msfmexico · 15 de diciembre de 2011

Magda nació en el Distrito Federal, tiene 30 años y se formó en ITESM-CEM. También estudió en Macquarie University Sidney, Australia. Llegó a la ciudad de Zinder, en Níger, el 23 de enero de este año, su función dentro del equipo de MSF es de Logista de insumos y en entrevista nos cuenta cómo se las arregla en el terreno.
“ Bajo la supervisión directa del Coordinador de Logística en la misión, soy la responsable de la cadena de aprovisionamiento tanto de material logístico como de medicamentos para los diferentes proyectos de nutrición que existen en Níger por parte de MSF. Para realizar estas actividades, trabajo con un equipo de aproximadamente 35 personas de staff nacional, cada uno especializado en un área en la cadena de logística, no sólo por la cadena de insumos.
“Entre mis funciones y responsabilidades, se encuentran el diseño de estrategias, objetivos y planes de acción junto con el Coordinador, darle seguimiento a la cadena de aprovisionamiento desde el el pedido inicial hasta la recepción del material en cuestión, asegurar el stock según las estrategias, coordinar el flete internacional y nacional. Llevar a cabo inventarios, reportes presupuestarios, validar comandas, asegurar la eficiencia de esta cadena, negociaciones directas con proveedores y subcontratistas, “coachearal staff” bajo mi supervisión, colaborar con la parte de finanzas, administración y recursos humanos. Por el momento también le doy seguimiento al movimiento y funcionamiento logístico de los chóferes, vehículos, casas, expatriados y soporte técnico; sin embargo esta parte de responsabilidad será transferida en cuanto llegue la Log/admin de la base logística donde trabajo.

“A decir verdad, no creé muchas expectativas antes de venir; en parte porque dejé de trabajar un día antes de partir y porque venía en blanco, y muy abierta a lo que fuera… Sin saber realmente de lo que se trataba y por mucho que te cuenten, es importante saber que la experiencia es diferente para cada persona. Lo que sí puedo decir ahora, es que desde el principio ha sido una experiencia intensa en la que no he dejado de descubrir, aprender y analizar. Las primeras dos semanas fueron pura capacitación entre Ginebra, Burdeos y Niamey, hasta la tercera ya pude introducirme al trabajo y desde ese día para acá he sido yo la responsable de la Base.
“Definitivamente es un gran reto a cumplir con esta misión tanto profesionalmente por lo grande e importante que son estos proyectos; pero sobre todo, personalmente saber que los niños son los beneficiarios y trabajamos para ellos. Ese es el motor y motivación de los que trabajamos aquí. Estamos aquí para eso, para servir a alguien que lo necesita. Por lo que también confieso que cae cierto peso de responsabilidad y presión por hacer el trabajo de la mejor forma y en el menor tiempo posible; pero lo que es seguro es que todos los que estamos aquí, hacemos lo mejor que podemos con las herramientas, conocimientos y personalidad que cada uno poseemos. A veces el ambiente es tenso entre los expatriados por tanta presión, pero una vez que lo analizo creo que es una conducta humana normal, ya que nos venimos a vivir a un lugar desconocido dejando todas nuestras comodidades atrás, a un ambiente de alguna forma agresivo por la naturaleza del trabajo. Creo que todos desahogamos nuestras frustraciones de alguna u otra forma. Es claro que no somos héroes, como bien dice Liesbeth (Aelbrecht), pero sí somos personas valientes y comprometidas en hacer lo mejor que podemos para mejorar las condiciones de vida de alguien que lo necesita en ese momento.

“A pesar de que hay días difíciles sobre todo para adaptarme a las reglas estrictas de seguridad, al calor, a la comida, a los cortes de agua y luz, a las enfermedades (ya me dio malaria); a la gran responsabilidad que tengo y el gran reto intercultural y de lengua, estoy muy orgullosa de mí misma por estar aquí y encuentro muchísima motivación. Quizá no es un tipo de trabajo donde alguien te agradece o te da un aumento o te felicita por algo que hiciste bien, por lo que los resultados son lentos y difíciles a retroalimentar; pero he descubierto que la motivación y orgullo se encuentra en cada persona; y todos los que estamos aquí, hacemos lo mejor que podemos.
“Desde el principio y lo que más me ha impactado hasta ahora, ha sido las visitas al CRENI que hice al llegar como parte de la sensibilización pero que de vez en cuando hago como parte de recordarme por qué estoy aquí; es ver la realidad con los ojos bien abiertos, tal cual es. Hay muchos niños que sufren de desnutrición y mueren cada año en esta región del mundo, gran parte por las grandes sequías pero también por enfermedades relacionadas. Creí haber presenciado la pobreza en México, mi país, pero definitivamente nunca había visto este nivel de pobreza reflejada directamente en el cuerpo de un bebecito. Es duro verlo. No tengo tantas palabras para describir ese shock…

“¿Dificultades? Primero y antes que nada con el idioma, entendía la mitad de lo que me decían pero he aprovechado para mejorar mi oído y aprender mucho de ellos. También la adaptación corporal al calor extremo, al viento árido, a veces, con cargas de electrostática; a las enfermedades comunes aquí, como la diarrea y la malaria, en fin… es un gran reto tanto físico como mental y profesional. En la parte profesional disfruto mucho trabajar con el staff nacional aunque a veces también un tanto difícil ya que de 35 personas que trabajamos aquí en la base, tres somos mujeres y yo, a la cabeza. Los demás son hombres y cabe destacar que la parte de la idiosincrasia religiosa a veces es un tema de susceptibilidad, pero los nigerinos por lo general son abiertos y amables. De vez en cuando siento algo de resistencia al dar instrucciones o meter presión para que se haga algo, pero supongo que ha de ser difícil también para ellos adaptarse a alguien diferente a lo que están acostumbrados. Es un mutuo aprendizaje y una continua adaptación para hacer un buen equipo.
“Comenzamos una campaña de vacunación que originalmente se estimó para una población de 11,000 niños, después aumento a 18,500 y se esta analizando la posibilidad de extender hasta una población de 300,000 personas. También cada año se presenta el “pic” que es el impacto directo de la sequía y la escasa producción de alimentos en esta región. Es cuando más calor hace, se desatan las enfermedades como cólera y meningitis; y todo esto afecta a la desnutrición. Obviamente en la Base logística trabajamos como locos para poder aportar el material necesario para que los médicos y enfermeros puedan hacer su trabajo a tiempo.“

Este año tres profesionistas mexicanos de MSF trabajaron en Níger.
MSF en Níger desde 1985. Motivo de intervención: Enfermedades endémicas/epidémicas y catástrofes naturales. Personal en el terreno: 1,189