Nos vamos al mundial

blogeditor · 16 de octubre de 2013

Nos vamos al mundial

Como muchos mexicanos, la noche del martes 15 de octubre me senté frente al televisor a ver sufrir a la selección nacional de futbol. Sufrió @miseleccionmx y sufrí yo. Durante 94 minutos fui de la angustia a la depresión al enojo al gusto al llanto y luego a la increíble sorpresa del milagro favorecedor. Un último respiro con los atentos saludos de la selección nacional de Estados Unidos: el repechaje ante Nueva Zelanda. De nueva cuenta a un paso (el último) para clasificar a #Brasil2014

 

#YoureWelcomeMexico @miseleccionmx

— U.S. Soccer (@ussoccer) October 16, 2013

 

Mexico spared through no real effort of their own. Now a chance to snag some frequent flier miles before the holidays with a trip to NZL!

— U.S. Soccer (@ussoccer) October 16, 2013

 

Los ánimos se desbordaron. Las redes sociales estaban pletóricas de gente feliz, gente triste, gente enojada, gente encanijada. En los medios, la pasión rebasó al profesionalismo de algunos.

Leí de todo, particularmente en  Twitter: los que festejaron felices el favor recibido de los vecinos del norte (apenas una flor de su jardín, jijos), los que cuestionaron esa manera de pasar (no se lo merecen), los que estamos contentos con el respiro aunque nos duele la forma (me incluyo).

No me detengo en el análisis de la técnica futbolística porque de eso no sé nada y Juan Villoro ya lo contó muy bien en su texto de este miércoles en Reforma (“Un fracaso no se improvisa”):

 

“El milagro no se repitió ante Costa Rica. La lluvia presagió el hundimiento del Tritanic y Vucetich ponchó algunos salvavidas. México juega mal pero de modo misterioso. En forma única, utiliza dos centros delanteros que se estorban mutuamente; Oribe Peralta es nuestro mejor jugador pero se mueve en una zona que incomoda al Chicharito, y Aquino es un fantasma en busca de un improbable Halloween”.

 

Tampoco me detengo en lo que Villoro bien llama “el deterioro estructural de un futbol donde el negocio no consiste en ganar títulos sino en vender jugadores”. Décadas documentándolo y nada cambia.

[contextly_sidebar id=”c0b144f42949ba382f16fbd3700b2415″]Lo que me interesa es la parte del regocijo gozoso por lo mal que le va al Tri. Esa saña, ese regodeo en pedir a todos los santos en los que creen y en los que no, para que no veamos a la selección en el mundial. Y ese placer al comprobar el resultado, previsible por el mal desempeño. Puedo entender a los que dan argumentos hasta didácticos, como planteó @sancanom, respecto a que una derrota de @miseleccionmx enseñaría a nuestros hijos –y a los futbolistas- que todo en la vida cuesta y se gana con esfuerzo, no con suerte (o por lo menos no debería de ser así, aunque hay muchos suertudos en esta vida). Finalmente es un argumento.

Pero lo otro es un discurso lleno de calificativos, de resentimiento y en algunos casos extremos, hasta de odio. Malditos mediocres, lo que merecen es pudrirse en el infierno… Cada vez que leo tanta visceralidad en un comentario sobre un tema que el mismo que despotrica considera menor –como el futbol– me pregunto si esa persona se pasa todo el día en ese estado de ánimo. Y lo que ese ánimo genera en la gente que está a su alrededor (hijos, pareja, amigos, compañeros de trabajo) No me asusto, sólo me cuestiono (o tal vez sí debería…)

No sé si ya tocamos fondo respecto a nuestro futbol, pero definitivamente no nos conviene tocar fondo con nuestro ánimo ni quedarnos sin argumentos porque nos rebasa la calentura. Nuestro fracaso en el fut es apenas una parte, no sé si mínima pero sí muy representativa, de lo que somos como cultura por la reacción que genera. La crítica constructiva y el debate con argumentos siempre será bienvenido, para aprender y avanzar. El gozo por nuestras derrotas, así sean deportivas y pa que aprendan malnacidos vividores con salarios a los que la reforma hacendaria hace lo que el viento a Juárez, sólo nos remite al lamentable cuento aquel de los cangrejos en la cubeta sin tapa.

Me gusta el futbol mundialista y yo sí aspiro a que @miseleccionmx se juegue la vida ante Nueva Zelanda, porque ahí ya no habrá nadie que nos salve. Aspiro a que vayamos al mundial, así, sin mayores elaboraciones, sólo por el gusto de ver(nos) jugar futbol.