Avances en menstruación, tentativa de cierre y debates sobre infraestructura

Jorge Avila · 15 de mayo de 2026

Avances en menstruación, tentativa de cierre y debates sobre infraestructura

Por Jeny Farías

Una nueva ley educativa ya usa la palabra “menstruación”. Esto no es un detalle menor, ya que durante décadas la gestión menstrual fue tratada como un asunto privado que cada quien debía resolver en silencio y por su cuenta. La reciente aprobación de la Ley de Educación de Nuevo León rompe con esa lógica al incorporar explícitamente el derecho a una menstruación digna en los planteles escolares, convirtiéndose en el estado número 17 del país en hacerlo.

Este impulso de inclusión de la gestión menstrual en las leyes de educación es fundamental, ya que la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual 2025 evidenció que el 27 % de las jóvenes en México ha faltado a la escuela o dejado de asistir a alguna clase debido a la menstruación.

La nueva ley de Nuevo León —así como, en distintos niveles, sus predecesoras en Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chihuahua, Coahuila, Colima, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, Sonora y Yucatán— busca revertir precisamente que las estudiantes dejen de ir a la escuela, ya que establece la obligación de garantizar el derecho de niñas, adolescentes y jóvenes mediante la difusión de información sobre la menstruación y la higiene menstrual, así como la promoción de atención digna en todos los niveles educativos.

Además, obliga a las escuelas a contar con instalaciones sanitarias adecuadas y a crear estrategias para la entrega de productos de higiene menstrual, con capacitación al personal desde un enfoque de derechos humanos, salud pública y equidad de género.

Es difícil asimilar que, mientras los estados aprueban leyes para que las niñas no pierdan días de clase por un proceso biológico, el gobierno federal debata sobre recortar el calendario escolar para que nadie se pierda los partidos del Mundial 2026.

Unos legislan para recuperar los días que las niñas pierden por sus periodos menstruales y, simultáneamente, otros proponen recortar el calendario por un evento deportivo. Y la gran ironía es que algunos de los argumentos para el cierre anticipado sean las olas de calor y la falta de infraestructura en muchas escuelas públicas, siendo que es esa misma carencia una de las razones por las que la menstruación digna no puede garantizarse hoy.

La solución a la precariedad escolar no puede ser cerrar las escuelas; tiene que ser dotarlas de lo que les falta, porque la educación de calidad en gran parte se construye asegurando que nadie tenga que ausentarse de las aulas por ningún motivo.

Por ello, y aprovechando el aspaviento que el anuncio del secretario Mario Delgado ocasionó —se cierren o no antes las escuelas—, será momento de ponernos a hablar de infraestructura para todas y todos.

Directora de Proyectos en Mexicanos Primero
@Jenyca