Redacción Animal Político · 27 de febrero de 2024
El viernes inician las campañas presidenciales y por primera vez, desde los años 90, las organizaciones de la sociedad civil que hacen observación electoral hoy no cuentan con ningún tipo de financiamiento. En efecto el Fondo de Apoyo para la Observación Electoral (FAOE) está presente en nuestras elecciones desde los comicios presidenciales del 1994, con las subsecuentes reformas electorales el FAOE llegó a la ley, y no ha salido. Está en los presupuestos tanto del INE como del TEPJF, pero tampoco ha salido ningún recurso.
El FAOE es un mecanismo que se ha ido perfeccionando con el tiempo, pero básicamente consiste en que se conforma un fondo con aportaciones de autoridades en la materia (IFE-INE, la secretaria de gobernación, tribunales, OPLES), las organizaciones de la sociedad civil presentan diversos proyectos de observación, un comité técnico integrado por expertos dictamina que organizaciones merecen financiamiento, y hay un organismo internacional que se ocupa de verificar el uso correcto de los recursos. Pues bien, hasta ahora, hay recursos aprobados tanto en el INE como en el TEPJF, pero es fecha que ni se integra un comité técnico, ni se sabe qué organismo internacional estará involucrado en la rendición de cuentas.
En ejercicios anteriores, el FAOE se otorgaba desde el año previo a la elección, en el entendido de que había que observar a las instituciones y a los actores desde el inicio formal del proceso electoral. Ya llevamos varias etapas del proceso con observación electoral, pero sin financiamiento. Ello es particularmente grave pues se trata del proceso electoral más extenso de nuestra historia, y en el que ya se han presentado muchos fenómenos inéditos y día a día se actualizan los riesgos.
La observación electoral ha sido una sana práctica no sólo para vigilar el correcto comportamiento de instituciones y actores, sino con frecuencia ha sido fuente de información para reformas o adecuaciones reglamentarias. De hecho la observación internacional no solo genera informes y recomendaciones, sino que ha evolucionado hacia un intercambio de buenas prácticas que en mucho han beneficiado el desarrollo de las instituciones electorales.
Esa buena práctica hoy se encuentra cercenada. Sin embargo, la tirria que parece dominar a las autoridades electorales hacia la observación, no hace que desaparezcan los señalamientos. Hasta ahora todas las organizaciones que han hecho públicos sus reportes de observación han funcionado sin el financiamiento que normalmente se otorgaba, pero sí señalando los principales focos de alerta que se han advertido. Es deseable que los ejercicios que velan por la integridad del proceso electoral pronto puedan contar con los recursos suficientes para poder ser más ambiciosos en sus despliegues y ofrecer reportes de la mayor calidad.
Ojalá muy pronto se constituya el comité técnico con expertos que den la credibilidad necesaria al proceso, que exista un organismo internacional que se involucre en la vigilancia de los recursos apostados y que las organizaciones de la sociedad civil tengan la capacidad de presentar proyectos de observación pertinentes. Pero por lo pronto, el retraso en la puesta en práctica del FAOE es otra señal más de la precarización del proceso electoral. Preocupa.
* Rodrigo Morales M. (@rodmoralmanz) fue consejero electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal y en el Instituto Federal Electoral. Actualmente es consultor internacional en materia electoral.