Redacción Animal Político · 28 de agosto de 2025
El 22 de agosto la ONU declaró oficialmente que hay hambruna en Gaza, después de detectar que más de medio millón de personas sufren privación extrema de alimentos, desnutrición aguda, inanición generalizada, indigencia y muertes evitables. “Es una hambruna del siglo XXI”, subrayó el Alto Comisionado de la ONU que advirtió otro terrible hecho: Gaza es “vigilada por drones y la tecnología militar más avanzada de la historia”. Además, señaló, la hambruna es “promovida abiertamente por algunos líderes israelíes como arma de guerra”.
La hambruna en Gaza no es solamente una crisis humanitaria: es parte de las tácticas de guerra que está utilizando el Estado de Israel para exterminar al pueblo palestino. La población gazatí está muriendo de hambre, pero además miles de personas acuden a centros de distribución de alimentos y ahí son víctimas de ataques armados. La crueldad del hambre como herramienta de guerra es intolerable.
Estamos ante un genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad que demandan, de todos y todas nosotras, expresar nuestra solidaridad con la población gazatí y exigir a los Estados la imposición a Israel de medidas que pongan fin a su cruenta guerra que está diezmando a la población palestina de manera intencional y sistemática con el objetivo claro de exterminarla.
En reiteradas ocasiones Amnistía Internacional ha llamado –como movimiento, o en asociación con diversas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos–, a la Comunidad Europea a suspender en bloque o individualmente –dadas las divisiones que enfrenta– toda cooperación con el Estado israelí, que lo conduzca a cesar sus acciones militares en Gaza. Sin embargo, hay una disociación clara entre el sentir de millones de personas en el mundo y las nulas decisiones de ese organismo europeo.
Las acciones que se emprendan deben ser inmediatas y contundentes, dado que el Gabinete de Seguridad israelí aprobó –el viernes 8 de agosto de 2025– planes para aumentar su presencia militar terrestre en la Franja de Gaza, tomar su control y rescatar a los rehenes que Hamas tiene en su poder. De hacerlo incrementaría el sufrimiento a la población palestina. El 10 de agosto de 2025, miles de israelíes tomaron las calles de Tel Aviv para oponerse a esa medida, por el riesgo que implica para la vida de los rehenes que están en poder de Hamas.
El 20 de agosto el gobierno de Qatar, en su papel de mediador en el conflicto, hizo un llamado urgente a Israel para que acepte un cese del fuego propuesto por varios países de la zona al que, al parecer, Hamas habría dado una respuesta positiva.
Los 22 meses de asedio a Gaza han causado, al 13 de agosto de 2025, la muerte de al menos 61 mil 722 personas y 154 mil 525 personas heridas, entre ellas unos 17 mil niños y niñas, así como cientos de personas mutiladas. Todo ha sido arrasado: escuelas, casas, hospitales, refugios. Grandes extensiones del territorio son solo escombros. El panorama es desolador, lúgubre. Los Estados no pueden normalizar tanto sufrimiento.
Además de impedir el flujo de alimentos y medicinas en Gaza, el Estado israelí arrasó más del 86 % de las tierras cultivables, por lo que más de dos millones de personas palestinas están en un muy alto nivel de sufrimiento y desesperación. Sustituyó los centros de distribución de ayuda de la ONU por un sistema militarizado, gestionado por la Fundación Humanitaria de Gaza, por lo que éstos se redujeron de 400 a cuatro.
Para llegar a ellos las personas deben transitar por zonas militarizadas, lo que ha causado heridas a 13 mil 594 personas palestinas desde el 27 de mayo de 2025. En julio de 2025 se registraron 13 mil casos de desnutrición aguda de niños y niñas; al 17 de agosto de 2025, el Ministerio de Salud de Gaza había registrado la muerte de 110 niños y niñas por complicaciones relacionadas con la desnutrición.
De 747 mujeres embarazadas y lactantes que evaluó Save the Children en sus clínicas durante la primera mitad de julio, 323 (43 %) sufrían desnutrición. La doctora Wafaa Abu Nimer, del hospital de Nasser, en Jan Yunis, declaró a un equipo de investigación de Amnistía Internacional que “la desnutrición en bebés, niños y niñas puede tener efectos cognitivos y de desarrollo a largo plazo”. Save the Children advirtió que la desnutrición infantil puede provocar daños de por vida y pobreza generacional.
Las niñas y niños tampoco reciben atención para su estado mental y el impacto psicológico del hambre y la guerra. Es claro que esto les dejará cicatrices con consecuencias irreparables en su vida. Las madres primerizas no comen de manera adecuada. Adicionalmente, a causa del trauma y la ansiedad no pueden amamantar, lo que pone en grave peligro la vida de los recién nacidos. Otras poblaciones vulnerables son las personas con discapacidad, con enfermedades crónicas y las personas adultas mayores.
En las guerras, las infancias y las mujeres están siempre entre los principales objetivos de los ataques, porque diezmarles implica, para los grupos en conflicto, el fin de una población específica.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que alrededor del 96 % del ganado vacuno (aproximadamente 15.000 cabezas), el 61 % de las cabras, el 64 % de las ovejas y el 98 % de gallinas ponedoras y pollos de engorda han muerto.
