Redacción Animal Político · 5 de julio de 2025
La semana pasada hablamos un poco de educación media superior, de aquello que como sistema debemos mejorar. Pero hoy quiero contarte de algo que, tal vez, todavía no podamos festejar del todo… pero que definitivamente nos hace decir: ¡sí, por ahí! Estoy hablando de la planeación para aumentar la cobertura de educación media superior.
Y es que, querida lectora o lector, déjame contarte la historia: la educación media superior no fue obligatoria en nuestro país sino hasta 2012. Antes de ese año, la educación obligatoria culminaba con la secundaria, es decir, a los 15 años (aproximadamente). Hacerla obligatoria significó el compromiso del Estado de garantizar que la educación de ese nivel fuera gratuita y suficiente, eventualmente, para atender a todas y a todos.
Si lo vemos desde afuera, puede no sonar tan ambicioso como realmente fue asumir ese compromiso. Pero en ese momento, la capacidad de cobertura se situaba en apenas 69.3 %. De una población de 16 a 18 años que se estimaba en poco más de 6 millones, el sistema de media superior atendía a solo un poco más de 4 millones. La meta, aunque no se alcanzó, fue que para el ciclo escolar 2021-2022 se lograra una cobertura del 100 %… Solo diremos que muchas cosas pasaron —o no pasaron— en el camino (y no hablo solo de la pandemia).
Pero bueno, hablemos de hoy. De acuerdo con datos publicados por MONITO, actualmente (ciclo escolar 2023-2024) la cobertura de educación media superior se sitúa en 75.10 %, atendiendo a 5.5 millones de jóvenes a nivel nacional. Vamos más adelante en el camino, pero todavía no hemos llegado. Subrayo: todavía.
Y es justamente esa atención al “todavía” la razón de este texto. La promesa de campaña de la presidenta Claudia Sheinbaum en este tema va tomando forma. Desde su plataforma electoral, la presidenta habló de hacer más preparatorias con la intención de atender a más jóvenes, es decir, de ampliar la cobertura. Esa promesa se trasladó a los compromisos de gobierno y eventualmente quedó expresada en el Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030, publicado hace algunos meses.
Retomando esa línea, el 23 de junio nos enteramos —y abrazamos la noticia— de que en el siguiente ciclo escolar se abrirán 37 mil nuevos lugares para jóvenes en educación media superior, con el compromiso de que al final del sexenio se habrán creado un total de 100 mil nuevos espacios. ¿Será suficiente para llegar a una cobertura del 100 % ? No. Pero definitivamente vamos en el camino correcto. ¡Es por ahí!
Esta ampliación viene con el respaldo anunciado de una inversión de poco más de 2,590 millones de pesos, que esperamos sean recursos adicionales al presupuesto actual de educación, y no solo una reorganización de los recursos existentes —porque muy holgados en otros rubros de educación definitivamente no estamos. Pero bueno, en este caso, la intención y las acciones tienen respaldo en recursos, que es justo donde algunas veces nos falla.
Y menciono la inversión en dinero porque no debemos perder de vista que abrir nuevos lugares no solo significa habilitar espacios físicos, sino también cubrir el costo de nuevas y nuevos docentes, recursos didácticos y tecnológicos, gastos de operación, administración y mil cosas más que intervienen en el funcionamiento de un centro escolar —y que las y los directores, docentes y autoridades educativas conocen mejor que nadie.
El reto que se viene es enorme, porque —como siempre decimos— el derecho a la educación no es solo estar en la escuela, sino también aprender y participar; es decir, el derecho a aprender. Es cierto que muchos otros pasos tendrán que seguirle al que hoy discutimos para garantizar efectivamente ese derecho para todas y todos los jóvenes en México, pero por hoy, respiremos y celebremos. Disfrutemos el ¡sí, por ahí!, porque lo que no podemos negar es que este es un paso en la dirección correcta. No nos confiemos, ni descansemos —porque todavía no hemos llegado—, pero 37 mil nuevos espacios es estar un poco más cerca. Estar en la escuela importa, porque aprender importa.
* Alejandra Arvizu Fernández es directora de Monitoreo de Políticas Educativas en Mexicanos Primero.