blogeditor · 28 de noviembre de 2022
“ Y mi mamá abrazando a sus hijitos,
fue muy triste,
no quiero recordar nada los sufrimientos de mi madre”.
Rosalba Ramos Cabañas, víctima de la Guerra Sucia. 1
Si la historia de este país “por el dedo de Dios se escribió”, con el lamento ahogado de las mujeres se ha sostenido; así le gustamos al sistema patriarcal, calladas por la vida o por la muerte. La historia oficial y la memoria patrimonial han invisibilizado a las mujeres, no importa si las mujeres buscan con palas los restos de los y las suyas, no importa lo que diga tu identificación oficial, no importa las leyes que existan, no hay igualdades sustantivas, somos “seudo ciudadanas”. Por supuesto que esta violencia aumenta su impacto si eres índigena, afromexicana, niña, adulta mayor, con discapacidad, del colectivo LGTBI, extranjera, entre muchas otras.
Estamos en un México en el que el gobierno espía, 2 estigmatiza, invisibiliza y reprime a las mujeres que luchan. Ahora, como siempre se ha hecho, también quieren arrebatarnos nuestra historia, como lo demuestran los intentos del gobierno capitalino por quitarnos “La Glorieta de las Mujeres que Luchan”, 3 revictimizando a las sobrevivientes, que en su diversidad han buscado justicia para ellas, sus familias y para todas las mujeres y niñas.
En Ciudad de México, durante el mes de octubre del 2021, defensoras de los derechos humanos tomaron la oportunidad, con el desmantelamiento de la escultura de Cristóbal Colón, para reivindicar la lucha de las mujeres contra la violencia. Pusieron la silueta de una mujer con el puño en alto, y a su alrededor se pueden observar expresiones artísticas que a través del bordado y la pintura recuerdan a las víctimas y exigen justicia; este espacio en su conjunto se le ha renombrado “La Glorieta de las Mujeres que Luchan”. Desde el primer momento en que nace este espacio de lucha, el gobierno de la Ciudad de México no ha escatimado esfuerzos en quitarlas. Una de sus principales justificaciones es la colocación de la joven de Amajac, 4 una escultura de una antigua gobernante indígena que tampoco representa a las mujeres índigenas actuales, que sufren la discriminación y violencia en toda su interseccionalidad.
La historia está viva y el paisaje urbano debe representar la realidad. En México, en lo que va del 2022 han sido asesinadas 2,849 mujeres, de las cuales 2,136 fueron clasificados como homicidios dolosos y 711 como feminicidios. La clasificación del delito suele ser errónea por falta de pruebas o desconocimiento pericial en razón de género. Otro dato aterrador es el asesinato de madres buscadoras: cinco solo en 2022. 5 La historia de Marisela Escobedo no deja de repetirse, morir más de una vez es real en México.
De acuerdo a datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), en lo que va del año fueron 2,684 mujeres desaparecidas y no localizadas, además de 14 personas de sexo indeterminado. 6 Por otra parte, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de enero a septiembre de 2022 las llamadas de emergencia relacionados con incidentes de acoso y hostigamiento sexual fueron 8,521 a nivel nacional, siendo la Ciudad de México (1,195), Chihuahua (1,027) y Guanajuato (739) los principales estados con dicho delito. Asimismo, las llamadas de emergencia con incidentes de violación fueron 2,728 a nivel nacional. 7 Por ello, no es sorpresa que el 70.1% de las mujeres de 15 años y más encuestadas en la ENDIREH dijeran que han experimentado al menos una situación de violencia psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación; el 42.8% en los últimos 12 meses. 8 Con todas estas cifras, no es suficiente para que haya un cambio social y político que escuche a las mujeres y respete la construcción de historia libre de sesgos androcéntricos.
