Joel Aguirre · 31 de agosto de 2026
Nuevo León ha enfrentado dos grandes periodos de violencia, el primero entre 2010 y 2012, a raíz de la disputa entre los Zetas y el Cártel del Golfo, mientras que el segundo se dio entre 2021 y 2024, derivado de un proceso de expansión del Cártel del Noreste, que se convirtió en la organización más importante de la entidad.
Sin embargo, a partir de 2025 los homicidios comenzaron a disminuir de forma importante gracias a dos factores, el primero es la consolidación del Cártel del Noreste, aunque persisten muchas organizaciones en la entidad, y el segundo, el tránsito hacia los delitos financieros y el lavado de dinero.
Nuevo León es uno de los motores industriales y financieros más grandes del país, que no solo sirve a la economía legal, sino también a la ilegal; no es casual que sea la sede de algunas de los despachos factureros más grandes del país y de las empresas fachada que sirven para introducir el huachicol fiscal.
Dicho lo anterior de otra forma, en Nuevo León estamos frente a una transición criminal, en donde los delitos de mayor violencia como los homicidios están dando paso a los de corte financiero como el lavado de dinero, la evasión de impuestos, el huachicol fiscal y las estafas a gran escala.
Hay tres razones que explican por qué Nuevo León es la capital nacional del lavado de dinero. La primera de ellas es que tiene una economía dinámica, por tanto, es más sencillo que el lavado de dinero pase desapercibido en un lugar con mucho flujo de dinero.
Por ello, Monterrey y San Pedro se han convertido en imanes de atracción de las organizaciones criminales, ya que además de vender drogas y otros servicios ilegales a personas de alta rentabilidad, pueden utilizar la economía de la ciudad para lavar muchos millones y los lujos tampoco son fáciles de detectar en la zona.
El segundo motivo es que tiene un sistema financiero complejo, con muchos bancos, casas de bolsa, casas de cambio, fondos de inversión, firmas legales y de contabilidad, además de una boyante industria inmobiliaria que permite invertir en muchos sectores de la economía, por lo que al diversificar es más complicado rastrear el dinero ilegal.
Y el tercero es que existe experiencia acumulada en dicha zona, ya que se pueden encontrar edificios completos llenos de despachos que se dedican al factoraje, a la creación de empresas fantasma, a simular operaciones y, por si fuera poco, la mayor parte de las compañías dedicadas al huachicol fiscal se ubican ahí.
Por tanto, tienen miles de profesionales altamente capacitados para realizar tareas de blanqueo de activos, evasión de impuestos y transporte ilegal de combustible, los cuales están disponibles al mejor postor y, además, operan bajo una fachada de empresas serias y respetadas.
El hecho de que en Nuevo León exista este paraíso para el lavado de dinero propicia que en el estado operen diez grupos delictivos, que es una cantidad alta en comparación a otras entidades, con una importante concentración en Monterrey, donde están presentes las diez y en San Pedro, donde operan ocho.
De hecho, en el siguiente mapa, que se elaboró a partir de una búsqueda sistemática de fuentes hemerográficas, cuya base se puede consultar en este enlace, se puede advertir cómo los municipios con mayor presencia criminal se ubican en la Zona Metropolitana de Monterrey.

En Escobedo, donde se ubica el aeropuerto, operan siete organizaciones; en Santa Catarina, San Nicolás de los Garza y García, lo hacen seis; en Guadalupe, Juárez, Apodaca y Salinas Victoria lo hacen cinco. En contraste, en los municipios con vocación rural la cantidad de organizaciones oscila entre una y tres, salvo contadas excepciones.
Por mucho la organización con mayor cobertura en Nuevo León es el Cártel del Noreste, herederos de los Zetas, que están presentes en 45 de los 51 municipios de la entidad y tienen un férreo dominio de la parte norte del estado. Incluso se podría decir que Nuevo León es el bastión de esta organización.

El área rural de la entidad se la disputan al Cártel del Noreste, las dos facciones del Cártel del Golfo, los Escorpiones, que se encuentran presentes en 25 municipios, y los Metros, que lo hacen en 10. Así como otra escisión de los Zetas, los Zetas Vieja Escuela, que operan en 13 municipios, aunque han ido perdiendo fuerza.
En la ZMM además de los enlistados, encontramos a las organizaciones nacionales, como el CJNG con presencia en 13 municipios, las dos facciones del Cártel de Sinaloa, los Chapitos que operan en 10 municipios y la Mayiza, a través de la banda de los Rodos, que lo hace en 4.
Completan el elenco los Beltrán Leyva, que operan en ocho municipios de la ZMM, y dos bandas locales, los Billys o también llamados Cártel Independiente de Nuevo León, que están presentes en 11 municipios y los Explorer, que operan en cuatro.
Lo cierto es que, a pesar de la reducción en los homicidios, la alta cantidad de organizaciones criminales, todas las cuales tienen presencia en la ZMM, representan un riesgo, ya que el equilibrio criminal se puede romper en cualquier momento y volver a elevar la violencia en la zona.♦