Al declarar la hambruna en Gaza, la ONU advirtió que para finales de septiembre más de 640 mil personas enfrentarán niveles catastróficos de inseguridad alimentaria.
En nuestro informe Es como si fuéramos seres infrahumanos”: El genocidio de Israel contra la población palestina de Gaza –que presentamos en diciembre de 2024–, dejamos en claro que Israel comete genocidio en Gaza porque incurre en tres de los cinco actos que señala el artículo II de la Convención sobre el genocidio: “a) Matanza de miembros de un grupo específico; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”.
Ante la deshumanización del Estado israelí en Gaza, la organización humanitaria Bteselem presentó el 28 de julio de 2025, un informe de 88 páginas titulado Nuestro Genocidio, donde advierte que: “Israel está cometiendo un genocidio en Gaza. Suena inconcebible. Pero es verdad. Israel está llevando a cabo acciones deliberadas y coordinadas para destruir a los palestinos en la Franja de Gaza”.
La Secretaria General, de nuestro movimiento, Agnès Callamard, calificó ese informe de “valiente”. El primero, dijo, “de una organización y un medio israelí que concluye que Israel está cometiendo genocidio en Gaza.
En el documento se advierte: “…no hay justificación para el genocidio: ni la (autodefensa) ni la (seguridad) ni los atroces actos cometidos por Hamás el 7 de octubre de 2023, que provocaron un profundo miedo existencial entre los israelíes”.
Otra de las tácticas aplicadas por el Estado israelí en la invasión de Gaza es el bloqueo informativo de lo que ocurre en la zona. La noche del domingo 10 de agosto realizó un bombardeo selectivo y atacó la tienda de campaña donde trabajaban periodistas de la cadena Al Jazeera. En el ataque murieron los corresponsales Anas al Sharif, Mohammed Qreiqeh, los operadores de cámara, Ibrahim Zaher y Mohammed Noufal, así como los periodistas independientes Moamen Aliwa y Mohammad al-Khaldi. Dos periodistas más resultaron heridos.
En octubre de 2024, Al Sharif fue acusado sin pruebas, por Israel, de ser miembro de Hamás. En julio de 2025, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) manifestó su alarma por las reiteradas amenazas contra Al-Sharif e hizo un llamado a la comunidad internacional para protegerlo. Desde el comienzo de la invasión israelí a Gaza han sido asesinados 192 periodistas, de los cuales 182 eran palestinos.
Sobre este crimen, la Secretaria Ejecutiva de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, manifestó que “asesinato tras asesinato la verdad no morirá. Todos somos testigos del genocidio israelí”.
Desde Amnistía Internacional hemos reiterado que el Estado de Israel, como potencia ocupante, está obligado a garantizar protección, alimento, atención a la salud y suministros a todas las personas civiles en Gaza para su supervivencia, en apego al derecho internacional de los derechos humanos.
Nuestro movimiento ha llamado a Hamas y otros grupos armados palestinos para que dejen en libertad de forma inmediata y sin condiciones a todos los rehenes civiles. Igualmente, cuestionamos las imágenes denigrantes que difundió Hamas y la Yihad Islámica de algunos de ellos.
La comunidad internacional debe tomar posturas claras y contundentes que lleven a Israel, a Hamas y a otros grupos armados a la mesa de negociación para establecer un cese del fuego duradero.
Esas decisiones deben ser simultáneas a un ingreso inmediato de ayuda humanitaria para las personas palestinas. Todo ello sería apenas un primer paso en el largo proceso para reconstruir Gaza. La crisis en los territorios ocupados debe concitar la colaboración de la comunidad de naciones para que se cumplan las órdenes de aprehensión dictadas por la Corte Penal internacional contra el primer ministro Benjamín Netanyahu, por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Los Estados tienen también un papel fundamental en el proceso que garantice justicia, rendición de cuentas por el genocidio y otros crímenes de derecho internacional cometidos contra las personas palestinas.
Es una tarea titánica, pero no podemos dejar de hacer lo que nos toca porque este conflicto nos atañe como humanidad. Unamos nuestras voces para exigir a los Estados el cumplimiento de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. No es posible que estemos ante otro genocidio cuando justamente el sistema de naciones unidas se conformó después del intento de genocidio de la población judía.
Millones de personas en todo el mundo han mostrado solidaridad con el pueblo palestino. En la Ciudad de México no nos quedamos atrás, muestra de ello fue la mega marcha del domingo 17 de agosto, efectuada en el Paseo de la Reforma, en la que miles de personas exigimos un alto inmediato al genocidio en Gaza.

Como humanidad, no podemos permitir que el genocidio contra la población palestina se consume. No podemos dejar de alzar la voz. Por ello, desde Amnistía Internacional invitamos a las personas a seguir tomando acción en las calles, en los espacios públicos, en las redes sociales. Les invitamos también a sumarse a la petición que tenemos en nuestra página web, dirigida al gobierno israelí, para que cese sus acciones genocidas contra las personas palestinas.
* Edith Olivares Ferreto (@EdithFerreto) es Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México (@amnistiamexico).