blogeditor · 31 de marzo de 2022
La Comisión de Estupefacientes o la CND por sus siglas en inglés (Commission on Narcotic Drugs) es un órgano de las Naciones Unidas que se reúne anualmente en Viena, Austria para monitorear y evaluar las medidas de control de drogas y adoptar una serie de decisiones y resoluciones, principalmente a través del consenso. Este consenso es sumamente importante para poder justificar el estatus quo y se conoce como el “espíritu de Viena”.
Este año, al igual que el año anterior, la reunión fue principalmente virtual, aunque hubo participación presencial de algunas personas de la sociedad civil y gobiernos. Sin embargo, lo que caracterizó esta edición fue el ambiente turbulento por la guerra que está sucediendo actualmente en Ucrania. Rusia y sus aliados componen un bloque prohibicionista fuerte, mientras que otro bloque compuesto por Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea y otros propusieron matices al régimen internacional de control de drogas, mientras también buscaban presionar a Rusia a terminar con sus incursiones en Ucrania.
Se notó la polarización durante toda la semana, y especialmente cuando Rusia llamó a un voto sobre la posibilidad de posponer un tema de la agenda hasta diciembre. Es muy poco común que se presenten estas peticiones, y en este caso, Rusia perdió el voto. La fractura sigue profundizando, tanto en los espacios físicos, como en la diplomacia.
Nuestras actividades en la Comisión de Estupefacientes
Desde su formación y como parte del Consorcio Internacional de Políticas de Drogas (IDPC por sus siglas en inglés), Instituto RIA ha participado activamente en esta reunión, y siempre con el propósito de llevar propuestas innovadoras en políticas de drogas. Las organizaciones de la sociedad civil que tienen estatus consultivo con la ONU (como nuestra organización aliada en Colombia, Acción Técnica Social) pueden organizar eventos paralelos durante la reunión, donde la audiencia principal son oficiales diplomáticos y funcionarios públicos.
Junto con Acción Técnica Social, hemos organizado eventos paralelos sobre el análisis de sustancias (o drug checking),la regulación de la cocaína y sustancias y la construcción de paz y el uso adulto de las sustancias. Este año, decidimos abordar el tema de mujeres, maternidad y el consumo de sustancias. Tuvimos un gran panel con Lynn Paltrow del National Advocates for Pregnant Women, una organización que defiende a mujeres criminalizadas durante la gestación o lactancia, que habló de cómo están afectando los sistemas de prohibición a madres usuarias. Resaltó que una prueba antidoping no te dice nada sobre cómo eres siendo madre o cómo tratas a tus hijos. Sin embargo, los resultados son devastadores cuando se quita hijos de sus mamás y es algo que ha sido muy documentado en algunas latitudes en Estados Unidos. Invitó al público a seguir investigando sobre estos temas y a reflexionar sobre las formas en las que el Estado criminaliza a las mujeres usuarias. Después Dinah Ortiz habló de su experiencia como una mujer, madre usuaria y sobre la falta de confianza y entendimiento desde el sector salud, el cual impide que las mujeres hablen de su consumo con personal del sector salud y aumenta la soledad de la maternidad. También explicó la urgencia de desmontar sistemas de opresión hacia comunidades negras y latinas en Estados Unidos.
Vanessa Morris de Échele Cabeza, un proyecto de Acción Técnica Social en Colombia presentó los datos más recientes de la encuesta que implementaron sobre el consumo y mujeres. Más de 68% de las mujeres que respondieron dijeron que consumen sustancias por el placer, demostrando una vez más la necesidad de investigar más y prestar mayor atención al uso adulto de las sustancias, además 62% dijeron que su consumo había ayudado para llevar la pandemia, resaltando el consumo como manejo de bienestar. Finalmente, Núria Calzada de Mujeres Cannábicas habló sobre cómo la prohibición afecta el trabajo de la crianza y el conflicto que puede causar entre los valores familiares y los sistemas punitivos en el mundo exterior. Generar un diálogo distinto dentro de la familia nuclear, puede ser complicado si el mundo exterior promueve el estigma y los hijos no saben a quién creerle. Ella también resaltó que las drogas han sido usadas como armas en el sistema judicial y eso tiene que terminar por completo.
Este año, también participamos en otros dos eventos paralelos. Uno, fue sobre la regulación legal y su relación con el medio ambiente y la gobernanza, que fue convocado por Health Poverty Action. Ahí, Romina Vázquez estuvo platicando de la necesidad de regular la cannabis con una descriminalización efectiva, cuotas de licencias para comunidades afectadas por la prohibición y con un enfoque de justicia social. Resaltó como esto podría afectar positivamente la corrupción, la gobernanza y el medioambiente.
Asimismo, participamos en un evento organizado por UNODC, titulado “Respondiendo a desafíos relacionados con drogas en el ciberespacio: vulnerabilidades y oportunidades para involucrar a sociedad civil”, donde compartimos hallazgos de la implementación de la Encuesta Global de Drogas en años anteriores, principalmente respecto al uso de drogas en la Deep Web. En ese panel, Jorge Valderrábano explicó el fracaso de la estrategia de ciberseguridad actual que se ha enfocado en cerrar sitios web de venta de drogas, y resaltó la necesidad regular para prevenir estafas, y de acercar servicios de reducción de riesgos a personas usuarias (¡o financiar las que ya existen!).
México y las resoluciones aprobadas este año
El mandato de la CND y los Estados miembro que participan (¡que son solo 53, y no toda la ONU!) es 1) fiscalizar nuevas sustancias psicoactivas a recomendación de la OMS, y 2) diseñar políticas públicas (en forma de resoluciones) que faciliten la implementación de la estrategia internacional de control de drogas. Además de las sustancias que se fiscalizaron este, se aprobaron 4 resoluciones con distintas estrategias para “enfrentar el problema mundial de las drogas”.
México fue un actor protagónico en la edición de la CND este año, al presentar una resolución, que fue aprobada por consenso bajo el título “L4 Strengthening international cooperation to comprehensively address the links between illicit drug trafficking and illicit firearms trafficking”. En los últimos años, México ha tomado una postura importante promoviendo la regulación de las armas en Estados Unidos para abordar los problemas de tráfico ilegal de armas y violencia en nuestro país. He ahí la razón por la cual, ahora se vuelve estratégico mostrar la relación entre la existencia del tráfico ilegal de drogas y su impacto en la creación de un mercado ilegal de armas que cobra vidas todos los días.
Otras resoluciones aprobadas fueron:
La arena internacional juega un papel clave en la política actual de drogas (tanto a nivel global como nacional), y por eso es importante dar seguimiento a esas discusiones. El consenso que construyó el régimen prohibicionista hace décadas se está quebrantando. Nada lo evidencia más que las regulaciones en curso en el mundo y las muchas políticas públicas de reducción de riesgos que han implementado países como Canadá, Uruguay, Suiza y Portugal. La presencia de sociedad civil en esos espacios ha aumentado, y es necesario seguir tejiendo esfuerzos entre gobierno, sociedad civil y agencias de Naciones Unidas para construir políticas más humanas, centradas en los derechos y que promuevan la justicia social y la paz.