Y no se trata solo de un antimonumento sino de la necesidad de hacernos presentes en la historia. En este sentido, destaca la labor de las periodistas que desde su trinchera hacen un importante trabajo de memoria y nuevas narrativas. En un esfuerzo de Perifónicas llamado “Ellas que se quedaron”, Rosalba Ramos Cabañas (sobreviviente de la Guerra Sucia), cuenta todo su dolor al ser violentada por el ejército desde muy jovencita y haber perdido a su hijo por la brutalidad que sufrió durante la Guerra Sucia, específicamente en el asedio de Atoyac en 1974, donde se les acusaba de ser pariente de Lucio Cabañas. El ejército desapareció a sus tres hermanos, a su padre, y se llevó la vida y alma de su madre. Rosalba, como cientas de mujeres, tuvieron que vivir en silencio el terrorismo de Estado encarnado por el ejército en Guerrero en la decada de los setenta. Las violencias contra las mujeres quedaron en segundo plano, fueron lágrimas y lamentos al viento; la voz de las mujeres es silenciada por el sistema patriarcal. En 2013, Rosalba tuvo que salir de su poblado en Guerrero, desplazada por la violencia. Podemos escucharla, cincuenta años después, hablando del sufrimiento que mantuvo en silencio, porque la historia no se ha escrito con las experiencias de las mujeres.
México es un país militarista y, por lo tanto, misógino. A través de los años, se ha normalizado la violencia hacia las mujeres; es omitida o borrada. Rosalba, como millones, no solo lleva a cuestas su dolor, sino el dolor de su madre al irse de este mundo sin saber qué fue de sus hijos. Casi cincuenta años después, seguimos como un país con seguridad pública militarizada y la violencia patriarcal persiste. Un país al que le gustan las mujeres figurativas, la imagen de “La patria” en los libros de textos, la Diana Cazadora, la Minerva, el Monumento a la Madre, una exgobernante índigena, pero no las mujeres que le recuerdan al Estado que está en deuda, en una muy grande. Las mujeres en su diversidad no les gustan, no les gustan las mujeres indígenas triquis protestando por el desplazamiento forzado que viven afuera de SEGOB, 9 esas mujeres son las que quisieran que fueran de piedra para que no hablen, porque es más fácil honrar a las indígenas del pasado que cambiar la situación de las del presente.
Ya sea el el 25 de noviembre, el 8 de marzo o el 28 de septiembre cuando salgamos a marchar, no esperamos la empatía del Estado, protestamos porque tomar el espacio público es un revolucionario. A las mujeres nos asignaron lo privado, “el objeto de adorno” dirían las compañeras zapatistas, pero poco a poco hemos hecho nuestras las calles, citándonos en algún punto y haciendo necesario el paso por la “Glorieta de las Mujeres que Luchan”, mirando hacia el cielo y viendo a esa mujer con puño en alto que nos representa, que nos recuerda a las que nos arrebataron, y que nos anima a continuar por las niñas que queremos crezcan libres, para seguir construyendo nuestra historia. El Estado nos pide marchar “pacíficamente” 10 mientras nosotras le exigimos terminar con la guerra patriarcal, garantizar la vida de las mujeres en su diversidad, nos piden paz, pero no nos la aseguran en nuestro día a día; al contrario, apuestan por la militarización que bastante daño ha causado en la historia de este país, en la historia de las mujeres.
Salir a marchar es incómodo para el sistema patriarcal, porque al Estado y a la sociedad les gusta el lamento ahogado de las mujeres, el que no pinta paredes, ni “mancilla” el patrimonio histórico de los héroes, el que no se reapropia una glorieta y la vuelve referente de la lucha.
Las mujeres en su diversidad resignificamos ese espacio para que en lugar de representar los intereses colonialistas o la recurrencia por las figuras idealizadas del pasado, se escuche a las mujeres del ahora que luchamos para que el Estado respete las decisiones de la ciudadanía, que vea a las mujeres como ciudadanas que toman decisiones y buscan que la ciudad las represente. Quitando o minimizando la “Glorieta de las Mujeres que Luchan”, el Estado vuelve a arrebatar el derecho a las mujeres a ser historia viva que lucha y que exige.
