados. No es excusa que el problema sea viejo.
Podemos seguir así por años y años. A todo este horror habrá que agregar que la impunidad es casi absoluta. Ante las decenas o cientos de miles de casos de desaparición tan solo el Estado ha sido capaz de producir 35 sentencias condenatorias por desaparición.
Ante esta evidencia, de nuevo regresamos a la urgencia de la creación de mecanismos extraordinarios de verdad y justicia que el gobierno, al igual que los dos anteriores, se niega a implementar.
Vivimos en un país en que cualquier día se anuncia que hay más de 100 mil personas desaparecidas y en los días subsecuentes no ocurre nada.