Redacción Animal Político · 4 de abril de 2023
Oaxaca es para mí un estado muy importante. Pasé varias vacaciones familiares en la ciudad, viví las tradiciones del estado como si fueran las mías, de niña me alimenté de mole, tlayudas y buñuelos, y aprendí a nadar en sus playas.
Mi trabajo me ha llevado a conocer muchos mares, pero en ninguno me siento tan en casa como cuando me sumerjo en el Pacífico Sur mexicano. Para varias personas el mar les parece igual en todos lados, pero cualquiera que lo ame de verdad sabe que se siente, que sabe diferente.
El mar del Pacífico Sur es gentil y acompasado, las olas arrullan y te mecen como si quisieran hacerte sentir en paz. Es el mar que me viene mejor, es el ritmo que me recuerda mi infancia, mis inviernos con mis padres y mis hermanos.
El mar oaxaqueño también es el hogar verdadero de comunidades de pescadores y pescadoras que desde décadas se dedican a la pesca y a llevar alimento de calidad a la mesa de familias mexicanas. Pero la actividad pesquera en Oaxaca está invisibilizada, y con ella, la vida de los pescadores.
Hace unos días estuve en Oaxaca para reunirme con pescadores y pescadoras de diferentes comunidades. Platicamos sobre iniciativas que se presentaron en el Senado que buscan fortalecer la actividad pesquera y reestablecer la abundancia de los mares.
Quienes asistieron a la reunión opinaron y dieron recomendaciones, señalaron los temas pendientes, pero sobre todo agradecieron ser tomados en cuenta. Señalaron, sin enojo en la voz, que a Oaxaca jamás le preguntan, que cualquier cambio en la ley o modificación reglamentaria en pesca sólo se consulta al noroeste del país.
Preguntaron también si sólo íbamos esta vez o nuestro compromiso era mantenerlos informados hasta que el proceso de las iniciativas termine. Obviamente la pregunta comprometía, pero también era una invitación a mantener la relación que comenzábamos a formar y fortalecerla. La invitación fue aceptada y espero regresar pronto. Admito que hay doble interés en regresar a Oaxaca, mantener la relación entre Oceana y las comunidades de pescadores y pescadoras, pero también porque en el mar oaxaqueño vuelvo a vivir.
Pero antes de regresar a Oaxaca nos visitarán dos pescadores de ese estado, junto con tres de Yucatán, uno de Chiapas y varios de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. Sin duda vendrán de más estados, todos y todas ellas a construir y aportar ideas para las únicas iniciativas en el legislativo federal que buscan hacer cambios significativos para la pesca en esta administración.
El 29 y el 30 de marzo el Senado se convirtió en un espacio de verdadero diálogo entre legisladores, ejecutivos estatales, ejecutivos federales, organizaciones civiles, academia y los actores principales: las y los pescadores del país.
Esperemos que este periodo legislativo, que cierra a finales de abril, culmine con verdaderos cambios legislativos, en donde la participación de las y los pescadores, se vea reflejada para garantizar la pesca para las generaciones futuras.
Para conocer más: Salva la pesca.
* Renata Terrazas es directora ejecutiva de Oceana en México (@OceanaMexico).
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