blogeditor · 17 de abril de 2017
Por: Ana Güezmes (@AnaGuezmes)
De acuerdo a datos de ONU Mujeres, entre la mitad y el total de las mujeres que viven en ciudades han sufrido violencia sexual en los espacios públicos. Esta violencia no es un hecho aislado: hablamos de una pandemia mundial, que afecta mayoritariamente a las mujeres, con altos niveles de impunidad y tolerancia social. Por ello, ONU Mujeres desarrolla el programa global Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas, con la participación de alrededor de 25 ciudades que se comprometen a elaborar diagnósticos, políticas, servicios y campañas públicas para prevenir y responder a la violencia sexual.
La Ciudad de México se incorporó desde marzo del 2015. Los hallazgos del estudio diagnóstico con el que inicia el programa preocupan: la mayoría de los hombres naturalizan la violencia: los piropos, cortar el paso a las mujeres, dirigirles miradas con connotación sexual, chiflarles o tocarlas, no son consideradas conductas violentas por parte de ellos. En un contexto marcado por el machismo, es común en la violencia de género que la responsabilidad se achaque a las propias mujeres “que provocan” y además se las revictimice en el proceso de búsqueda de justicia; por ello la mayoría de las mujeres no denuncian los delitos sexuales. El INEGI (ENVIPE 2016) resalta que en la CDMX 88 % de las mujeres se sienten inseguras en el transporte público y 79 % en las calles de la ciudad, limitando el ejercicio de derechos fundamentales.
Como parte de los componentes del programa en la ciudad, acordamos el desarrollo de una campaña enfocada en disminuir el acoso sexual que padecen las mujeres y las niñas en el transporte público, promoviendo masculinidades donde la violencia y el acoso sexual hacia las mujeres fuera inaceptable. Encontramos que en el mundo la mayoría de las campañas sociales se han dirigido a las mujeres y, de hecho, hay pocas experiencias evaluadas. Sin embargo, la evidencia es consistente: el acoso sexual no terminará hasta que haya un cambio en las actitudes, en las normas sociales y en las prácticas culturales que lo causa y perpetúa; y por ello, además de políticas y respuesta pública, es central promover modelos de masculinidad alternativos no violentos.
La estrategia fue enfocarnos en aquellos hombres que acosan sin saber -o querer saber- que acosan y que por tanto pueden hacer un cambio, y también involucrar a más hombres en una cultura de cero tolerancia hacia la violencia que es más frecuente en los espacios públicos: los piropos o frases ofensivas, las miradas morbosas, los tocamientos o “arrimones”. Después de varios meses de trabajo, el 21 de marzo lanzamos #NoEsdeHombres. La campaña de ONU Mujeres en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de México, La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la agencia ganadora del concurso público J. Walter Thompson, consta de dos fases; la primera, dos experimentos sociales en el metro de la ciudad difundidos en videos, “El asiento incómodo” y “Pantallas”, en los que se confronta la “normalización” de la agresión sexual al llevar a los hombres a experimentar una pequeña muestra de la cotidianidad que las mujeres enfrentan en sus trayectos. La segunda fase son carteles en lugares públicos que buscan disuadir a los hombres que ejercen estos actos. Todos los componentes han sido analizados con hombres de distintos niveles socioeconómicos, distintas edades y usuarios del transporte público, para asegurar que los mensajes les fueran claros. Además, durante su construcción, presentamos la campaña en sus diferentes fases a feministas, periodistas e investigadores/as para escuchar sus comentarios y recomendaciones, varias de las cuales se incorporaron.
Estamos muy satisfechas con los resultados obtenidos hasta ahora. #NoEsdeHombres genera conversación y debate; una campaña que hace que las personas hablen de ella; donde los hombres se sienten aludidos y las mujeres reflejadas, y sobre todo se proponen soluciones. No pensamos que además sería un gran éxito fuera de México. Hasta ahora, más de 15 países alrededor del mundo la retomaron en medios de comunicación; 400 menciones en medios internacionales, nacionales y locales; más de 20 millones de reproducciones de los videos en las diferentes redes sociales, y tres veces tendencia en twitter. El objetivo era posicionar el tema en el debate público con una perspectiva distinta, hablando con los hombres de los hombres que acosan y la respuesta ha sido impactante. La campaña ha sido controversial, compartida, criticada, retomada y aplaudida; es una campaña que dejará huella y cuyo impacto final será evaluado en los próximos dos meses.
