Nuestras playas son más que sol y arena

blogeditor · 13 de septiembre de 2022

Nuestras playas son más que sol y arena

Las playas son más que un destino al que todos queremos correr en vacaciones a tomar el sol, mojarnos los pies y descansar. Pareciera que las playas fueran puestas en los traspatios de hoteles como un atractivo turístico que realza la belleza de sus construcciones y dependiendo del mar en el que se encuentren también suman a su exclusividad. La verdad es que poco nos detenemos a reflexionar que nuestras playas llevan miles de años y más bien el turismo ha encontrado una belleza escénica única sumamente lucrativa para su explotación, que la mayoría de las veces es voraz y no ha mostrado esfuerzos significativos para su conservación.

Las playas son ese pequeño espacio entre el mar y la tierra. Debido a la marea y el viento, estos sitios han creado ambientes únicos para plantas y animales. Este dinamismo explica por qué algunos sitios tienen mayor o menor cantidad de arena, piedras, rocas y plantas. Las plantas en las dunas costeras funcionan como barreras que disminuyen la velocidad del viento y permiten que la arena se acumule; si las plantas en las dunas no permitieran esta acumulación nos encontraríamos con playas erosionadas en donde las casas, hoteles y todas las construcciones alrededor van cayendo ante la pérdida de suelo donde cimentarse.

Esta situación ha ocurrido numerosas veces en la joya de la corona del turismo de playa para México, el Caribe, principalmente en Cancún, en donde por una mala planeación y la deforestación de las plantas que soportan las dunas ante tormentas, la playa se ha perdido y la infraestructura turística ha tenido pérdidas millonarias.

La Procuraduría Federal del Consumidor reporta para 2019 que la llegada de turistas a centros de playa fue de más de 35 millones, de los cuales, 55.3 % fueron nacionales y 44.7 % extranjeros. Los destinos de playa con más llegadas de turistas nacionales fueron Acapulco y Puerto Escondido, mientras que para los extranjeros, la Riviera Maya, Playa de Carmen y Los Cabos. Toda esta economía está soportada por la calidad de conservación de las playas y dunas costeras de México.

Si queremos seguir pasando nuestras vacaciones tirados en la playa con atardeceres únicos, debemos exigir a nuestras autoridades que la infraestructura turística respete la dinámica de las playas y todos los organismos que ahí viven. Repensemos las playas saludables como sitios abundantes de plantas y dunas y su ausencia como una señal de deterioro. Oceana busca proteger los hábitats marinos y costeros para aprovecharlos de manera responsable.

* Mariana Reyna (@marcciana25) es científica de Océanos y Pesquerías en Oceana.

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