blogeditor · 2 de junio de 2016
Por: Enrique López Alonso (@lopezalonso88)
“Y a partir de mañana, la nueva experiencia: el viaje; la primera de muchas pruebas: conocer, físicamente, en su realidad, el país que sólo conozco en informes, estudios y balances”.
Luis Spota, Sobre la marcha
Después de sesenta días, ayer terminaron oficialmente las campañas para gobernador en 12 entidades del país. En Oaxaca, siete nombres -entre los cuales no figura una sola mujer- aparecerán en la boleta del próximo domingo: José Antonio Estefan por la Coalición “Con Rumbo y Estabilidad de Oaxaca”, conformada por PRD y PAN; Salomón Jara por Morena; Alejandro Murat por la Coalición “Juntos Hacemos Más”, del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza, y Benjamín Robles por el PT[1], además de tres candidatos postulados por partidos locales que de acuerdo con las encuestas no alcanzan más del 5 % de las preferencias[2].
Con la finalidad de que los candidatos pudieran exponer, desarrollar y discutir sus plataformas electorales, las autoridades fijaron un tope de poco más de un millón de pesos por día de campaña para cada aspirante[3], monto que debieron destinar a dos rubros: 1) propaganda (escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones) y 2) actos de campaña (reuniones públicas, asambleas, marchas). Con el espacio en medios electrónicos garantizado gracias a la Reforma 2007-2008 -y con ello la imposibilidad del targeting y la respuesta inmediata-, los actos o eventos de campaña adquieren aún más relevancia en la lucha por reforzar la preferencia de los simpatizantes y convencer a los indecisos.
¿Realmente los candidatos viajaron por todo el estado para promover sus propuestas? ¿Qué tipo de eventos llevaron a cabo? ¿De qué estrategias se valieron en el encuentro cara a cara con los electores? Para responder a estas preguntas, realicé una recopilación de los 540 actos de campaña de los cuatro candidatos competitivos con base en información divulgada en páginas oficiales, boletines de prensa y redes sociales de partidos, candidatos y simpatizantes[4].
Los candidatos recorren ¿cada uno de los rincones del estado?
Si bien interactuar personalmente con tres y medio millones de oaxaqueños que aparecen en la lista nominal es una tarea imposible, se podría esperar una fuerte presencia de los candidatos en el mayor número de zonas del estado que el tiempo y los recursos permitieran. El candidato que más kilómetros recorrió fue Salomón Jara. El aspirante de Morena visitó 150 de los 570 municipios del estado, más del doble que el último lugar en ese rubro, Estefan (PRD-PAN), quien optó por realizar sus actos -uno de cada cuatro- en la capital del estado. El segundo lugar en número de eventos lo ocupa Alejandro Murat, seguido de cerca por Benjamín Robles, aunque el candidato del PT acudió a más municipios, pues el aspirante priista prefirió repetir visitas en los bastiones de su partido, como Tuxtepec, región a la que asistió hasta en cinco ocasiones distintas.
La vuelta al pasado
En un reportaje publicado recientemente, Antonio Martínez señala que la vida política en Oaxaca parece detenida en el tiempo[5], una tesis que los eventos en campaña parecen confirmar. Como ocurría hace tres décadas, la vieja fórmula del mitin fue la más recurrente a lo largo de los últimos sesenta días: El candidato, que arriba casi siempre con demora, es recibido por una comitiva en medio de música y porras. Acto seguido, emprende su camino al estrado, abrazando mujeres y niños. Ante el micrófono, emite un discurso que centenares de personas –todas ellas portando la playera del partido- aplauden efusivamente. Finalmente, regresa a su camioneta para enfilarse a su siguiente destino, donde la historia se repite… Esta fue la tónica de ocho de cada diez eventos de campaña, con mínimas variaciones. El candidato de Morena, por ejemplo, iniciaba sus mensajes hablando zapoteco, y el candidato del PRI firmaba compromisos regionales al estilo Peña Nieto.
Después de los mítines, las reuniones con organizaciones (generalmente afines al partido que postula al candidato) representaron el tipo de evento más común en las campañas, siendo Estefan el que más utilizó este recurso, seguido por Alejandro Murat. Por otro lado, Benjamín Robles encabezó el mayor número de firmas de acuerdos y Salomón Jara prácticamente no llevó a cabo otro tipo de evento más que el mitin. Como dato curioso, los candidatos del PRI-PVEM-NA y PT llevaron la campaña más allá de los límites territoriales del estado, celebrando actos en la Ciudad de México y Estado de México con oaxaqueños radicados en esas entidades.
Otra herencia de las campañas de antaño es la organización de foros, tarea que llevaba a cabo el extinto Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES), y que tenía como objetivo la elaboración del plan de gobierno del candidato presidencial[6]. Bajo el formato de “encuentros ciudadanos”, “conferencias magistrales” o “mesas de trabajo”, en las campañas de 2016 se convocó a una serie de expertos afines a los distintos partidos para proponer acciones de gobierno. Los candidatos, libreta en mano, escucharon atentamente las propuestas que supuestamente plasmarán en su programa una vez que ganen las elecciones. Llama la atención, por ejemplo, el caso del candidato del PRD-PAN, quien presentó su plan de gobierno casi un mes antes de la realización de su primer foro.
Pasarela presidencial
A dos años de las elecciones federales, las campañas locales representan una oportunidad inmejorable para los aspirantes presidenciales de darse a conocer. Graco Ramírez viajó en dos ocasiones desde Morelos para respaldar al candidato de su partido, al igual que Miguel Ángel Mancera, lo que les valió un exhorto del Instituto Nacional Electoral[7]. También los dirigentes nacionales de los partidos hicieron acto de presencia para apoyar a sus correligionarios: Manlio Fabio Beltrones, Agustín Basave y Ricardo Anaya acudieron a Oaxaca para confirmar, de acuerdo con suspropias encuestas, la ventaja que gozan sus candidatos. Mención aparte merece Andrés Manuel López Obrador, que realizó dos extensas giras al interior del estado con Salomón Jara, contabilizando 34 mítines en once días.
Las campañas de Oaxaca se caracterizaron por los constantes ataques en medios, que incluyeron acusaciones de corrupción, nepotismo y malversación de recursos. Independientemente de la batalla por aire, los candidatos tuvieron la oportunidad (y obligación) de interactuar directamente con los ciudadanos, tarea que se financia con fondos públicos. Para fortuna de algunos, la comunicación no es el único factor que determina el éxito o fracaso en una elección, menos aún en un estado como Oaxaca. Los mítines, foros y visitas de figuras políticas terminaron, es hora de que hablen los votos.
* Enrique López Alonso es comunicólogo por la UNAM. Consultor en Cecubo Group.
[1] Para conocer a los candidatos vale la pena echar un vistazo a Voto Informado, una iniciativa de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
[4] La base de datos fue enviada a los equipos de campaña de los candidatos desde el 26 de mayo con el objetivo de corroborar la información. No obstante, ninguno de ellos respondió.
[6] Para más información obre el papel del IEPES en campaña, recomiendo el capítulo 6 de Simbolismo y ritual en la política mexicana, de Larissa Adler-Lomnitz, Rodrigo Salazar Elena e Ilya Adler.