blogeditor · 20 de mayo de 2021
La sociedad, las víctimas de hechos de tránsito y sus familiares merecen un sistema de justicia funcional, capacitado y que contemple tanto la reparación total del daño como la garantía de no repetición en lo general, pero también específicamente sobre los hechos de tránsito.
Incrementar las penas corporales (privación de la libertad) ante homicidio por tránsito de vehículos resulta, además de un retroceso a los derechos conquistados, letra muerta si no se contemplan las reformas necesarias al Código Civil y al Código Penal para normar casos que puedan constituir un acto delictivo, como atropellamiento con vehículo motorizado a usuaria o usuario vulnerable de la vía y conducción temeraria de vehículo motorizado -entre otras- además de la necesidad de profundizar y enfocar las energías en la prevención como la obligatoriedad de exámenes teóricos, prácticos y psicológicos para la obtención de licencia de conducir.
El populismo punitivo, definido como “un fenómeno de histeria social a causa de un clima de impunidad que desemboca en la crisis de los sistemas procesales y/o de la aparición de casos mediáticos que exacerban la opinión pública, trayendo como consecuencia la ampliación y exageración de las penas para aparentar una reacción eficaz del Estado contra el delito”, de acuerdo con Ernesto López Portillo (@ErnestoLPV) 1, no sólo ha demostrado su ineficacia una y otra vez, ya sea en temas como secuestro o trata de personas, consumo de sustancias u homicidio, sino que es contrario a la progresividad de nuestros derechos contemplada en la Constitución.
El castigar con prisión a personas que ni siquiera sabemos si son aptas para conducir un vehículo (no hay examen de manejo) es criminal porque el estado debería de asegurarse que son aptos; no resarce el daño y no asegura la no repetición. Además, en un país donde el 40% de la población penitenciaria no cuenta con sentencia, resulta en una medida que, lejos de solucionar el problema, agravará otros al tiempo que la violencia vial no se reducirá, como no se ha reducido la violencia por el narcotráfico, el secuestro o la trata de personas; vamos, ni el huachicol.
Quienes nos movemos a pie, en bicicleta o en transporte público no queremos enviar a la cárcel a quien nos mandó al panteón. Lo que queremos es llegar seguras a nuestros destinos. Una vez que nos maten, nada ni nadie podrá reparar integralmente el daño causado a nuestras familias, amigos y a nosotras mismas.
¿Esto quiere decir que no hay que castigar a quienes provoquen muertes o lesiones graves por hechos de tránsito? ¡Por supuesto que no! Pero queremos un gobierno que no renuncie a ser gobierno y mande toda la carga al poder judicial, queremos un gobierno que, con evidencia, genere políticas públicas que prevengan hechos de tránsito con consecuencias nefastas, ¿cómo?, preguntémonos qué sabemos que sí previene estas muertes y lesiones graves y es responsabilidad del gobierno de la ciudad:
1. Una orden directa por parte de Claudia Sheinmabum a la SSC para que aplique y sancione el reglamento de tránsito de manera estricta.
1.1 Capacitación urgente sobre el reglamento de tránsito a todos los elementos de todas las corporaciones adscritas a la SSC.
2. Tolerancia Cero a elementos de SSC que no respeten el Reglamento de Tránsito.
3. Tolerancia cero por parte de SSC a acciones por parte de automovilistas consideradas de alto riesgo como:
a) Vueltas continuas a la derecha (Prohibida en el reglamento)
b) Pasarse el alto (Prohibida en el reglamento)
c) Exceso de velocidad (Prohibida en el reglamento)
d) Estacionarse en banqueta (Prohibida en el reglamento)
e) Invasión de ciclovías y espacios destinados a usuarios vulnerables (Prohibida en el reglamento)
f) Conducir en estado de ebriedad (Prohibida en el reglamento)
4. La reinstalación de medidas como las fotomultas que a nivel internacional han demostrados una disminución en accidentes y disminución de velocidad en zonas determinadas .
4.1 Transparencia total en la licitación de fotomultas.
5. Reinstalación de grúas para retirar vehículos que invadan espacios exclusivos para usuarios vulnerables (pe: ciclovías y banquetas)
6. Aplicación de estrictos exámenes teóricos, psicológicos y técnicos para acreditar que se sabe conducir un automóvil.
6.1 Horarios acotados para la circulación de placas de otros estados.
6.2 Licencias progresivas de acuerdo a la edad del conductor.
7. Analizar los hechos mortales para determinar la posible intervención a la infraestructura en aquellos lugares en las que ocurra un hecho de tránsito mortal (medida está orientada a la no repetición)
8. Capacitación a Fiscalía, MP’s, Jueces Cívicos, policía de investigación para que conozcan, apliquen e interpreten adecuadamente el reglamento de tránsito
Insistimos:
Las medidas populistas que han demostrado no ser efectivas en temporada electoral no reducirán la violencia vial.
Es urgente PREVENIR a través de infraestructura segura, aplicación del reglamento de tránsito y exámenes de aptitud.
Es PRIORITARIO acompañar a las víctimas y sus familias para garantizar su ACCESO a la justicia real, que la reparación del daño sea EFECTIVA y se GARANTICE la no repetición.
Nuestra solidaridad total y absoluta con las víctimas y sus familias, nuestra firme exigencia con la autoridad para que establezca acciones que prevengan muertes apegadas a la visión cero.