La apropiación de lo que nos pertenece se ve como invasión. Aracely Osorio, madre de Leslie Berlín, ha sido muy clara acerca de los planes del gobierno para el espacio: “ La pieza de Amajac es para la contemplación, cuando se trata de un espacio de memoria. No se trata de una silueta de color morado, el pedestal o las mamparas que fueron instaladas, eso no es lo significativo, sino que hemos encontrado ahí un espacio de convivencia, de reencuentro, de respiro”. 11
No somos invasoras, somos sujetas de derecho, marchando en nuestro espacio, el espacio público. No somos daño colateral. La historia invisibiliza a las mujeres y nosotras nos hacemos presentes. El dolor de las mujeres ha sido transgeneracional, como también lo ha sido la impunidad; sin embargo la defensa de las mujeres ha sido una lucha heredada y viva. Ahora nuestro lamento ahogado se vuelve un grito sorororo que va a quedar en la historia: “Nunca más sin nosotras” .
Investigación y edición: Samantha García, Aracely Barbosa, Sabrina Florencia y Mariana Braojos.
[1] Este relato constituye el primer episodio del podcast Ellas se quedaron. Memorias inéditas de la guerra sucia, que produjeron las periodistas independientes de Perifónicas. https://open.spotify.com/episode/70hUsGlAAvXJ3MoydGIRwQ?si=cee43b557bc744dc&nd=1 Recuperado 20 de noviembre de 2022
[2] SemMéxico/LaSillaRota (2022) Colectivos feministas bajo vigilancia de SEDENA, “no somos el enemigo a combatir”, expresan.
https://www.semmexico.mx/colectivos-feministas-bajo-vigilancia-de-sedena-no-somos-el-enemigo-a-combatir-expresan/ Recuperado 20 de noviembre de 2022
[3] El Universal (2022) Destinan 12 mdp para colocar escultura en la Glorieta de Colón. 24 de noviembre de 2022 en
https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/destinan-12-mdp-para-colocar-escultura-en-glorieta-de-colon Recuperado 20 de noviembre de 2022
[4] Maldonado Vite, María Eugenia, “La señora de Amajac. Escultura de una mujer gobernante en el sur de la huasteca”, Arqueología Mexicana, núm. 168, pp. 84-89. , https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-joven-de-amajac
[5] El financiero (2022) Madres buscadoras en México: 5 activistas han sido víctimas de feminicidio en 2022. 17 de noviembre de 2022
https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/11/17/madres-buscadoras-en-mexico-5-activistas-han-sido-victimas-de-feminicidio-en-2022/ Recuperado 17 de noviembre de 2022
[6] Comisión Nacional de Búsqueda. (2022). Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Recuperado de https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/ContextoGeneral
[7] Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (30 septiembre 2022). Información sobre violencia contra las mujeres Incidencia delictiva y llamadas de emergencia 9-1-1. Recuperado de: https://drive.google.com/file/d/10FlFHs4jYgSXZ2zL9BccYfsSfDpAZWBh/view
[8] INEGI. (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares ENDIREH. Recuperado de https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2021/doc/endireh2021_presentacion_ejecutiva.pdf
[9] La Razón (2022) Mujer triqui escala rejas y cae de 2 metros de alto durante protesta en Segob https://www.razon.com.mx/ciudad/mujer-triqui-cae-protesta-gobernacion-480657 Recuperado 20 de noviembre de 2022
[10] Sarenza, Claudia (2022)Marcha por el Día de la Mujer, pacífica y con medidas sanitarias, pide Sheinbaum Capital 21 22 de noviembre de 2022 en Capital 21
https://www.capital21.cdmx.gob.mx/noticias/?p=13161 Recuperado 24 de noviembre de 2022
[11] Gómez Laura (2022) Gobierno no retirará Glorieta de las Mujeres que Luchan: Ricardo Ruiz. En la jornada 11 de octubre de 2022.
https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/11/capital/gobierno-no-retirara-glorieta-de-las-mujeres-que-luchan-ricardo-ruiz/ Recuperado: 20 de noviembre de 2022