Algunas personas cuestionaron el hashtag #NoEsdeHombres. Probamos un buen número con los hombres en grupos focales y al final definimos éste porque se entendía mejor lo que estamos comunicando: no todos los hombres son violentos y estas conductas no son una parte inherente de ser hombre. Otras personas criticaron el uso del pene en el video del asiento incómodo por considerarlo homofóbico. En realidad, este video no tiene nada que ver con las preferencias sexuales, sino con el ejercicio del poder masculino. Tampoco se dejó puesto en el metro, se experimentó durante un día de manera cuidadosa. El objetivo era hacerles sentir a ellos un poco de lo que sentimos nosotras cuando nos acosan en el transporte con “arrimones”. Si la sensación que les genera a los hombres es molestia o repulsión, el objetivo se cumple.

Una de las mayores críticas de quienes saben del tema es referida a ciertos mensajes. ¿Cómo olvidamos que las mujeres merecemos respeto por ser personas y no por nuestro rol? Por supuesto, esta fue también nuestra primera reacción al conocer el concepto creativo y por eso lo llevamos también a prueba varias veces con los hombres que usan el transporte público. “Si la frase dice mujeres no siento nada, la verdad no me importa ni me preocupa…. si me dices que es una de las mujeres que a mí me importan pues no quiero que les pase nunca, ni yo hacerlo”. Estas mujeres no son sólo las madres, hermanas, novias o hijas –por cierto, definir roles en relación a los hombres no les hace dueños de nosotras, esta es una idea por sí bastante estereotipada–, pero además se incluyen roles como las amigas, las jefas, las compañeras, etc. La empatía conecta y apela y en concreto a los acosadores les genera preocupación y angustia, por eso tomamos esta decisión. ¿Conocen alguna iniciativa que diciéndole a los hombres que las mujeres merecemos respeto haya disminuido la violencia contra las mujeres? Nos encantaría conocer ejemplos, pero en realidad se usan arquetipos para impactar a la audiencia y de eso se trata una campaña. La investigación ha determinado que un factor decisivo está en la capacidad de generar empatía, emociones y sensaciones memorables en torno al mensaje, o éste pasa desapercibido.

Fue una decisión consciente basar la campaña en un impacto real y no optar por una campaña políticamente correcta, que nos encantara a las mujeres y a los hombres feministas pero que no tuviera efecto en los hombres que acosan. Nuestro objetivo no era hablarle a especialistas ni a los hombres y mujeres que ya se subieron en el tren de la igualdad. Creemos en el cambio y la campaña se dirige a los hombres que buscan este cambio o pueden cambiar si ven la campaña. Por eso muchos hombres que tal vez se ríen o se callan cuando ven a sus amigos acosar, la próxima vez actúen y sancionen estas conductas. Por eso, tal vez la próxima vez un hombre que no sabía que un “chiflido” o “arrimón” es violencia, lo piense dos veces y respete; por eso, las mujeres han salido masivamente a las calles de nuestros países bajo el grito de “ni una menos”; por eso cada vez más hombres se unen de manera solidaria y la sociedad en su conjunto responde con indignación frente a la impunidad como hemos visto en el reciente caso de #JusticiaParaDaphne.
La violencia estructural contra las mujeres es inaceptable y se puede evitar. El cambio está ocurriendo pero al ritmo que vamos. ONU Mujeres calcula que tardaremos 80 años para lograr la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres. Queremos acelerar el ritmo y la campaña #NoEsDeHombres es una propuesta basada en evidencia, pero a la vez creativa e innovadora, que aporta al objetivo de eliminar la violencia contra las mujeres en el que hemos trabajado durante décadas.
* Ana Güezmes es representante de ONU Mujeres en México, organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Como defensora mundial de mujeres y niñas, ONU Mujeres fue establecida para acelerar el progreso que conllevará a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y para responder a las necesidades que enfrentan en el mundo.
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