Redacción Animal Político · 11 de enero de 2019
Amigos míos, no se vuelvan adictos al agua. Se adueñará de ustedes y se molestarán con su ausencia.
Mad Max
Era un país enigmático
De coches cibernéticos
Algunos automáticos
Con conductores histéricos.
Todos mal formados
Tensos y esqueléticos
Fuera de la estación magnífica
Perdiendo la razón.
Había una mujer lunática
De ojos psicotrópicos
Que avanzaba tácita
Con impaciencia supersónica.
Cada palmo a la espera
De un poco de magna periférica
Que le resolviera
La deshidratación.
Y qué decir del tipo magnético
Dueño de un auto sinfónico
Que había viajado kilómetros
Para ganarles a todos
El combustible hiperbólico
Que le había quitado los sueños
De sus traslados cósmicos
Sintiéndose superior.
Era un país enigmático
De sueños resecos.
Todos querían un cambio
Pero no querían el precio.
Gobierno esperpéntico
Gritaban crispados.
Furia anacrónica
No dirigida hacia
Ladrones diabólicos
Que, chupando metálico
Ya se encontraban
Bien lejos.
Mientras ellos
Enrojecidas escleróticas
Seguían formados con rabia
Fuera de la estación magnífica.
Ahí sentados olvidan
Mientras pasan horas espásticas
Mirando el volante cuántico
Que tienen dos piernas.
(Con agradecimientos a Rockdrigo González y “Tiempo de híbridos”).