Redacción Animal Político · 18 de octubre de 2024
La presidenta Claudia Sheinbaum (2024-2030) recibe de su antecesor, el presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), su líder y mentor, un nuevo y al mismo tiempo un viejo sistema político.
Entre 1920 y 1940, el PRI creó el sistema político mexicano que gestionó hasta su derrota en 2000, con la llegada de la alternancia a la presidencia de la República con Vicente Fox Quesada (2000-2006).
López Obrador desde el inicio de su mandato se propuso restaurar el viejo sistema político priista. en el cual él se formó, militó y desarrolló por 14 años. La figura del presidente Luis Echeverría (1970-1976) lo deslumbró. Quería ser como él.
Uno de los más grandes logros de la presidencia de López Obrador es haber dado vuelta a la rueda de la historia, para volver a traer ese sistema político autoritario que se mantuvo por 80 años.
El eje central del proyecto restaurado es el poder que tiene quien ejerza la presidencia. Todo el sistema político gira sobre esta persona que tiene las atribuciones que le da la Constitución, pero también las metaconstitucionales, que son más.
La presidencia articula los otros nueve componentes, que desarrollé en un artículo en estas mismas páginas, que son: partido hegemónico; mayoría calificada en las cámaras; no distinción de poderes; República central; control del partido; corporativismo; clientelismo; paternalismo, y control de los medios.
A estos diez elementos del viejo sistema priista, López Obrador ha añadido otros ocho: militarización; acuerdo con el crimen organizado; pensamiento único; gobernar solo para los suyos; polarización social; la mentira como eje articulador del discurso; desconocimiento de la oposición, y desconocimiento de la sociedad civil organizada.
Sheinbaum tiene un sistema político heredado por su antecesor integrado por 18 componentes, diez del viejo régimen priista y ocho creados por él. Es decisión de la presidenta si gestiona o no este nuevo y viejo sistema político.