blogeditor · 17 de agosto de 2015
Levante la mano el que es pobre.
¿Qué es lo primero que nos viene a la mente cuando escuchamos esta palabra? ¿En qué contexto o situación particular se suele usar? ¿Qué significado tiene para nosotros?
Mire usted querido lector, si usted siente que no pertenece al grupo marginado o de extrema pobreza de México que, por sus carencias socioeconómicas, se ve impedido para satisfacer sus requerimientos básicos de subsistencia y desarrollo, ¡felicidades! No forma parte del 45.5% de mexicanos que hoy se encuentran en la pobreza, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
¡Ah, jijo! Pues sí, son un chin%#$.
Mire usted, tengo una amiga que acaba de emigrar a Holanda. Hace apenas cuatro meses que llegó y debido a que se casó con un holandés ha podido conseguir trabajo formal. Me dice que debido a la estructura de pago de impuestos, la gente trabaja solo 4 días a la semana. Esto no es el único punto de beneficio tanto para el trabajador como para el empleador, pero de algún modo permite al patrón y al gobierno ofrecer mayores beneficios de prestaciones. Seguro médico, dental, de vivienda, etc.
Es decir, que eligen ser pobres pero con una mejor calidad de vida.
[contextly_sidebar id=”H0xKJUM4cjuYxUe7xdOGQCzue46qmXkv”]Pero a la mente se me viene una discusión entre dos amigos; uno de ellos sostenía que los mexicanos en realidad lo que queremos es una sociedad sin pobres, mientras que mi otro amigo insistía en que lo que realmente queremos es una sociedad sin ricos.
Realmente sea cual sea nuestro deseo, hoy en día en sociedades como Estados Unidos, Japón y algunos de Europa, la acumulación de conocimientos permite que se dé la fórmula para que haya menos pobres.
¿Por qué esto? Pues porque tiene que haber muchos líderes empresariales compitiendo por los recursos humanos haciendo subir los salarios, y estos líderes empresariales o emprendedores son generalmente ricos.
La conclusión es que cuando un país realmente maltrata a sus emprendedores se empobrece.
Pero México es un país que permite ser emprendedor. La respuesta se encuentra en la enorme desigualdad que observamos sin ir más lejos en la esquina de nuestros hogares.
1. Para tener éxito, primero hay que fracasar. 2. El fracaso forma parte del éxito. 3. El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. 4… (Insertar aquí su risa si usted ha tratado de poner en los últimos años algún negocio).
Lo cierto es que fracasar en los negocios en México no tiene absolutamente nada de gracioso. Todo lo contrario.
Además de tenerte que “pelear” o “mocharte” con más de 10 diferentes funcionarios para que aceleren el proceso (permiso de obras, licencia de apertura…), tendrás que hacer uso de la única alternativa de financiación: los bancos. Sí señores, y tendrás que echar mano de tus bienes personales para adquirir un crédito o aval y si fracasas quedarás endeudado de por vida.
Así que si fracasas como emprendedor posiblemente este fantasma te persiga durante mucho tiempo.
Querido lector, no es cuestión de que después de leer este post, decidas mejor morir que ser un emprendedor.
Pero sí aún te estás preguntando -después de saber la cifra de pobreza en México- si tú no eres pobre, no te preocupes, quizá seas parte del sector godínez que goza “aún” de trabajo en México.
Es más, aquí les dejo unos cuántos videos. Si no te indignas supongo que será porque piensas que esto jamás te va a pasar a ti. Hasta la próxima, y como dijo Voltaire, “No siempre depende de nosotros ser pobres; pero siempre depende de nosotros hacer respetar nuestra pobreza”.