Objetivo realista: regresar a donde estábamos

blogeditor · 26 de octubre de 2022

Objetivo realista: regresar a donde estábamos

La principal promesa del gobierno federal en materia de salud fue mejorar el sistema de salud a través del aumento de la cobertura, el abasto suficiente de medicamentos y sobre todo el incremento en los servicios de salud (estudios de laboratorios y consultas) brindados a la población. Sin embargo, el cuarto informe de gobierno del ejecutivo federal no solo refleja que las promesas no se han hecho realidad, sino que también confirma la grave crisis que hoy enfrenta nuestro sistema de salud público. Esto se observa en la cantidad de servicios médicos proporcionados por la Secretaría de Salud, que durante 2021 experimentaron el peor registro en lo que va del siglo, ya que hubo poco más de 37 millones de consultas externas. Mientras que hasta antes de la pandemia se registraban, en promedio, más de 70 millones cada año. Dentro del mismo informe se estima que en 2022 esa cifra baje a 30 millones.

En lo que respecta a consultas de especialidad, durante 2021 se otorgaron alrededor de 6.5 millones, cifra muy lejana a las más de 15 millones que se brindaban año con año desde 2007, y pese a la mejora esperada para 2022 (estimación de 7 millones) seguirán en los peores niveles desde que se tiene registro. Imaginemos, cuántas enfermedades de alto riesgo para la salud no fueron diagnosticadas a causa de esta situación, que seguramente en el mediano plazo generará un alza en la demanda de servicios de alta especialidad.

Un tema, aún más sensible, es la terrible baja en estudios de diagnóstico vitales para la detección temprana de distintos tipos cánceres. En México, uno de los más comunes es el cáncer de mama cuya herramienta principal de detección son las mastografías: durante 2021 se realizó la menor cantidad de los últimos 15 años con poco más de 700 mil, cuando hace apenas cuatro años se realizaban más de 2 millones por año desde 2007 y desafortunadamente para 2022 se pronostican poco menos de 500 mil.

El otro cáncer con mayor incidencia en la población es el cervicouterino y las citologías cervicales son fundamentales para su detección. Por desgracia su realización ha ido a la baja y en 2021 se realizaron alrededor de 600 mil, la peor cifra desde que se tiene registro. En cambio, de 2007 a 2018 se realizaban en promedio más de 2 millones cada año. De acuerdo con las estimaciones, en 2022 se realizarán menos de 400 mil citologías.

La baja de ambos estudios de diagnóstico ocurre justo en el momento en que se alcanzó la cifra más alta de defunciones por estos tipos de cáncer: 8,116 por cáncer de mama y 4,174 a causa de cervicouterino.

Otro dato relevante es la cantidad de unidades de salud ha ido decreciendo. El informe indica que hasta 2021 solo se tienen 21,469 unidades para la población sin seguridad social y 3,149 para la población derechohabiente de alguna de las instituciones de seguridad social. Ambas cifras son las peores desde 2010, por lo que la infraestructura sanitaria no ha mejorado como presume la narrativa gubernamental.

La información presentada en el cuarto informe de gobierno demuestra que las políticas públicas implementadas en el pasado permitían brindar servicios de salud básicos para el bienestar de la población. Por supuesto que no eran perfectas, inacabadas o eficaces en todos los aspectos, pero eran funcionales y ofrecían mejores resultados que los obtenidos hasta el momento. Ahora que el gobierno federal apuesta por una nueva política, a través del organismo público descentralizado IMSS-Bienestar, más allá de pensar en mejorar el sistema de salud que heredaron, situación que era plausible y necesaria, debe fijarse como principal meta regresar a los niveles de atención que se tenían en 2018.

No podemos obviar que, en medio de esta baja en los servicios sanitarios, ocurrió la peor pandemia de la historia y se entiende que dada la reconversión hospitalaria muchos de los servicios hospitalarios disminuyeron. A dos años de distancia urge una verdadera estrategia para atender los rezagos de atención y enmendar errores que privaron a muchos mexicanos del acceso a servicios de salud, cuya cobertura había incrementado a lo largo del tiempo. Por ello y por más irónico que parezca, la política de salud a implantar durante los dos años que le restan al sexenio debe enfocarse en crear las condiciones para que el sistema de salud brinde los servicios de salud en los niveles que se tenían previo a la llegada de esta administración, solo hasta entonces podrá pensarse en la mejora prometida. Ese debiera ser, el objetivo más realista a cumplir por este gobierno en materia de salud.