En Oaxaca no queremos vivir así

Redacción Animal Político · 7 de diciembre de 2025

En Oaxaca no queremos vivir así

Llega noviembre, llega Todos Santos a Oaxaca… todo debe estar listo, el escenario montado, la nada sutil insinuación: “ven, disfruta, consume, regresa…”. Las calles deben ser “instagrameables”, coloridas y, como hace años, nuestra cultura, tradiciones e identidad se ofrece al mercado como un escenario de ciencia ficción. Los oaxaqueños ya no formamos parte de la fiesta, y si es que se participa, tenemos que ser la cara amable.

En el discurso, por supuesto, las autoridades insisten en nombrarnos —a nuestras prácticas y modos de ser— aquí en la ciudad y en los pueblos originarios, pero solo para formar parte de la decoración. En las últimas décadas, han dedicado sus esfuerzos a hurtar, sustraer, cometer prácticas extractivas y apropiarse de conceptos comunitarios y simbólicos que forman parte del sentido del ser de esta, nuestra oaxaqueñidad. Han institucionalizado la idea de lo que es “ser oaxaqueño”.

Ellos esperan que rindamos pleitesía al gobernador en turno, que aceptemos y aplaudamos sus improvisaciones, que le demos “el bastón de mando”, lo que vacía de significado y desvaloriza conceptos y modos de vida arraigados en los oaxaqueños y oaxaqueñas.

Ahora, todo es del turismo y para el turismo; hay que hacer agradable la experiencia. El primer cuadro de la ciudad capital se pone a su disposición y, poco a poco, otros puntos geográficos se ven avasallados por exotizadoras miradas y carteras. Hasta la música ha sido cooptada para que no le falte ritmo a la turistificación que nos ahoga sin compasión: los sones y jarabes ahora son bailados por personas extranjeras.

Para la satisfacción y goce del turista, hay agua suficiente, mientras nosotros, en nuestras colonias periféricas, podemos esperar hasta noventa días para que nos surtan. Planean solucionar la escasez con métodos de probada ineficacia, solo para llenar los bolsillos de inversionistas y empresarios.

Quizá es por ello que en las periferias se escuchan propuestas como “Primero Oaxaca, primero lo nuestro”. Esta es la sentencia de una mujer que, rebasada por las consecuencias de la gentrificación, ha dado en el clavo: hemos de ya no solo resistir, sino luchar para volver a ser prioridad.

Y es que a nadie le es oculto la precarización y desigualdad que enfrenta nuestro estado. Según el Informe Anual Sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social, publicado durante 2025, en Oaxaca dos millones 483 mil 644 personas viven en pobreza; un millón 623 mil 790 personas en pobreza moderada; 859 mil 854 personas en pobreza extrema; un millón 240 mil 31 personas son vulnerables por carencia social; 126 mil 795 personas son vulnerables por el tipo de ingresos que tienen. Y mientras esto es evidente para muchos de nosotros, ellos dan otras cifras, como si entre el gobierno y la población viviéramos dos realidades totalmente distintas.

Porque mientras las autoridades políticas ofrecen discursos de mejoras económicas y empleos disfrazadas de bienestar y desarrollo que sólo nos colocan a merced del turismo y recrudecen la gentrificación, la vida continúa sin ser digna para más del noventa por ciento de la población. Lo que sí, nuestro territorio es fértil para dueños de inmobiliarias, cuyos nexos con la clase política les garantizan éxito en sus lucrativos negocios.

Esta dupla es la encargada de los violentos cambios físicos y espaciales en nuestra ciudad. Entre ellos compiten por los mejores bienes raíces, que luego convierten en restaurantes Michelin, tiendas departamentales, centros comerciales, tiendas de arte, boutiques, hoteles y alojamientos en Airbnb.

Y si bien es cierto que competir, resistir y luchar contra esto es casi imposible, nosotros nos negamos a dejar de insistir, crear comunidad, visibilizar y trascender con esperanza y esfuerzos comunales. Estas palabras resonaron cuando nos reunimos en julio de este año, en el Encuentro Nacional Contra la Gentrificación, aquí en Oaxaca, en donde existe un consenso: “No queremos vivir así, esta es nuestra ciudad y la vamos a defender”.

* Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común es un grupo diverso de jóvenes que apelan y defienden el derecho a la ciudad, trastocado por la gentrificación, la turistificación, el despojo y desplazamiento en la ciudad de Oaxaca, México.