Joel Aguirre · 17 de octubre de 2026
El dramaturgo estadounidense Adam Rapp (Chicago, 1968), escribió Nocturno en 2000, que se estrenó en 2001 en el New York Theatre Workshop, en Nueva York. La obra ha sido traducida al español y adaptada por Guillermo Wiechers.
Y Daniel Giménez Cacho, con ese texto, actúa un monólogo de una hora y 35 minutos de manera ininterrumpida. La dirección de la puesta en escena es de Francisco Franco, y la escenografía y la iluminación, de Aurelio Palomino.
El monólogo inicia, en seco, diciendo: “Cuando tenía 17 años maté a mi hermana”.. Y esa oración es el principio de una historia personal y de una confesión, abierta y profunda, que es el contenido del monólogo.
Giménez Cacho actúa a un hombre de 62 años, ahora un escritor, que regresa a ese momento que ha condicionado su vida; el homicidio imprudencial de su hermana de nueve años, que mata en un accidente con el carro que maneja.
En el escenario solo está el actor y su voz, que en un diálogo del personaje consigo mismo, de enorme densidad, rememora ese hecho y lo que este ha influido en su vida y en sus relaciones con los suyos. El recuerdo siempre está ahí, y nunca se ha ido.
El escenario minimalista y la iluminación contribuyen a que todas las miradas, y los oídos, se centren en el actor, que se desplaza sobre una plataforma, donde lo único que existe es él y el texto que pronuncia.
La interpretación de Daniel Giménez Cacho es extraordinaria desde dos dimensiones; la forma en que, de manera perfecta, sin ningún error y con una dicción absolutamente clara, dice el texto de Adam Rapp, traducido y adaptado por Guillermo Wiechers.
Y el tono, el color, la textura que da a su voz, para comunicar los estados de ánimo que vive el personaje en su confesión. Giménez Cacho transmite autenticidad, no es él, es el personaje que representa.
El actor da su voz a la voz interior de un hombre honesto y sensible, que cuenta su propia historia donde la tragedia del accidente ha quedado impresa en su memoria, y la imagen del accidente vuelve una y otra vez.
El monólogo Nocturno es teatro de la palabra y del oído. Cada oración del texto es fundamental, no hay nada que no venga al caso, y eso la voz, la recitación perfecta de Giménez Cacho, le da el tono que debe ser, que se necesita, en cada ocasión.
La actuación de Giménez Cacho —en el escenario está solo él y su palabra, a lo largo de hora y media— transmite, de forma magistral, la realidad de un hombre que se enfrenta a su memoria, a su culpa, a su incapacidad para perdonarse, y poder vivir sin remordimiento.

Producción: Guillermo Wiechers y Alejandro Gou
Texto: Adam Rapp
Traducción: Guillermo Wiechers
Dramaturgia y edición literaria: Enrique Arce
Dirección: Francisco Franco Alba
Escenografía, iluminación y vestuario: Aurelio Palomino
Música original: Xelba Sound (Esther Corte y Adriana Larrañaga)
Diseño de audio y música incidental: Miguel Jiménez
Actor: Daniel Giménez Cacho♦