blogeditor · 16 de octubre de 2017
Por: César Palacios González (@CPalaciosG)
El pasado 10 de octubre fue un gran día para la diputada Norma Edith Martínez Guzmán (Partido Encuentro Social), pues la Cámara de Diputados aprobó con 367 votos a favor el proyecto de ley que ella presentó para incluir de manera explicita la objeción de conciencia en la Ley General de Salud. Esta propuesta de ley, que todavía se tiene que votar en el Senado, busca adicionar el artículo 10-bis a nuestra ley federal de salud. El artículo aprobado por los diputados dice:
Artículo 10-Bis. El personal médico y de enfermería que forme parte del Sistema Nacional de Salud, podrá ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar en la prestación de servicios que establece la ley.
Cuando se ponga en riesgo la vida del paciente o se trate de una urgencia médica, no podrá invocarse la objeción de conciencia, en caso contrario se incurrirá en el causal de responsabilidad profesional.
El ejercicio de la objeción de conciencia no derivará en ningún tipo de discriminación laboral.
Algunas ONGs, como el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), han sonado la alarma sobre cómo esta propuesta de ley impacta directamente la salud reproductiva de las mujeres, y no sólo en casos de interrupción legal del embarazo. Por ejemplo, médicos del sector público podrán rehusarse a recetar anticonceptivos orales. Debe ser claro que la diputada Martínez Guzmán no piensa que su propuesta de ley sólo hace referencia a la salud reproductiva de las mujeres, pues dijo que: “pensar sólo en el tema del aborto es tener una visión achicada y miope”.
Es cierto que es necesario debatir si en la Ley General de Salud debe haber una protección explícita a la objeción de conciencia; pero lo que es todavía más cierto es que la redacción de este artículo es tan deficiente que hace llorar a cualquiera persona que conozca un poco de políticas públicas sanitarias. A continuación enumero sólo algunos de los problemas que tiene esta ley, y por lo cual la Cámara de Senadores debería de rechazarla de manera inmediata.
Antes de la votación de esta propuesta de ley en la Cámara de Diputados la diputada Martínez Guzmán aseveró que en ella “no hay semillas de tiranía”. Yo estoy de acuerdo con ella en que dicha propuesta de ley no es una semilla de tiranía, sino el fruto de la incompetencia legislativa. Una ley tan mal pensada como ésta pone en peligro el derecho a la salud de mujeres, hombres e infantes y, para no variar, afecta de manera particular a los grupos que se encuentran en estado de vulnerabilidad.
* César Palacios González es doctor en Ética de la Ciencia por la Universidad de Manchester (Reino Unido). Actualmente es investigador asociado del Centre of Medical Law and Ethics, del King’s College London (Reino Unido).