Nosotrxs y el nuevo mundo, ¿cómo cambiará la sociedad?

blogeditor · 30 de abril de 2020

Nosotrxs y el nuevo mundo, ¿cómo cambiará la sociedad?

Quiero pensar que el grueso de los mexicanos llevamos por lo menos unos 20 días bien guardados, con las salvedades propias de quienes no pueden quedarse en casa. Esta quietud nos ha dado tiempo para reflexionar mucho sobre la sociedad a la que pertenecemos y a la que, ojalá, vamos a evolucionar. Sobre ello es que conversamos en el tercer webinar de IntegraRSE sobre la nueva realidad de la Responsabilidad Social.

Esta cuarentena sin duda ha sido un proceso de revalorización: del tiempo con la familia, de la libertad y, en términos de la sociedad, del valor de los oficios a los que parece que habíamos olvidado por priorizar las profesiones. Es vital en estos días ser un profesional de la medicina o la enfermería, sin embargo, junto a ellos, quienes más expuestos se encuentran y a quienes más necesitamos ahorita se encuentran el personal de limpia, la mensajería para comida a domicilio, los medios de comunicación, los técnicos electricistas y de sistemas y todos los encargados de servicios como luz y gas que son vitales para continuar nuestras vidas en encierro.

¿Será el inicio de una dignificación de los trabajos manuales? Porque ahora nos damos cuenta que quienes hacen nuestra ropa, zapatos, limpieza, esas cosas que damos día a día por sentados son los que dependen económicamente mucho más ahora del consumo local y quienes no han podido darse “el lujo” de quedarse en casa a pesar de la contingencia. Esto ha desatado una campaña que deseamos cambie al consumidor #YoComproLocal es darnos cuenta de la comunidad cercana a nosotros y las repercusiones que tiene que mi vecino el de la tiendita y la señora de las quesadillas de la esquina estén bien, porque a mí también me afecta, pero también porque yo puedo contribuir a que estén bien. Y cuando el gobierno recomienda salir lo menos posible, consumir de quienes tenemos cerca ha sido una forma de cuidarnos, incluso de negocios que ni siquiera sabíamos que existían porque normalmente tenemos ya ideas muy fijas de dónde realizar las compras.

Entonces, este redescubrimiento de nuestra comunidad ¿ha despertado un sentido mas empático hacia las personas que nos rodean? Somos más sensibles ante las necesidades del vendedor ambulante, de la fondita de la esquina o consumimos ahí por mera practicidad. Sobre todo, nos preguntamos si esta empatía también se va a trasladar hacia el entorno laboral, ¿podemos ser solidarios con las empresas que nos contratan?

Es evidente que hay decisiones difíciles que tomar en las empresas, sobre todo en estos tiempos de reducción de gastos, disminución de sueldos o recortes de personal. Pero lo que esperamos que entienda esta nueva sociedad es nuestra interdependencia entre empresas grandes y chicas, clientes y proveedores y que, si el flujo del dinero se detiene en alguna de sus partes, el resto de la pirámide económica se ve seriamente afectada.

Existen claramente malos empresarios, algunos reaccionaron de formas violentas a una recesión económica y si bien hay ejemplos lamentables de empresas grandes que parece usaron esta crisis para hacer recortes, también hemos notado que las pequeñas y medianas empresas han mostrado importante resiliencia, han migrado rápidamente de giro o de producto o de modalidad de trabajo para poder resistir dignamente los embates económicos y en muchos casos, están aguantando el pago de nóminas (completas o parciales) para no generar desempleo.

También la empatía también debe verse del empresario y jefe hacia el colaborador. Estos no son tiempos fáciles y asumir que trabajar desde casa le da más libertades o tiempo o recursos a un colaborador muestra una tremenda falta de comprensión del contexto familiar. Pero no únicamente en esta crisis, en adelante esperamos que las empresas comprendan que los colaboradores tienen un entorno familiar (papás, hijos, mascotas) que requieren su atención e influyen en su desempeño.

Otro factor es el contacto físico, ¿perderemos nuestro sentido latino de relacionarnos? Porque ahora saludar de mano o de beso es un factor de riesgo y eso también nos ha hecho cuestionar si será una práctica que caiga en desuso pasada la pandemia. Hemos encontrado en este tiempo que no es necesario el contacto físico para mostrar afecto y que muchas de nuestras relaciones personales pueden adaptarse a un mundo digital: las “fiestas digitales” ahora son una realidad, compartir tardes de vino y botana con amigos del otro lado de una pantalla empiezan a ser un plan común de fin de semana, hemos logrado acortar las distancias, pero nos preocupa ¿cuáles brechas estamos generando con esto?

Sin duda ya éramos una sociedad que se sentía cómoda con las ventas en línea, las películas en casa y la comida a domicilio, pero en la nueva realidad, ¿cómo cambiará nuestra visión de comunidad a partir de ya no querer estar expuesto a otros? Hoy es gracias a esos oficios de los que hablábamos de que podemos algunos jamás salir del hogar para surtir nuestras despensas, pero eso también significa que ya no estamos expuestos a la realidad que nos rodea: al limpiaparabrisas, al vendedor de dulces, al bolero… si dejamos de verlos, ¿olvidaremos que existen todavía desigualdades sociales importantes?

Y no me refiero únicamente las desigualdades de clase sino del mismo género, esta pandemia por un momento pareció empañar el movimiento feminista, pero conforme pasan las semanas nos hemos dado cuenta de que ha hecho más evidente la razón de ser del mismo: las labores domésticas no están equilibradas en las familias y siguen recayendo en una sola persona, las más de las veces las mujeres. Es imperativo replantearnos una sociedad en la que el trabajo, la casa y la familia no estén asociadas a un género y crear infraestructura que permita equilibrarlo: horarios escalonados, home office para hombres y mujeres, división de labores domésticas, entre varios otros.

Finalmente, motivo de nuestros siguientes webinars son las consecuencias de esta nueva sociedad: las prácticas sostenibles para no tener que hacer más compras, la generación de residuos por pedir todo a domicilio, la ceguera ante las necesidades del otro, pero también la visibilidad de nuevas comunidades a las que se puede apoyar. Acompáñenos a estas futuras conversaciones sobre “Nosotrxs y el Nuevo Mundo” aquí.

* Odile Cortés es Directora de Operaciones de IntegraRSE (@integrarsemx), consultora en responsabilidad social.